domingo, 29 de enero de 2017

La 69. Nuestro gozo en un pozo




FOTO Marta Candel
Por Marta Candel exploraciones 21-01-2017

FOTO Marta Candel


-¿Qué haces ahí asomado cuando tendrías que estar hibernando?
-Me despertó el ruido ¡ Mira, nunca había visto unos lirones tan grandes!
- Ay cariño, no son lirones, son humanos. ¿No ves qué ruidosos son? ¿Y qué manera tan rara de moverse?
- ¡¡ Están buscando madriguera!! ¡¿van a venir a vivir aquí?!
- No puede ser, ellos suelen vivir en el exterior y en comunidades grandes donde hay muchos como ellos. No sé que habrán venido a hacer aquí.
- Pues están excavando con muchas ganas. ¿Quién haría eso si no es para conseguir un lugar protegido para vivir?
 
FOTO Marta Candel
Todavía no entro ¡¡Pero falta nada!! hay que quitar esa piedra de ahí. A ver, déjame a mí que le voy a dar con todas mis fuerzas. Aaaahhhhhhhh¡¡¡¡ Ni se mueve la cabrona. Lo que sí se mueve es todo lo que tengo sobre la cabeza. Esta ladera está suelta entera. Pues no toques, que si no tocas no se cae. A ver quita. Pásame la pata de cabra. ¿Escuchas? ¡Cae un montón!  ¿Cuántos metros crees que tendrá el pozo? Yo le echo…40 metros. Uaaaaaaaa, esto va derechito a la escalada de 100 metros con la que estamos liados en La Maza. ¡¡Vamos, vamooosss!! 
FOTO Marta Candel

Buah, ¡si conseguimos entrar por aquí lo que nos ahorraríamos! Quién nos iba a decir que un agujero tan pequeño iba a dar algo. Ya ves. Pues porque noté aire al asomarme que si no… ¿Por dónde entrarán los malditos lirones que encontramos por toda la cueva? Pues puede ser por cualquiera de los cientos de agujeros que hay en esta ladera. Seguro que conectamos por éste con la escalada, que para eso se llama “ La 69”, primero le entramos por abajo pero ahora le vamos a entrar por arriba.
Que va. Seguro que bajamos el pozo y se cierra en un tapón de bloques. No seas cenizo, seguro que bajamos el pozo y casi se cierra pero sigue y bajamos 3 pozos pequeños más y aterrizamos en la sala grande que se veía desde donde dejamos la escalada el último día y vemos el punto de topo que dejé, que lo soñé el otro día. Ya, claro, qué fácil lo ves siempre tú todo. 
FOTO Marta Candel
FOTO Marta Candel














       Holaaaa, algo me ha despertado ¿qué miráis?¡¡ Ahívalamadredelirón!! ¡¡Qué topos más grandes!!
-          ¡¡Que no son tooopos son humaaanos!!
-          ¿Y por qué nunca había visto de eso antes por aquí?
-          Porque sois pequeños todavía y no habíais coincidido. A ver, arrímate a nosotros y estate  calladito. A ver si averiguamos sus intenciones.
-          ¡¡Mira, andan sobre las patas traseras!!
-          ¡¡Ssshhhhhh, calla!!

Ahora sí, ya pasamos seguro. A ver déjame asomarme. ¡¡yujuuu, se ve pozo grande!! Limpia bien antes de meterte más que están cayendo piedras continuamente. Mejor no mirar para arriba porque este techo da mucho miedo. Ni tocar, que como quites una pieza del puzzle se te viene encima. Bueno ya creo que está bastante seguro. Vamos. Pásame taladro. Joder, que le pasa a este chisme, se para a cada poco, no hay día que no falle algo. Bueno, voy. Tardaré un poco más porque tengo que conectar y desconectar la batería cada 10 segundos para que taladre. Anda que así vamos a llegar lejos. Mecagüentoloquesemenea…

FOTO Marta Candel
Ooh,ohh, estoy llegando a suelo…mmmm. Aterricé en rampa de bloques. ¿Cuánto has bajado? Unos 20 metros. Así de primeras veo 2 posibilidades. Me suelto de la cuerda, miro y te digo. Valeeee.
La más evidente es una rampa de bloques llenita de conchas de caracoles blancos pequeños. Voy a ver. Mierda, es por aquí, noto claramente el aire en la cara, pero se cierra en un agujero tan pequeño… ¡Joder, quién fuera lirón! Voy a quitar alguna piedra para ver si detrás se abre…esto va a llevar un curro de la leche. Miro la otra opción pero me da que no.
Na. Se cierra. Es una pequeña galería que se cierra también colapsada de bloques, pero en ésta no se nota nada de aire. La continuación es por el otro lado.
FOTO Marta Candel

Ayyy, qué pena. Ya te lo dije. Bueno, estuvo bien tener esa ilusión en la cabeza estas semanas. Uy qué frío hace. Cómo para haber venido la semana pasada. Sí, la verdad, menuda nevada y menuda ventisca, menos mal que nos dimos la vuelta a tiempo. Sí, claro, porque no subió el coche la cuesta esa que si no, no cambiáis de opinión. Que sois unos cabezotas. Ya, nos pueden las ganas.

FOTO Marta Candel
-          Ya se marchan  ¡ Ahora que tienen echa la entrada a su medida se van!
-          Sí. Eso parece. Siempre hacen cosas raras.
-          ¿Y has visto muchos como éstos?
-          Sí, el otoño pasado volví de un largo viaje al otro lado del gran bosque.
-          ¡¡Cuenta, cuenta!! ¿Y había muchos?¿y qué comen?¿y si no viven bajo tierra, adónde viven?¿y por qué no tienen cola? Y que feos son, sólo tienen pelo en la cabeza¡¡ mira, y ese ni eso¡¡
-          Ssssshhhh. ¡¡a dormir, que con tanta pregunta se nos pasa el invierno!!
-          Pero…
-          Ni pero ni pera, vamos para dentro que cuando llegue la primavera os contesto a todo lo que se os ocurra durante los sueños invernales.
-          ¿Se puede saber adónde vais con esos caracoles blancos?
-          Es que me ha entrado un hambre de pronto.


lunes, 23 de enero de 2017

Regalo de Reyes (7/01/17)


Se acaba el período navideño, y decidimos acercarnos a ver si los Reyes nos han dejado algo en Mortipeña, donde hace unos meses encontramos una cueva con fuerte corriente de aire. Así que quedamos en el club Gelo, Moisés y yo, los tres quejándonos de la rodilla y del "arranque en frío". Nos miramos en silencio esperando que alguno tome la iniciativa para abortar la gélida expedición, pero ninguno tiene lo que hay que tener para decirlo en voz alta, así que cogemos los petates y nos dirigimos a Rocías.


Hay una buena helada en las zonas umbrías, pero los kilos a la espalda y la cuesta pronto nos ponen el termostato a una temperatura de confort. Subimos con calma y, en la enorme dolina de Mortipeña, comemos algo antes de entrar.



La boca es un paso ancho y bastante bajo, por lo que quitamos algo de tierra para que pase el Fürher. Echamos un vistazo a las oseras que hay en la galería de entrada, y nos dedicamos a revisar el resto. Tras el paso bajo de la entrada, la galería va cogiendo tamaño. Al de unos metros, un P.10 ocupa prácticamente toda la galería, obligándonos a flanquearlo por la izquierda. Tras él, tres posibles continuaciones se abren ante nosotros: de frente y descendiendo, una amplia galería (con algún que otro somnoliento murciélago) que acaba colmatándose. Sólo en pequeño P.6, con una estrecha cabecera, permite pensar en una continuación. Moisés se retuerce, consigue pasar y pronto nos comunica que por esa vía no hay nada que hacer.




De vuelta a la zona superior, y a la izquierda, dos pozos cortan otra galería horizontal. Más allá de ambos, un derrumbe colapsa la continuación, y una revisión minuciosa nos muestra que no hay ninguna opción. Mientras Moisés comienza a instalar los pozos, Gelo y yo vamos a la tercera posibilidad, una galería colgada a la derecha. Aprovechando unas cuantas formaciones Gelo logra hacer una travesía sin clavar nada, ante mi nerviosa mirada. Parece que hemos tenido suerte: la galería sigue horizontal, y tiene buena pinta. Quizá aquí esté el regalo de los Reyes... Lamentablemente, tras unos metros una estrechez corta bruscamente el paso; tras hocar un rato en ella, llegamos al final definitivo de la galería. Un poco antes, un pozo con una estrechez parece ser nuestra última opción en este sector. Gelo comienza a bajar, pero la cuerda que tenemos no llega, así que volvemos hacia los pozos.




Una vez allí Moisés nos cuenta que ha bajado ambos y que, a pesar de la buena pinta que tenían, se cierran. Gelo comienza a escalar tratando de llegar a una fisura que hay unos metros por encima de la cabecera del mayor de los pozos, pero no surte ningún resultado. Después me acerco a bajar el pozo que habíamos dejado pendiente con una cuerda más larga, pero tampoco llego hasta la base; cuando, resignado, comienzo a subir en busca de otra, Gelo y Moisés me gritan que ven la luz: ambas galerías acaban confluyendo. Así que recogida, y a desmontar el pasamanos.





Damos los últimos retoques a la topo, y revisamos un par de laterales, pero la cosa se acaba, a pesar de lo prometedor de la corriente de aire. Tocará volver (con mejor clima) a revisar por el exterior, pues la cueva en sí se acabó. Ahora sólo nos queda rehacer el petate, y convencer a nuestras doloridas rodillas de que les toca emprender el camino hasta el coche. Nos cambiamos con frío y un bonito atardecer. Tras más de hora y media de bajada, ya de noche y con una buena helada cayendo de nuevo, llegamos al coche. Al final, los Reyes nos trajeron lo que merecíamos: carbón. Menos mal que, herejes como somos, siempre podremos acudir al laico bar de Willy a entibiar el frío y el fracaso con unas buenas birras... El próximo año nos pasaremos a Papá Noel, a ver qué pasa...





domingo, 15 de enero de 2017

Publicadas memorias de Actividades en WEB del AER

15-01-2016

Se han publicado en el apartado del Mortillano de la pagina web del A.E.R., la memoria del campamento de 2016 y las memorias anuales de los años 2010 a 2016.

http://www.aer-espeleo.com/Mortillano.htm

miércoles, 23 de noviembre de 2016

La Maza del Cuivo . Al cielo con ella


La Maza del Cuivo19 noviembre 2016, por Marta Candel

El parte de bajas es alto este fin de semana así que, durante el café con bizcocho en La Gándara, nos ponemos al día de los males que afectan a cada uno de los ausentes y seguimos con los de los presentes, que tampoco estamos para tirar cohetes.
Menos mal que humor y ganas no nos faltan y nos llevamos para La Maza del Cuivo: resfriados, toses, dolores de espalda, cortes en las manos y costillas fisuradas sin curar. Y allí dentro como que todo duele menos…o se siente de otra manera.

Ha llovido toda la noche y se nota en la sima. Hay más agua de lo habitual y la zona del río y los pozos están… más interesantes.

foto Marta
Llegamos a la punta a buena hora para comer antes de meternos en faena. Wichy prepara café y sopa que sienta muy bien  a las gargantas enfermas.

Empezamos trabajando un paso un poco incómodo que quedó pendiente de rematar en la salida anterior, siempre pensando en nuestro führer, que además de ser nuestro guía espiritual, es también nuestro calibre. 
foto Marta

Con operatividad germánica, en cuanto adecentamos el paso, nos organizamos para empezar el trabajo. Repartimos material y tareas y por una vez parece que no nos hemos olvidado nada. Antes de acabar de hablar ya está Cristóbal mirando para arriba diciendo: “Niña, asegúrame que voy pa´riba”, colgado del parabolt que había terminado de meter Zape décimas de segundos antes.

Wichy y Zape bajan el pozo de 17 m. bajado por Cardin la semana pasada para continuar la exploración y hacer la topo. Siguen un corto meandro que desemboca en un pozo de 12 m. que conecta con las escaladas anteriores. Revisan una ventana en la otra pared del pozo pero sin resultados.

Cristóbal y yo, seguimos la escalada pendiente, que continúa en pared limpia y buena durante unos metros. Luego se vuelve más enrampada, con bloques y vamos encontrando restos orgánicos con moho, mosquitas muertas y muchas cacas frescas y huesos de lirón. Subimos unos 25 metros hasta que nos desviamos a una ventana redonda por la que se escapa el aire.
Foto Marta

Foto Marta

Zape y Wichy han terminado en la otra vía y suben hasta nuestra reunión y siguen escalando hasta un techo, unos 10 metros más, mientras nosotros continuamos escalando la vía de la ventana. Trepamos en libre unos 20 metros más pensando que se acababa, pero buscando el mejor sitio donde empezar la topo aparece la continuación. A 15 metros se ve otra ventana que abre en negro. No podemos llegar a ella sin cuerda. Decidimos hacer la topo de salida y dejar ese caramelo para otro día. De vuelta oímos a Zape por lo que su escalada conecta con esta vía.

Foto Marta









De retirada, Wichy se adelanta a preparar la merienda en donde comimos, Zape va reinstalando en fijo y detrás, Cristóbal y Marta, haciendo la topo. ¡¡Qué organización!!

 
A la salida nos recibe una noche ventosa y fría, ni rastro del calorcito del otro día. El invierno se acerca a pasos de gigante…Son las once de la noche, cargamos en los petates los resfriados, las toses, los dolores de espalda, los cortes en las manos y las costillas fisuradas sin curar que habíamos dejado en la boca de la cueva al entrar y todo empieza a doler otra vez de repente. 

Salimos del bosque bajo una lluvia de hojas con la conversación cruzada característica: ¿Y cuántos spits dices que metió la batería esa? Alucino con tanto hueso de lirón en esa pared. He visto en eBay una oferta de makitas. Ayyyy, qué bonito está el bosque. Mi frontal alumbra mucho más que la tuya. ¡¡Anda ya!! El disto no funcionó bien y yo no le hice nada. Uy, pues sí que hay alguna seta buena por aquí.  ¿Nos darán de cenar en algún sitio? ¿Adónde nos llevará esa escalada interminable? ¡¡Nos va a subir hasta el cielo!! Mientras siga así de bonita ¡¡Pues al cielo con ella!! Antes del cielo seguro que encontramos el hocico de un lirón.
Foto Marta