jueves, 14 de marzo de 2019

Ni un paso atrás



"Ni un paso atrás" por Marta Candel 2 y 3 de Marzo de 2019


La roca era muy mala. Iba a costarnos un poco la instalación. Estábamos yendo por el estrato de arenisca, siguiendo el camino del agua.
Foto Zape
Los grandes cantos rodados nos hablaban de fuerza, de constancia, de tesón, de agua poderosa labrando las entrañas de este macizo. 

Nosotras, como el agua, avanzábamos con decisión, sin mirar atrás. Con sororidad, el agua nos abre huella para escribir juntas una página más en la historia de las exploraciones subterráneas.
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Foto Zape
Cada vez cuesta más cuadrar las agendas, pero por fin, este fin de semana lo conseguimos algunos. No estamos los habituales, Gelo, Pedro Merino y Moisés no han podido venir y cuando acabamos el día con semejante descubrimiento pienso en ellos y con los ojos encendidos por la emoción quisiera que estuvieran aquí para disfrutarlo juntos.
A las 9 de la mañana hemos quedado en el local. Estamos 6: Wichy, Cristóbal, Olga, Pablo, Zape y yo. Repasamos listas del material que tenemos en la cueva y preparamos lo que falta. Intentamos organizar los equipos de trabajo que haremos dentro, teniendo en cuenta las incógnitas pendientes de la última vez, para llevar taladros y baterías necesarias. El tema de la comida ya está resuelto y sin tener nada más que hacer para dar tiempo a Cardín a que aparezca con su habitual puntualidad germánica, nos vamos hacia Asón a tomar un café.
Allí nos informa de que los dos amigos riojanos a los que invitó a venir todavía no han llegado, así que intentamos poner en práctica una cosa que se nos da fatal a algunos…eso que llaman… paciencia, y los esperamos cambiándonos.
Foto Zape

Finalmente dejamos todo atrás y relajamos cabezas en cuanto nos traga la oscuridad.
Vamos a intentar llegar a las incógnitas por otro camino, ya que la última vez que estuvimos aquí, se conectó la parte desconocida por la que se avanzaba con un punto de topo de hace tiempo. Y Gelo, que tiene una cabeza poderosa, enseguida predijo por qué camino llegaríamos antes hasta allí.
Foto Zape
El desvío es un poco antes de llegar al vivac. Hacía mucho tiempo que no pasábamos por aquí, vamos encontrando puntos de topo del año 2013 y 2014 y van viniendo a la mente recuerdos de aquellas exploraciones. Paramos en seco ante una hoja escrita por Jose Gambino en 2014. Acariciamos con los ojos cada línea, cada trazo seguro de su letra y seguimos adelante con una punzada en el corazón y un pensamiento compartido: joder, cómo se le echa de menos.
Conseguimos conectar por esta vía a la incógnita y nos dividimos en dos equipos para seguir explorando. Somos muchos y no hay trabajo para todos, pero la compañía y el llevar las sacas más livianas, repartido el material entre todos, son bienvenidos.
Olga equipará la vía activa, un  pozo de 16 m. al que llega una sonora cascada, ya que fue ella quien la encontró la última vez; y yo la sigo de cerca.  
Foto Zape

 Cristóbal, Zape y Jose el riojano, vienen detrás haciendo la topo.
El otro equipo, Wichy, Cardín, Pablo y Beatriz, explorará la vía fósil.
Aterrizamos en un río de suelo de cantos rodados resbaladizos y seguimos su curso. A los pocos metros un resalte de unos 7 metros nos frena. Pero al frente, se abre ante nosotras un enorme vacío negro que nos hace sonreír.
Foto Zape

Revisando las paredes para elegir cuál será la menos mala para instalar, vemos unas luces al fondo y escuchamos voces. Parece que el otro equipo llegó a la gran sala que se intuye por la otra vía.
Cuando llegamos a ella se nos pierden los ojos en un precioso meandro excavado entre dunas de 8 metros. Lo seguimos y el agua se pierde de repente entre bloques. Continuamos por el meandro que nos lleva hasta el borde mismo de la sala, pero el antiguo sumidero también es impenetrable.
Vamos recorriendo el contorno buscando continuación. Nos metemos entre bloques, nos arrastramos por arena, escalamos hacia ventanas superiores, trepamos por las enormes dunas creyéndonos en un desierto, hasta llegar a un pequeño lago desecado en forma de media luna desde donde nos paramos a contemplar las enormes proporciones de donde estamos ¡Esto es una preciosidad! y pienso en los amigos que hoy no han podido venir. 
Foto Zape

Los compañeros del otro equipo no pudieron bajar hasta aquí por falta de material, sólo pudieron asomarse desde un balcón  y están llegando poco a poco siguiendo nuestros pasos. Se ven aparecer sus luces muy lejanas. La sala tiene unos 100 metros de largo, 80 de ancho y 60 de alto.
Al fin, encontramos una posibilidad de continuación. Destrepamos hacia una galería de dimensiones más normales que  deja la sala. Con cuidado de no estropear más que lo estrictamente necesario, avanzamos juntas entre un suelo con poligonales de desecación inmaculado y un cielo de piedra, donde las estrellas son restos de un mar petrificado, queriendo atrapar este momento para la colección de recuerdos especiales. Cada una a su manera; una en silencio, con la mirada encendida deseando saber que habrá más allá. Otra, con una infinidad de interjecciones que se estrellan contra este techo abovedado rompiendo su silencio milenario. La emoción es lo que tiene, que a cada cual le sale de una forma.
La galería acaba cerrándose entre cantos rodados y barro, sin posibilidad de continuación. Nos duró poco la emoción pero qué bonita mientras la disfrutamos.
En la zona alta de la sala, Cristóbal encuentra otra más pequeña en forma de dolina. Se aprecia claramente corriente de aire que se marcha por una grieta que intenta forzar Pablo sin éxito pero que le lleva gran esfuerzo. Quedará como incógnita para otro día.
Terminamos con una escalada de 15 metros que tampoco lleva a ninguna parte.
Dejamos la sala con la ilusión de volver otro día a seguir buscando continuaciones posibles.
Foto Zape

En el vivac, los riojanos no han podido evitar hacer gala de la tierra en la que viven y nos deleitan con una cata de vino biológico.
Son las 2 de la madrugada cuando nos metemos en los sacos. Algunos dormimos como lirones, otros no tanto. Para unos y para otros, Wichy hace que amanezca demasiado pronto.
Con un sobao “el macho” entre pecho y espalda estamos en la calle a las 12 de la mañana, lo nunca visto. Cuando llegamos “adonde Margari” a la una y media, nos encontramos el bar lleno hasta arriba. Si es que es malísimo madrugar tanto, hombre.
Son las 4 de la tarde cuando podemos sentarnos a comer. El riquísimo cocido montañés nos hace olvidar las horas de espera.
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Cierro los ojos con esfuerzo. Apretados unos contra otros en este vivac tanteo la puerta del mundo de los sueños sin ganas. Aún no quiero apagar el día. Pero no hay remedio, el calor que se apodera de mi cuerpo abre lentamente esa puerta, alguien apaga el último sol y la mente escapa, libre.
Foto Zape

Ni un paso atrás. Camino entre infinitas dunas de arena y cielos de piedra acompañada de todos los hombres y mujeres que inspiran día a día mi vida subterránea.
Ni un paso atrás. Todos. Todas.  Juntos y revueltos.  Mano a mano, como siempre en este mundo nuestro.
Sin más,  ¡¡Exploremos!!

Marta Candel


viernes, 1 de febrero de 2019

Reencuentro con el río de la Espeleogénesis




19 y 20 de Enero de 2019 
Hace justo un año  que no hemos vuelto por el vivac de Rubicera así que ya nos toca, pero los pronósticos son horribles con mucha lluvia y cotas bajas de nieve. Por lo que debemos pensar bien que hacemos.
Ya hemos tenido experiencias interesantes en el río de Rubicera, cuando ha entrado en carga y llegar o salir de la boca de Rubicera con nieve tampoco es muy agradable. Pero pueden más las ganas que el cerebro, que por otra parte no nos sobra y está bastante oxidado por falta de uso, así que allí estamos el sábado por la mañana seis mosqueteros, sin caballo ni plumas pero con casco y katiuskas.
Parada ritual en el bar de Margari para el último café y recordarle que prepare cocido para el domingo y seguimos hacia arriba, esperando que se cumpla el pronóstico para hoy, que predice una ventana de buen tiempo antes de mucha lluvia.
Tenemos suerte y solo debemos luchar con el frío, barro y la yerba mojada para llegar a la boca, nos cambiamos y sobre las 11:30 estamos entrando en el mundo oscuro que tanto nos gusta. Recogemos algo de material para instalar en el río si el volumen de agua lo requiere, pero una vez allí compruebo extrañado que no está muy alto, a pesar de que la cascada o la cueva del Agua escupen agua con fuerza.

Llegamos al vivac sin más novedad, viendo como Pablo disfruta de cualquier cosa en su primera excursión a la zona, a pesar de que dice estar algo griposo.
Sacamos las viandas que ha comprado Marta y nos sentamos alrededor de la cafetera devorando la comida. Una vez satisfecho nuestro instinto primario recogemos material y partimos por la galería de los Imputados, pasando junto a la cascada del rio Totxe, que llega bastante caudaloso. Les explicamos a Olga y Pablo que son de Logroño, que le pusimos ese nombre al río, en recuerdo de una persona muy querida en Logroño y que falleció en un accidente de bicicleta, en la época que exploramos esta zona.
Nos lleva una hora bastante sudorosa llegar a la primera zona de trabajo, avanzando en general por amplias galerías, con algunos pasos incómodos entre bloques, pero con una bonita galería de paredes blancas y algún misterioso esqueleto de felino.
El primer objetivo es una larga escalada en una alta sala, que se auto asigna el team andaluz, formado por Marta y Cristóbal, a los que dejamos preparando el material con la inevitable ilusión en los ojos de Marta.

Los demás seguimos adelante bajando al fondo de la sala, para seguir entre bloques en galerías de tubos con múltiples cruces, hasta llegar a un meandro perpendicular que se desfonda en un pozo. Un tramo intermedio estrecho nos deja en el techo de la gran sala de la Momia verde, a cuyo suelo de bloques bajamos. Para volver a subir una rampa de bloques que nos deja en el laberinto de tubos y gateras, donde se encuentra nuestro objetivo de hoy.





Durante las primeras exploraciones de este sector, Pedro dejó pendiente un meandro pozo de cabecera estrecha que nosotros no conocemos y no estamos seguros de localizar. Zape localiza lo que piensa puede ser el pozo y lo destrepa acompañado de Olga; mientras Pablo medita yo doy una vuelta por el laberinto de cruces y tubos que se entrecruzan y conectan. Veo un tubo descendente muy poco pisado que pronto pasa a nada pisado.
En el suelo hay unos bonitos algodones de delicada textura y costras de cristales que trato de no romper al pasar. El tubo desciende y desemboca en otro tubo mucho mas grande de más de 6 m. de ancho,  aunque relleno de fina arena que solo deja 1, 5 m. de altura. El suelo esta virgen y da pena pisarlo, por lo que me aseguro de hacer solo una huella. Desciendo esperando que esta bonita galería continúe, pero 50m. más allá un tapón de piedras y arena cierra el paso.


Vuelvo en busca del resto y los encuentro saliendo del meandro, que ha bajado hasta llegar a la galería que se extiende bajo la sala de la Momia, pero sin más transcendencia.
Les comento que hay que topografiar la galería que he encontrado y que estará bien revisar los cruces, que hay muchos y no esta todo bien mirado. Mientras Pablo y yo dejamos nuestro material de vertical y vamos a topografiar, Olga y Zape revisan un tubo lateral que lleva a una salita, con una rampa estrecha que conduce a un pozo.
Van a buscar el material e instalan el pozo de 20 m., mientras nosotros terminamos la topo y les seguimos como podemos por la cuerda compartiendo el material. Abajo varias diaclasas se cierran, pero Olga destrepa una grieta vertical de 5 m. y sigue por una gatera descendente informando de que continua.


La seguimos con la topo, pasando algún paso arrastras hasta un cruce. A la izquierda se cierra unos 40 m. mas adelante, pero a la derecha bajando y pasando entre bloques, se llega a una amplia galería de más de 6 m. de diámetro.
Avanzamos por la galería con el suelo cubierto a tramos de barro seco y cuarteado, algunos hundimientos reducen los volúmenes, pero de nuevo la galería coge tamaño y se oye correr un río. Olga y Zape se han adelantado y no los oímos.
Bajamos a un cruce y a la derecha una rampa nos deja en un río que desciende con suavidad. Lo reconozco ya que es exactamente igual que el río de la Espeleogénesis, que conocemos en varios tramos más al este. Pablo hace un paso bajo y continúa por una zona amplia, tarda un rato en volver muy contento con lo que ha visto. Ha llegado a una cascada de unos 10 m. con una galería fósil lateral.


Volvemos a la galería fósil, cuando vuelve el equipo de punta, que nos informan de que han seguido un buen tramo, hasta una zona de hundimientos con gateras. Olga ha forzado un paso y ha encontrado un punto de topo antiguo. Esto confirma que estamos en el nivel de la Espeleogénesis. Mientras ellos se van a ver el río, Pablo y yo seguimos con la topo, que se vuelve penosa por las gateras de bloques.
Llegamos al estrecho puntual que forzó Olga y nos alcanzan de nuevo para indicarnos el paso, pero solo pasan por el los menudos y cuando Zape lo intenta y no pasa, yo ni lo intento. Olga y Pablo terminan la topo hasta enlazar con la topo antigua.
 Nos retiramos haciendo alguna foto, que ya llegamos tarde a la cita con los escaladores, pero nos entretenemos un rato en la sala de la Momia, para limpiar la rampa de bloques inestables, que derriba Pablo con gran estruendo.
Llegamos a la cita con los andaluces, que han terminado una larga y peligrosa escalada que les ha llevado a “ninguna parte”, como suele ser habitual en estos casos.
 Recogemos todo el material de la zona y tomamos camino al vivac, bastante sedientos y hambrientos, de forma que para las 23:30 llegamos al vivac. El río Totxe está bastante crecido, por lo que se cumplen los pronósticos de fuerte lluvia que promete animar la salida del día siguiente.
El día ha sido muy largo con más de 13 horas de actividad y nos sentamos a la mesa mirando como se hace la pasta y deseando entrar en los sacos. Pablo nos ameniza con las historias de sus peripecias por el pueblo, donde se ha convertido en un niño más de los que hay por la comarca. Nos vamos a los sacos montando tetrix para entrar seis en la tienda y casi necesitamos sincronizarnos para movernos al unísono. Eso si calentitos vamos a estar.

Durante la noche el ruido de la cascada del río Totxe aumenta considerablemente, lo que nos da idea de que el pronóstico de fuertes lluvias se debe estar cumpliendo.
Sobre las 08:00 nos vamos levantando y saliendo de la tienda, cargando la cafetera y concentrándonos alrededor de la comida. Unos buenos sobaos El Macho siempre ayudan a recuperar fuerzas y nos dejan listos para equiparnos y hacer recuento de material y comida.
Sobre las 10:00 salimos hacia el exterior dejando un nido de material en la sala del atajo y acercándonos poco a poco al río de la travesía, que al final encontramos bastante crecido, pero menos de lo esperado. Con unos cuantos ejercicios de oposición y saltos, conseguimos librar la caída al agua.


Foto Marta


Yo he pasado la noche con tos y ahora los síntomas de una gripe incipiente aparecen y avanzo como puedo, arrastrando mi cuerpo por las cuerdas, rampas y estrecheces, pensando en las cuestas de salida de la cueva.
Al llegar a la boca nos recibe una cortina de viento, lluvia y granizo que nos garantiza una excursión muy entretenida hasta los coches.
Foto Marta
Nos cambiamos y ascendemos las rampas de piedra y yerba mojadas esperando que la borrasca nos de un poco de tregua. Llegamos por fin a los coches y nos cambiamos bajo la lluvia para salir disparados hacia el bar de Margari, donde un buen cocido montañés nos ayuda a entrar en calor.
Con los estómagos llenos nos vamos para el pueblo y nos despedimos llevándonos cada uno sus virus a casa para incubarlos.
A pesar del tiempo ha sido un buen fin de semana de exploraciones, con más de 450 m. de nuevas galerías topografiadas y algunos cientos más explorados. Se ha confirmado la idea de que el río de la Espeleogénesis tenia que tener una continuación bajo las galerías fósiles y se han abierto de nuevo incógnitas de hacia donde nos llevará este nivel activo, que será complejo de explorar.

jueves, 17 de enero de 2019

Invierno en el Hornijo

Enero 2019


Este artículo describe  las actividades realizadas en el macizo del Hornijo durante la primera parte del invierno de 2018.

Llevamos años explorando el macizo, pero en los últimos tiempos la exploración en el Carcabón, ha vuelto a potenciar el interés por buscar cavidades que puedan comunicar con las galerías profundas de esta cueva, que ya supera los 10 km. de desarrollo.
 Así mismo no habíamos podido volver al Carcabón desde julio de 2017, debido al mal tiempo que hemos tenido en el verano de 2018, pero un inusual buen tiempo en Enero con niveles muy bajos de agua y pronósticos estables, nos animaron a realizar un ataque a la cueva, donde pudimos explorar más de 2 Km . de nuevas galerías.
A continuación se describen las actividades realizadas en este macizo.

FECHA: 8  del 12 de 2018

Subo desde Valle a dar una vuelta por las montañas bajo las que transcurre la cueva del Carcabon. Asciendo por la pista en un día frío pero soleado, hasta alcanzar el camino estrecho en el monte que conecta con otra pista. Para continuar hasta la última cabaña de la ladera y seguir por prados y finalmente sobre caminos de vacas entre el lapiaz.

 


 
 Bordeo un bosque denso de encinas y zarzas, con el suelo lleno de grietas. Tengo que ir con mucho cuidado porque si me caigo aquí solo, no me encuentra ni Dios.
Encuentro una sima de amplia boca, que no baja mucho ya que se ve el suelo a unos seis metros, pero en los laterales podría haber continuaciones, la marco y sitúo, FP40.
 Continuo bordeando el bosque y encuentro otra sima , esta de más profundidad unos 12 m..La registro también, FP41  y me interno como puedo en el bosque de encinas, trepando y destrepando profundas grietas del lapiaz, sin encontrar otra cosa que grietas estrechas.
Salgo del bosque y recorro un estrato ascendente hasta lo alto de un monte que domina la zona, donde descanso un poco al sol. Atravesar la cima cubierta de bosque zarzas y grietas no es fácil, pero lo consigo y llego a unos prados que hay al norte.
Desciendo por las fincas de nuevo a la pista y para casa a tomar una caña.
Habrá que volver otro día a bajar las dos simas localizadas ya que están en la vertical de las últimas galerías exploradas en el Carcabon , aunque 300 m. más abajo claro.

FECHA:26  del 12 de 2018

Los colegas franceses del SCD están por la zona, así que quedamos para seguir las prospecciones por las laderas del Hornijo, que descienden hacia el Ason a la altura de Valle. Nos acompaña Magin que ha aterrizado por la comarca hace unos meses.
Subimos hasta la zona que prospecté yo hace unas semanas y deje localizadas 2dos bocas. Localizo la primera boca y poco después la segunda, me equipo para descender la más corta, mientras Patrick instala la segunda más profunda.
Magin y Sandrine inspeccionan la zona en busca de nuevas bocas.
Instalo con un natural más un árbol y bajo el pozo de 6 m.amplio de unos 8 x 4 m. de anchura y una pared con ventana, que lo separa de otro habitáculo de menos diámetro cubierto de bloques sin más continuación.
Patrick baja un pozo de doce metros sin continuación en su fondo y desequipamos ambas cavidades.
Nos reunimos y comenzamos a revisar el bosque de encinas, sin encontrar nada de interés, por lo que valoramos la posibilidad de desplazarnos a otra zona de la peña, donde hay localizadas otras bocas.
Subimos al montículo que revise la última vez y desde allí comprobamos que estamos bastante lejos de las otras bocas.
Comemos al sol y decidimos revisar la ladera norte desde el borde de las fincas, pero se trata de una zona cubierta de árgomas y encinas, sin bocas y de difícil revisión, por lo que nos reagrupamos en los prados.
Patrick ha visto una goma que baja por lo que parece un camino en medio del monte que no conocemos, así que decidimos seguirla a ver donde nos lleva. El camino pronto desaparece y terminamos atravesando el monte como podemos, en un terreno verdaderamente desagradable. Llegamos a una finca y a una cabaña con pinta de ocupación Jipi, con un camino claro en medio del bosque de encinas, que seguimos esperando que nos lleve hacia el pueblo.
En un rellano en medio del bosque veo una variante del camino que parece llevar a una dolina profunda, me dirijo a ella y compruebo que se trata de la boca de una cueva de gran tamaño. Nos emocionamos como siempre y me asomo a la boca que empieza en rampa de fuerte pendiente, pero hay una gruesa soga atada a un bloque que permite el descenso y demuestra la presencia de los paisanos en esta cueva.
Se trata de una gran galería de unos 30 m. de ancho por 8m. de alto, que desciende en rampa hasta una zona colmatada con fuertes goteos, que han sido aprovechadas para recoger agua en un gran bidón y enfriar algunas cervezas.
La galería se amplia en una sala llana que de frente se colmata por bloques y coladas que cierran totalmente el paso.
Hacemos la topografía y salimos revisando los laterales de la cueva, sin encontrar nada interesante. La marco como FP45
Mas adelante Peter Smith nos confirma que la cueva era conocida por los arqueólogos como Cueva Cañuela.
Han sido unos momentos emocionantes como siempre que pisamos terreno desconocido y que nos puede llevar a nuevos descubrimientos, pero como casi siempre en este negocio, todo se queda truncado en un tapón de bloques, aunque la cueva es bonita y ha sido divertido.
Volvemos al camino y pronto salimos a una finca que conozco y que nos deja frente a la cueva de valle, con la que pensamos esta relacionada la cueva explorada hoy.
Bajamos al pueblo y nos tomamos una caña en el bar, mientras comentamos el día y las futuras exploraciones en el macizo.

FECHA: 28  del 12 de 2018

 Ha llovido y morriña, pero subimos a bajar algunas simas descubiertas por los Degouve.
Ascendemos por los intrincados caminos que desde Ancillo atraviesan el cerrado bosque de encinas, pero en un momento dado dejamos el camino y hacemos campo a través por un lapiaz endiablado, esquivando zarzas y trepando por la roca mojada.
Llegamos a la zona donde están las bocas y mientras Ricado y Patrick, instalan las simas, yo prospecto por los alrededores tratando de no morir en el intento.
Las dos primeras simas que bajan no tienen mucho recorrido y nos movemos a otra zona donde hay alguna boca más localizada.
Comemos algo y después ellos instalan una sima de boca amplia y buen aspecto. Yo me muevo por la zona y veo una línea de dolinas cubiertas de bosque. En la segunda localizo una boca de cueva con buena pinta.




Vuelvo a la sima en exploración y oigo salir a las tropas, parece que han seguido un meandro pero que finalmente se cierra. Terminan la topo y les propongo ir a revisar la cueva que he localizado. Ricardo hace una primera inspección y sale diciendo que hay un amplio pozo después de una salita, por lo que se equipan y van para dentro.
Yo continuo la prospección por la zona descendiendo por una línea de estratos, que me llevan a un bosque de arboles grandes y a un camino, que poco después pasa por delante de una gran boca de cueva, con una pared en la entrada.
Esta cueva la conocía de antiguo por ser muy peculiar, pero desconocía su situación exacta ya que estuve hace más de 25 años. Al fondo de la amplia sala de entrada se ve la luz por un tubo bajo y se sale a otra boca, formada por el hundimiento de la galería, creando una amplia y frondosa dolina. La cueva no tiene más desarrollo pero el sitio es especial.
Sitúo la boca pero arrecia la lluvia y hago unas fotos mientras pasa el chubasco, luego asciendo de nuevo hacia la cueva en exploración y cuando llego, entro en la cueva y les oigo subir desde el fondo del pozo.
Han bajado un P30 y algún resalte más en un amplio meandro, lo han dejado en otro resalte vertical por falta de material.
Se está haciendo de noche y llovizna por lo que tenemos que decidir por donde regresar, les comento que creo que conozco el camino más rápido para salir al collado de Ancillo y decidimos probar suerte. Espero no equivocarme porque no me apetece dar la vuelta y volver por un camino mucho más largo.
Afortunadamente este camino nos lleva bastante bien, alcanzamos pronto el camino principal y llegamos a los coches ya de noche.
Ha sido un día típico de prospección en Ancillo y al menos la cueva ha resultado ser interesante y necesitará volver a terminarla.

FECHA: 4,5 y 6 del 01 de 2019

El tiempo está muy frío pero muy estable, con el caudal del río bastante bajo. Por tanto tenemos opciones para ir al Carcabon de vivac, que las exploraciones están paradas desde hace año y medio por el mal tiempo de buena parte del verano de 2018.
Formamos un equipo de cinco personas, Patrick, Sandrine, Wichi, Cardin y Angel.
Los Degouve se adelantan y entran en la cueva sobre las 14:00, aprovechando el sol que calienta un poco el frío día. Trataran de explorar y topografiar algunas galerías laterales cerca del vivac.
Foto Patrick .D
El resto del equipo quedamos más tarde, ya que Ricardo tiene ocho horas de curro y dos horas de viaje como calentamiento de la cueva. Finalmente estamos listos para las 19:00 con mucho frío en la calle, por lo que nos hemos puesto los neoprenos en el club, antes de acercarnos a la boca.


Foto Patrick .D

Tras completar el equipamiento entramos a las 19:30 y rápidamente notamos la diferencia entre la temperatura interior y la de fuera, que presenta varios grados de diferencia.
La corriente de aire entrante en régimen invernal es muy fuerte y en las zonas estrechas se incrementa la velocidad y el ruido que provoca a nuestro paso.
Acometemos la senda de gusanos que conforma esta primera parte de la cueva, reptando y deslizándonos sobre rampas de barro en los tubos, con pequeños tramos inundados, hasta descender sobre el primer lago, donde hay que nadar unos 15 m. en un agua bastante fresca.
El resto del tramo hasta el segundo lago presenta varias cuerdas ascendentes y descendentes siempre barrosas e incomodas.
Tras cruzar el segundo lago también de aguas frías y ascender alguna rampa barrosa, llegamos a la zona donde nos quitamos los neoprenos.
Ricardo y yo hemos traído ropa ligera para este tramo, pero Cardín sigue con el peto del neopreno y sufre un poco en las rampas de barro y bloques.
Tras una hora y media de marcha por terreno variado llegamos a la zona del vivac, donde nos esperan nuestros compañeros franceses, que han topografiado algunas galerías laterales que se van cerrando.
Tras los saludos de rigor y comentarios sobre el día, preparamos nuestros vivac, comprobando que afortunadamente nuestros sacos están secos. Luego ayudados por Patrick y Sandrine, preparamos algo de cena a base de pasta china y sopas mientras comentamos los objetivos de mañana. Sobre las 00:00 estamos en los sacos.
Foto Patrick .D

A las 07:00 suena el despertador y comenzamos el ritual de salir del saco, desayuno y vestirse, de forma que para las 9:30 nos ponemos en marcha.
Avanzamos por las amplias galerías barrosas con algunos cruces y desviaciones, hasta la zona más estrecha que precisa remontar y descender algunas cuerdas cortas e incómodas, para tomar unos pequeños tubos de barro ascendentes, que nos llevan a la gran galería, que hasta ahora solo hemos recorrido hacia el oeste.
Tomamos el rumbo este, es decir hacia la salida, ascendiendo entre grandes bloques mientras vamos haciendo la topo.
Una amplia sala tiene una fuerte rampa de bloques a la izquierda y Cardin sube a investigar. Le oímos decir que se ve algo grande colgado, pero tarda en volver mientras los demás seguimos con la topo. Por fin vuelve y dice que ha hecho una trepada y llegado a una galería grande en forma de tubo, que sigue por dos partes.


Seguimos avanzando por los niveles inferiores  entre grandes bloques que precisan algún corto pasamanos, hasta alcanzar un balcón barroso, al otro lado se vislumbra un lago o sifón y a la izquierda tal vez alguna continuación.
Mientras instalo un pasamanos para ver la zona de la izquierda, Cardin encuentra y fuerza un paso bajo que le lleva al sifón, que cierra la exploración en esa zona.
Yo termino el pasamanos y tras bajar una rampa de barro constato que no hay continuación.
Nos retiramos desequipando y vamos a ver la zona alta que encontró Cardin, tras repetir la trepada delicada que él realizó, accedemos a un gran tubo con suelo de bloques.
Yo subo por la pared izquierda y accedo a una bonita zona, con el tubo de más de 10 m. de ancho y 6 m de alto con el suelo de arena. Un cruce a la derecha permite ver una galería ascendente y bajando a la izquierda, una gran sala desfondada corta el paso y precisa un poco de cuerda para seguir. Vuelvo con los otros que se han sentado a comer.
Foto Patrick .D
Tras el ágape continuamos avanzando hacia el sureste, remontando montañas de bloques y con algún conjunto de formaciones de diversos colores y formas.
Llegamos a un cruce de dos grandes tubos y el de la derecha parece parcialmente cerrado por rellenos de barro duro, pero Cardin hace un reconocimiento y la galería continua con varios cruces.
Seguimos el tubo hacia el sureste y una fuerte rampa de piedras y colada complica el avance, pero encima se ve un gran agujero, así que habrá que subir.
Trepamos con cuidado hasta una zona vertical, que escala Wichi ligeramente asegurado con una cuerda y algún puente precario.

Ponemos el pie en una gran sala de techo muy alto y en la que medimos dos grandes chimeneas de más de 60 y 70 m. La sala desciende en una fuerte pendiente y la continuación no está clara, pero en el fondo el gran tubo aparece de nuevo y comprobamos que solo ha sido cortado por los hundimientos de la gran sala y sus chimeneas.
Foto Patrick .D
El avance continua, sin embargo pronto un muro de coladas y formaciones parece cerrar el paso, pero un paso bajo con bonitas formaciones nos deja en una sala redonda, bellamente decorada por excéntricas de todos los tamaños, formas y colores.
Hacemos multitud de fotos y buscamos una continuación que no aparece, por lo que esta zona se da por terminada.
Volvemos al cruce anterior y entramos en una amplia galería muy erosionada en sus paredes por profundos golpes de gubia. La pendiente es fuerte y las dimensiones se reducen un poco, pero aun es una galería amplia con rincones muy bellos y estalactitas de colores, sobre todo algunas moradas, de gran belleza y excéntricas.
Foto Patrick .D
Foto Patrick .D
Pasamos bajo varias cúpulas de disolución algunas con formaciones.
Dejamos varios cruces a ambos lados y seguimos lo que nos parece la galería más evidente. Un pequeño charco nos permite recoger algo de agua para beber, que nos hemos quedado secos y nos planteamos que hacer, ya que llevamos 10 horas de exploración. Decidimos dejar las sacas y seguir media hora más a ver que pasa.
Hacemos algunos pasos de trepadas sobre coladas resbaladizas y tras atravesar una autentica puerta con forma rectangular de la galería, llegamos un claro meandro con gours fósiles, que ascendemos mientras las dimensiones se reducen bastante y algo más lejos, la galería se cierra y solo queda un estrecho meandro sin aire, que pone fin a la exploración en este tramo, que ha ascendido mucho hacia le oeste, siendo claramente un aporte fósil de los valles del Hornijo al colector principal.
Foto Patrick .D
Nos retiramos ya con 11 horas de exploración a nuestras espaldas dejando todos los cruces pendientes de explorar.
Volvemos al tubo principal y mientras el resto fijan una cuerda en el resalte, Patrick y yo topografiamos la zona que revisé hasta la sala que corta el paso.









Foto Patrick .D

  
Volvemos hacia el vivac y tras recoger agua por el camino, llegamos al “hogar”, tras más de 13 horas de trabajo.
Foto Patrick .D
Preparamos la cena y caemos cansados en los sacos, después de las apuestas habituales sobre los metros explorados. Las cuentas provisionales superan los 1800 m.
Foto Patrick .D



La mañana del domingo nos ponemos de nuevo en marcha sobre las 7:30 y tras recoger todo, desayunar y apuntar el material que hemos dejado, salimos sobre las 9:30 hacia el exterior.


Foto Patrick .D

Foto Patrick .D
Foto Patrick .D
 


Llegar a los neoprenos nos toma una hora y ponérselos mojados nunca es agradable, pero no queda otra y encabezados por Sandrine vamos saliendo a exterior con un día frío pero soleado. En la sala de entrada nos espera Pepe Leroy un histórico explorador bien conocido por todo el mundo, con su bigote, boina y conversación.
 

Sandrine nos ha preparado una sopa caliente que vamos tomando mientras nos cambiamos al sol.
Ha sido una exploración muy agradecida con 2000 m. de nuevas galerías exploradas y bellas zonas de formaciones. Estamos satisfechos y nos vamos a comer unos pinchos al Nomo Glotón.




















El Carcabón ya tiene más de 10.600 m. de desarrollo..

FECHA: 8  del 01 de 2019

Ha estado haciendo unos días muy fríos y despejados pero hoy amanece nublado conservando el frío como un frigorífico.
Subimos de nuevo al Alto de Ancillo para terminar de explorar la cueva que localizamos días atrás, nos juntamos los Degouve, Magin y yo, ascendiendo por las cuestas que nos ayudan a quitarnos el frío del cuerpo. El camino es intrincado pero se anda bastante bien, por lo que en menos de una hora estamos en la cueva.
Nos equipamos y bajamos hasta el meandro a través de un bonito y amplio pozo de 30 m. Me dispongo a equipar el resalte y poco después estoy en el fondo de una salita con un bello panel de excéntricas, pero sin continuación posible.
Terminamos la topo y emprendemos el ascenso desequipando la cavidad.
Continuamos pateando por la zona para bajar alguna sima más, localizada en ocasiones anteriores y llegamos a una zona de clara erosión glaciar, donde la caliza esta alisada y forma unas placas que invitan a tumbarse y comer.
Localizamos la sima y Magin la equipa y baja los 6 m. de vertical, si encontrar ninguna continuación en su fondo, por lo que pronto podemos comer tumbados en las placas.
Terminado el ágape nos desperdigamos por el lapiaz buscando nuevos agujeros. Yo desciendo entre arboles y termino llegando cerca de la cueva túnel que encontré el último día, oigo a Sandrine que grita porque ha encontrado un pozo y me acerco a la zona, pero llego a una boca de gran tamaño que parece ser la misma que ha encontrado Sandrine, y que resulta tener tres bocas. El amplio suelo se ve a unos 5 m. ya que la luz ilumina toda la sima y parece que con la ayuda de una cuerda se puede bajar al fondo sin ponerse los hierros.
Bajamos y comprobamos que todo está cegado, aunque Sandrine revisa un estrecho meandro que parece llegar del exterior. La marcamos como FP48.
Seguimos buscando nuevas cuevas en la zona y marcamos una grieta en el lateral de una dolina pero sin más interés, FP49. Continuamos descendiendo por un bosque intrincado entre zarzas y ganzos, hasta conseguir salir al camino de vacas que se dirige a la casa Colestin. Ascendemos al collado y bajamos hacia Ancillo, llegando a los coches aún de día.
Ya solo nos queda ir al bar a tomar unas cañas y despedir a los colegas franceses que se van de viaje unas semanas.