martes, 16 de julio de 2019

El inicio del inicio

Sabado 6 de Julio de 2019




La FO1 es una sima que localizamos en 2017 durante la campaña de Ffria, se encuentra en un intrincado lapiaz, con un pequeño cañón que en uno de sus laterales tiene esta boca de unos 7 m. de diámetro. Se trata de un largo pozo de casi 80 m., en cuyo fondo una rampa de piedras, conduce a un hueco que parece ser el final de la sima. Pero Bernard realizó una delicada escalada, seguida de una desobstrucción aun más delicada, que le llevo a una sala alta, que en su fondo tenía una estrecha fisura que tragaba aire. En 2017 se iniciaron los trabajos de desobstrucción que continuaron en la campaña de 2018, aunque no se pudo dedicar mucho tiempo a la tarea.
La sima permaneció equipada en espera de alguna salida posterior, que finalmente no se produjo.
Este sábado decidimos por fin acercarnos desde el Crucero, aprovechando el pronóstico de buen tiempo, aunque también anuncian tormentas.
 Nos juntamos los Castreños, Cristobal y yo en el club para recoger el material de desobstrucción, hacemos parada de avituallamiento en la Gándara y sobre las 11:00 estamos saliendo desde el Crucero, con mucho bochorno a pesar de que esta algo nublado. Nos lleva casi dos horas llegar a la boca con una parada intermedia en la fuente.

Me equivoco en el tramo final del camino y acabamos llegando a la zona por otro sitio más laborioso. Comemos algo y Zape decide probar el taladro que nos ha dado algún disgusto. Mierdaaa, el puñetero taladro no percute a pesar de perrerías varias que le hacemos. Probando con otra broca más corta parece que se engancha y comienza a funcionar.
Con bastante escepticismo nos equipamos y trepamos hasta la cornisa que bordea el cañón, hasta un paso que permite descender a su fondo y cruzar hasta la entrada de la sima. Comprobamos la cuerda que parece estar en buen estado.
Zape y Cristobal van en punta y Marta y yo haremos topo con el topodroid, para hacernos una idea en directo de la dirección de la desobstrucción, por si se acerca mucho al pozo, no sea que terminemos llegando al mismo pozo.

Los primeros metros con tanta luz no dejan ver el punto del laser y nos dan trabajo, luego es más fácil y vamos saltando de fraccionamiento en fraccionamiento. También hacemos alguna foto de las paredes húmedas que reflejan el sol.

Llegamos a la zona de trabajo donde los obrerazos ya están en la faena, peleándose por jugar con el taladro, que parece se digna a funcionar. El trabajo cunde ya que la roca es dura y se fractura bien con el puntero y hay huecos donde alojar el material que se desprende. Con unas horas de trabajo, llegamos a lo que parece una vertical de unos 10 m., pero aun la cabecera es estrecha, por lo que le asignamos la misión a la más ágil, grácil, y simpática del grupo…Además somos unos caballeros y “las mujeres primero”.
Como no hemos traído anclajes, decidimos empotrar al gordo del grupo en la fisura y que Marta se cuelgue de él con la única cuerda que nos queda. Por tanto me coloco en posición y me ato la cuerda al arnés, mientras Marta se cuela por la cabecera y la muy incauta se cuelga de la cuerda confiada. Menos mal que es una sílfide y mis largas jornadas de filete con patatas han formado un buen contrapeso.
Llega al fondo del pozo, que dice no es muy estrecho. Abajo una pequeña salita y una estrechez por la que se cuela el aire. No parece fácil y el trabajo será duro.
El día esta terminado y Marta sale del pozo sin inmutarse, recogemos las cosas y nos vamos hacia el exterior que son las fiestas del Mantón y hay que hidratarse.
Vamos ascendiendo el pozo y en la calle, la niebla cubre la zona aunque sigue haciendo bastante calor. Salimos del lapiaz por la cornisa y llegamos a las mochilas, donde nos quitamos los trastos y cargamos las cosas.
Son las 19:00 y nos queda un buen paseo hasta el coche, pero lo hacemos bastante más rápido y en una hora y cuarto estamos. Nos cambiamos y derechos al bar de la Gándara, donde un Kalimocho es devorado en pocos segundos. Luego pedimos cena y más satisfechos nos vamos para Ramales, que Marta se ha traído mantón y quiere lucirlo.
La FO1 será objetivo claro del Ffria 2019, veremos…

viernes, 5 de julio de 2019

Buscando el humo

Soba 22 de Junio de 2019


Después de una temporada con actividades en otros macizos volvemos al Mortillano, donde la larga escalada que hemos realizado en la sima de La Maza, de casi 200 m. de altura, nos ha dejado a menos de 20 m. del exterior.

Muy cerca de esa punta localizamos una sima con corriente de aire que nombramos como FN69. En planta apenas 30 m. separan ambas puntas y la cota es similar.
La desosbstrucción que presenta la FN69 es grande, por lo que es importante tratar de confirmar la relación entre ambas cavidades, antes de afrontar este arduo trabajo.
Con ese fin montamos un ataque simultáneo a las dos cavidades, en las que vamos a introducir botes de humo, que esperamos se detecte en alguno de los extremos.



Los rápidos, Marta, Zape y Cristóbal irán por la Maza y los abuelos pasearemos hasta la FN69. Contamos con los Nicola de Zape así que esperamos poder hablar y sincronizar los trabajos.
De momento comenzamos con el habitual café en la Gándara, donde fijamos los horarios estimados, que creemos precisan de unas tres horas para llegar a la punta de la escalada de la Maza. Nos despedimos y cada cual para su coche.
Wichi y yo, subimos con calma hasta Entremazos donde ya calienta el sol, pero algo de brisa ayuda a mitigar el calor.
Vamos ascendiendo por los caminos entre las árgomas y llegamos a la gran dolina boscosa en la que se encuentra la 69. Una vez en la boca apenas se nota el aire lo que resulta preocupante para nuestras intenciones.
Wichi se equipa e instala la cuerda para bajar el pozo de 20 m. y comprobar como está la diaclasa que estamos desobstruyendo . Sube poco después y confirma que el aire es claro entrando por la fisura. Por tanto seremos nosotros los que introduciremos humo y el equipo de la Maza los que deberían detectarlo.

Tenemos aún casi dos horas de espera, por lo que extendemos las antenas del Nicola, buscando las zonas de roca firme que permitan una buena conexión. Conectamos las baterías y comprobamos que funciona bien nuestro equipo.
Hace calor pero a la sombra de las hayas se está bien y como somos unos tragantuas, decidimos que ya es la hora de comer, por lo que nos sentamos y sacamos los bocatas y conversamos sobre la actualidad de la comarca.
Cuando estamos pensando en la siesta, crepita el altavoz del Nicola y se oye la voz de Cristóbal, alto y claro. Están en la última punta equipada, pero quieren hacer unos trabajos de reequipamiento antes de que les ahoguemos con el humo, por lo que debemos esperar un rato más antes de soltar el humo.
Casi una hora más tarde nos llaman y Wichi desciende de nuevo el pozo con el bote de humo, yerbas y palos para hacer una buena fogata.

La espera es tensa, y yo me voy a dar una vuelta por los alrededores a ver si veo salir el humo por algún otro lado no previsto. De vez en cuando me acerco y llamo por la radio, pero la respuesta es siempre la misma, ni rastro del humo, ni visual, ni olorosa.
Tras más de una hora de espera, debemos rendirnos a la evidencia de que el aire de la FN69, no tiene vía directa con la Maza, o tal vez se haya quedado en alguna sala poco ventilada quien sabe.
La decepción es evidente, pero en este negocio de la exploración el fracaso está a la orden del día.
El equipo de la Maza se va a retirar, pero deciden lanzar su bote de humo por si ascendiera por algún lado hacia el exterior, aunque lo más probable es que descienda.

Tenemos la última conversación con ellos y desconectamos los Nicola.
Wichi y yo hacemos una batida por la zona en busca de rastros del humo, aunque la foresta crecida en primavera impide ver muy lejos.
Un hora más tarde recogemos los trastos y nos vamos alejando de la Maza del Cuivo, mirando de reojo en busca de restos del humo, que no vemos por ningún lado.
Wichi y yo nos bajamos para el pueblo a la espera de noticias del equipo de la Maza, que no llega hasta las 21:00, con la información que nos esperábamos, ya que su propio humo les ha seguido bajando los pozos.
Por tanto el fracaso de nuestro sondeo se confirma, y hay serias dudas de que la corriente de aire de la 69, esté relacionada con la sima de la Maza a pesar de los pocos metros que las separan. Ahora nos queda decidir si de todas formas realizamos la larga y compleja desobstrucción o lo dejamos correr.
Bueno si fuera fácil lo haría cualquiera y no precisaría de locos extravagantes que lo intenten..
 

jueves, 14 de marzo de 2019

Ni un paso atrás



"Ni un paso atrás" por Marta Candel 2 y 3 de Marzo de 2019


La roca era muy mala. Iba a costarnos un poco la instalación. Estábamos yendo por el estrato de arenisca, siguiendo el camino del agua.
Foto Zape
Los grandes cantos rodados nos hablaban de fuerza, de constancia, de tesón, de agua poderosa labrando las entrañas de este macizo. 

Nosotras, como el agua, avanzábamos con decisión, sin mirar atrás. Con sororidad, el agua nos abre huella para escribir juntas una página más en la historia de las exploraciones subterráneas.
-o-
Foto Zape
Cada vez cuesta más cuadrar las agendas, pero por fin, este fin de semana lo conseguimos algunos. No estamos los habituales, Gelo, Pedro Merino y Moisés no han podido venir y cuando acabamos el día con semejante descubrimiento pienso en ellos y con los ojos encendidos por la emoción quisiera que estuvieran aquí para disfrutarlo juntos.
A las 9 de la mañana hemos quedado en el local. Estamos 6: Wichy, Cristóbal, Olga, Pablo, Zape y yo. Repasamos listas del material que tenemos en la cueva y preparamos lo que falta. Intentamos organizar los equipos de trabajo que haremos dentro, teniendo en cuenta las incógnitas pendientes de la última vez, para llevar taladros y baterías necesarias. El tema de la comida ya está resuelto y sin tener nada más que hacer para dar tiempo a Cardín a que aparezca con su habitual puntualidad germánica, nos vamos hacia Asón a tomar un café.
Allí nos informa de que los dos amigos riojanos a los que invitó a venir todavía no han llegado, así que intentamos poner en práctica una cosa que se nos da fatal a algunos…eso que llaman… paciencia, y los esperamos cambiándonos.
Foto Zape

Finalmente dejamos todo atrás y relajamos cabezas en cuanto nos traga la oscuridad.
Vamos a intentar llegar a las incógnitas por otro camino, ya que la última vez que estuvimos aquí, se conectó la parte desconocida por la que se avanzaba con un punto de topo de hace tiempo. Y Gelo, que tiene una cabeza poderosa, enseguida predijo por qué camino llegaríamos antes hasta allí.
Foto Zape
El desvío es un poco antes de llegar al vivac. Hacía mucho tiempo que no pasábamos por aquí, vamos encontrando puntos de topo del año 2013 y 2014 y van viniendo a la mente recuerdos de aquellas exploraciones. Paramos en seco ante una hoja escrita por Jose Gambino en 2014. Acariciamos con los ojos cada línea, cada trazo seguro de su letra y seguimos adelante con una punzada en el corazón y un pensamiento compartido: joder, cómo se le echa de menos.
Conseguimos conectar por esta vía a la incógnita y nos dividimos en dos equipos para seguir explorando. Somos muchos y no hay trabajo para todos, pero la compañía y el llevar las sacas más livianas, repartido el material entre todos, son bienvenidos.
Olga equipará la vía activa, un  pozo de 16 m. al que llega una sonora cascada, ya que fue ella quien la encontró la última vez; y yo la sigo de cerca.  
Foto Zape

 Cristóbal, Zape y Jose el riojano, vienen detrás haciendo la topo.
El otro equipo, Wichy, Cardín, Pablo y Beatriz, explorará la vía fósil.
Aterrizamos en un río de suelo de cantos rodados resbaladizos y seguimos su curso. A los pocos metros un resalte de unos 7 metros nos frena. Pero al frente, se abre ante nosotras un enorme vacío negro que nos hace sonreír.
Foto Zape

Revisando las paredes para elegir cuál será la menos mala para instalar, vemos unas luces al fondo y escuchamos voces. Parece que el otro equipo llegó a la gran sala que se intuye por la otra vía.
Cuando llegamos a ella se nos pierden los ojos en un precioso meandro excavado entre dunas de 8 metros. Lo seguimos y el agua se pierde de repente entre bloques. Continuamos por el meandro que nos lleva hasta el borde mismo de la sala, pero el antiguo sumidero también es impenetrable.
Vamos recorriendo el contorno buscando continuación. Nos metemos entre bloques, nos arrastramos por arena, escalamos hacia ventanas superiores, trepamos por las enormes dunas creyéndonos en un desierto, hasta llegar a un pequeño lago desecado en forma de media luna desde donde nos paramos a contemplar las enormes proporciones de donde estamos ¡Esto es una preciosidad! y pienso en los amigos que hoy no han podido venir. 
Foto Zape

Los compañeros del otro equipo no pudieron bajar hasta aquí por falta de material, sólo pudieron asomarse desde un balcón  y están llegando poco a poco siguiendo nuestros pasos. Se ven aparecer sus luces muy lejanas. La sala tiene unos 100 metros de largo, 80 de ancho y 60 de alto.
Al fin, encontramos una posibilidad de continuación. Destrepamos hacia una galería de dimensiones más normales que  deja la sala. Con cuidado de no estropear más que lo estrictamente necesario, avanzamos juntas entre un suelo con poligonales de desecación inmaculado y un cielo de piedra, donde las estrellas son restos de un mar petrificado, queriendo atrapar este momento para la colección de recuerdos especiales. Cada una a su manera; una en silencio, con la mirada encendida deseando saber que habrá más allá. Otra, con una infinidad de interjecciones que se estrellan contra este techo abovedado rompiendo su silencio milenario. La emoción es lo que tiene, que a cada cual le sale de una forma.
La galería acaba cerrándose entre cantos rodados y barro, sin posibilidad de continuación. Nos duró poco la emoción pero qué bonita mientras la disfrutamos.
En la zona alta de la sala, Cristóbal encuentra otra más pequeña en forma de dolina. Se aprecia claramente corriente de aire que se marcha por una grieta que intenta forzar Pablo sin éxito pero que le lleva gran esfuerzo. Quedará como incógnita para otro día.
Terminamos con una escalada de 15 metros que tampoco lleva a ninguna parte.
Dejamos la sala con la ilusión de volver otro día a seguir buscando continuaciones posibles.
Foto Zape

En el vivac, los riojanos no han podido evitar hacer gala de la tierra en la que viven y nos deleitan con una cata de vino biológico.
Son las 2 de la madrugada cuando nos metemos en los sacos. Algunos dormimos como lirones, otros no tanto. Para unos y para otros, Wichy hace que amanezca demasiado pronto.
Con un sobao “el macho” entre pecho y espalda estamos en la calle a las 12 de la mañana, lo nunca visto. Cuando llegamos “adonde Margari” a la una y media, nos encontramos el bar lleno hasta arriba. Si es que es malísimo madrugar tanto, hombre.
Son las 4 de la tarde cuando podemos sentarnos a comer. El riquísimo cocido montañés nos hace olvidar las horas de espera.
-o-
Cierro los ojos con esfuerzo. Apretados unos contra otros en este vivac tanteo la puerta del mundo de los sueños sin ganas. Aún no quiero apagar el día. Pero no hay remedio, el calor que se apodera de mi cuerpo abre lentamente esa puerta, alguien apaga el último sol y la mente escapa, libre.
Foto Zape

Ni un paso atrás. Camino entre infinitas dunas de arena y cielos de piedra acompañada de todos los hombres y mujeres que inspiran día a día mi vida subterránea.
Ni un paso atrás. Todos. Todas.  Juntos y revueltos.  Mano a mano, como siempre en este mundo nuestro.
Sin más,  ¡¡Exploremos!!

Marta Candel