lunes, 7 de septiembre de 2020

"Bobos o muy Bobos"

 Sabado 05 de Septiembre de 2020

Por fin ha llegado el día, después de casi diez meses sin hacer cuevas en serio, debido a una lesión de espalda, voy a volver a disfrutar de los “placeres” de la exploración de una cavidad. Me habría gustado empezar con algo más amable, pero tenemos lo que tenemos, y hay que aprovechar los niveles bajos de los ríos para ir a la Maza del Cuivo.

Por lo tanto lanzo una convocatoria y engaño a los incombustibles castreños, Marta y Zape y a Cristóbal que a pesar de un turno de curro de 12 horas, no se quiere perder su dosis de másoquismo.

Sé que voy a sufrir como un perro y solo espero que mi espalda aguante y no tenga que arrepentirme en días venideros. Por que sí, la sima se las trae y demuestra que como diría un amigo somos “bobos o muy bobos“.

 

Normalmente en espeleo uno desciende pozos y más pozos intentando alcanzar, ríos, niveles estables, conexiones con otras cuevas. Es de por si una actividad bastante extraña y solo apta para masocas, pero en la Maza hemos ido un paso más allá, primero empeñados en hacer una larguísima escalada de una vía de pozos de 190 m., que nos dejó a menos de 20 m. de la calle, pero que no pudimos conectar con el exterior. Pero decidimos ampliar nuestra estulticia, descendiendo una nueva vía de pozos encontrada en lo más alto y por la que ya llevamos 140 m. descendidos en pozos y meandros. Vía que sabemos va paralela a la de subida y con mucha probabilidad, solo nos conducirá a los niveles desde los que empezamos la escalada, cosa totalmente inútil.

 

Pero como llevamos muchos años en esto y la razón y las cuevas no cuadran mucho y el optimismo de algunos no tiene límites, pues aquí estamos dispuestos a bajar 150 m. de pozos, meandros, laminadores con río, pasamanos colgados. Ascender 200 m. de meandros desfondados, caos de bloques, desfondes, pozos y bajar de nuevo otros 150 m. de pozos, meandros estrechos y rugosos. Es decir nuestra sima se convierte en un -500 con muchos aditivos. Lo dicho hay que ser “muy bobo” para acometer esta actividad.

 

Tras quedar a las 9:00 en el club y recoger el material, paramos en el Colina a tomar unos refrigerios y comprar bocatas de tortilla, el dueño nos dice que hace mucho que no nos ve el pelo.

El día está cubierto y cae una ligera llovizna, que junto al aumento de lluvia que da para la tarde, no es el mejor pronóstico para pasar el río de la Maza, pero ya he dicho que somos bobos.

La selva de helechos y zarzas ha crecido y se nota que hace mucho que no pasamos por allí. Pero para las 11:20 estamos listos para volver a entrar en el agujero con su entrada nada amable, preludio del resto de los atractivos que nos esperan. Me introduzco con resignación, pereza y algo de curiosidad por ver si aguantaré dignamente la larga jornada que nos espera.

 

Después de recorrer el bonito circuito ya mencionado, para las 14:00 llegamos al punto más alto de nuestro camino, justo antes de descender la nueva vía de pozos que estamos explorando. Estamos empapados de sudor pero decidimos parar a comer algo ya que luego no hay buenos sitios.

A las 14:30 iniciamos el descenso temblando de frío, por la vía con resaltes y un meandro incómodo, hasta un amplio pozo de 18 m., seguidos de otros más cortos, hasta un meandro concrecionado que obliga a arrastrarse y retorcerse en algún tramo.

 

 Se llega a otro amplio pozo, donde terminó la exploración la última vez que yo estuve en el lugar y que fue descendido por Zape y Cristóbal en el último ataque el 26 de Octubre de 2019. Sigue un tramo largo de meandro bastante incómodo con algunos resaltes que dejaron sin equipar y en los que ponemos cuerdas para facilitar el ascenso.

 

Llegamos a la punta del último día y equipamos el pozo, en cuya base de nuevo otro largo meandro por el que entra Zape, hasta que llega a un paso muy estrecho y valoramos la opción de abandonar esta exploración y desequipar. Pero está claro que somos “bobísimos” y decidimos seguir; Zape se quita los hierros y le oímos gruñir colándose por el paso. Dice que ha llegado a otro pozo y oye un río y ve volumen; solo hay un sitio con esas características en la cueva y es la gran sala en la que llega el río desde el norte. O eso, o es otro río desconocido..

Tras oír los gruñidos de Zape en el estrecho, tengo serias dudas de que yo pueda pasar y quitándome todo sigo a Cristóbal muy escéptico sobre mis posibilidades. El Cañetero pasa sin problemas con el arnés puesto. Mardita sea.., por que coño seré tan bobo y con el cuerpo serrano que tengo, no me dedicaré a otra cosa.

 

 

 

 Llego al paso en cuestión que cuenta con todos los aditivos, estrechez vertical desfondada, con paredes rugosas y puntiagudas, en el que hay que entrar en diagonal y escurrirse. Me introduzco y rápidamente quedo atorado en mi pecho con una presión angustiosa, y me surge la duda de si forzar aún más para tratar de colarme, con el riesgo de empotrarme de forma irreparable y de difícil solución, ya que mis piernas quedan en el aire y no puedo empujar hacia afuera, ni utilizar mis brazos para tirar, con lo que podría quedar en una situación muy comprometida. Ya de todas formas salir de allí va a ser difícil, animado por Cristóbal desde abajo, fuerzo y termino por entrar con gran alivio por mi parte. Pero pensar en como salir de allí luchando contra la gravedad en la que mis 85 Kg. no ayudaran como en la bajada, si no que complicarán el ascenso, sin apoyos para las piernas que permitan empujar y los pinchos de las paredes que se engancharán en el mono frenándolo.

Llega Marta con el disto tomando las medidas que apunto en la libreta y veo con envidia como baja el paso con el arnés puesto. Trato de no pensar en la vuelta y seguimos la topo mientras instalan en pozo y bajan. Incluso Marta se ofrece a volver por la estrechez para recuperar algunas cosas que yo he dejado atrás. Tengo que empujarla pero pasa  sin muchos problemas y mi envidia aumenta varios grados.

 

 

Se confirma que hemos llegado a la gran sala lo que significa el fin de la exploración, momento que todo espeleólogo conoce y llega el turno de hacer solo el bobo, desinstalando y cargando como burros con pesadas sacas.

 

Pero hoy no nos apetece nada desinstalar y a mi mucho menos aun, pelear con el paso, por lo que por una vez hacemos algo inteligente y decidimos picar algo y salir al exterior y darnos una buena cena.

 

  Dos horas después llegamos al exterior tras sudar de nuevo, son las 20:00 y está todo cubierto de nubes que sueltan su agua en las hojas. He sobrevivido y mi espalda parece aguantar lo que me produce alegría y sobre todo he vuelto a disfrutar de buenos momentos, risas y sensaciones que echaba de menos en compañía de otros “bobos o muy bobos”.

 

Ya solo queda un pequeño paseo mojándonos hasta el coche y por fin comportarnos como seres racionales y parar de nuevo en el Colina a tomar un  Calimocho, donde el dueño nos habla de la avalancha de turistas que han tenido este verano atípico.

Luego bajamos a Asón y paramos donde Margari pensando en cenar un cabrito, cosa que hacemos con placer y Zape con gula, ya que lo acompaña de un cocido montañés el muy bruto.

Margari también nos cuenta las invasiones de turistas del verano, que han saturado los aparcamientos, caminos y bares. Parece que ha sido necesaria una pandemia para que la mitad de los españoles descubran el Norte, hablando de bobos…Confío que volvamos a disfrutar de la tranquilidad el resto del año.

 

Llegamos al pueblo y cada mochuelo a su olivo en espera del próximo día que volvamos a hacer el bobo irremediablemente…

Nota: Golpes, agujetas y material para limpiar completan el repertorio de un espeleólogo bobo.

jueves, 13 de agosto de 2020

Campaña de Fuente Fria 2020

 Soba del 17 al 25 de Julio de 2020

Después de muchos meses de parón por la pandemia y en algunos casos por problemas de espalda, volvemos a realizar actividades de exploración en nuestro coto habitual del Mortillano.

De nuevo nos juntamos unos días para disfrutar de los paisajes de Fuente Fria, sus nieblas y lapiaces.


 

Este año hemos comprado un toldo de invernadero para que nos proteja de las inclemencias habituales en la zona. Pero no hemos sufrido ninguna borrasca por lo que no hemos podido probar sus capacidades.

El tiempo general ha sido bueno e incluso caluroso, pero las tardes han estado cubiertas de niebla y los últimos días las nubes cargadas de agua se han mantenido todo el día, complicando bastante el movimiento por los difíciles lapiaces.












 
El objetivo principal de la campaña era continuar con los trabajos de desobstrucción de la FO1, que llevamos ya tres años trabajando en ella, a una profundidad de unos 100 m. con corriente de aire aspirante.

Hemos realizado tres días de ataque a esta sima con un elevado volumen de piedras removidas, pero de momento la sima sigue guardando celosamente sus secretos y serán necesarios más años de trabajo.

 

En el exterior comenzamos por volver a localizar algunas simas de hace más de 15 años en las que teníamos notas de presencia de aire. Encontramos algunas y las revisamos sin considerar rentable iniciar trabajos de desobstrucción.

 

En una larga excursión por el macizo visitamos una profunda dolina cañón de más de 50 m. de profundo y sus alrededores, donde localizamos pequeñas simas sin aire que se marcaron y situaron, pero que no merecía la pena mover material hasta allí para explorarlas.

 

Otra salida entre la niebla a más de dos horas del campamento, nos llevó a desobstruir la entrada de una sima localizada hace años, la FO33. Resulto bajar más de 90 m. con un amplio y bello pozo, pero que no fue más allá..

Por tanto los resultados de los 9 días de campaña, no son importantes y la lejanía de las zonas de trabajo con respecto al campamento y lo complejo de desplazarse por ellas restringe mucho el número de simas localizadas y exploradas.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Por otro lado los más importantes objetivos de convivencia y “bon vivant”, se han mantenido en su nivel habitual.

Típico espeleologo del AER equipado para la acción


Ensayos de materiales



jueves, 12 de diciembre de 2019

Maza del cuivo. Rematando_nos



26-10-2019                        Por Enrique Ogando

Tras la anterior incursión de Gelo y Cristóbal, la escalada de “Marta y sus Machotes” está continuando de nuevo pero descendente, en una vía paralela, aunque según los últimos datos de topo introducidos parece que nos llevan a zona conocida.




Así que allí que nos reunimos para comprobarlo Cristóbal y Zape en el horario habitual. El tiempo es bueno y estable y no ha llovido mucho en los últimos días.
 De camino nos acompaña un mastín que andaba cuidando vacas y ha preferido darse un garbeo con nosotros. ¿Que se preguntará cuando desaparecemos por la gatera? 

Una vez más los pozos descendentes, los meandros habituales, el ascenso por los pozos de la escalada y una parada técnica para comer. En la zona alta donde dejaron el último día el material, tenemos que recuperar una cuerda en doble y cargar las sacas con cuerda y material.
Queda una cuerda más, ¿la cargamos?
Pensamiento: si la llevamos la vamos a tener que cargar de vuelta sin haberla usado, si no la llevamos, nos va a hacer falta.
Pensamiento: La topo dice que vamos a conectar enseguida, la cueva va a decir lo que le salga de los cojones.
Decisión: no la llevamos…
La zona nueva no es muy amplia, pero nos deja algunos alivios y al menos no es fea. Tras el pozo de 17 que dejaron los anteriores, son pequeños pozos y resaltes los que tenemos que equipar. Intentamos equipar lo mínimo y destrepamos algunas obstáculos intentando economizar, pero la cueva ha leído nuestros pensamientos y hemos sobrepasado la zona donde debíamos conectar y claro nos hemos quedado sin cuerda.
Salimos haciendo topo e instalando los resaltes que deberemos equipar con cuerda el próximo día y retocando alguna deficiencia en los pozos de entrada.
El resto ya se sabe, a cenar…
Una vez pasada la topo en casa, vemos que nos acercamos a conectar con otra zona, se supone conocida, JA JA.

lunes, 23 de septiembre de 2019

Huyendo del Sur

Sima de la Maza en Soba Sabado 21 de Septiembre de 2019


El personal está disperso, por lo que solo estamos Cristóbal y yo para hacer alguna actividad espeleológica. Decidimos ir a la Maza, ya que el tiempo está de sur y hasta el domingo no dan lluvia.
Por tanto a las nueve estamos en el club preparando algo de material y para las 10:30 ya en la boca, después de una parada para el café en La Gándara.


El descenso por los habituales meandros, gateras y laminadores acuáticos se realiza con calma, comentando las actividades del verano. El ascenso por el meandro desfondado sigue siendo igual de penoso y para las 12:00 estamos en la gran sala, que recibe el río desde el norte.
Continuamos hacia el noreste por las galerías fósiles, ventiladas con sus resaltes equipados y llegamos a la base de la larguísima escalada de “Marta y sus Machotes”, que asciende varios pozos encadenados hasta más de 190 m. Casi al final, tenemos pendiente de explorar una vía de pozos descendente, que parece tomar otra dirección y que esperamos nos pueda dar alguna alegría.
Llegar hasta el inicio de esta vía nos ha llevado otra 1:30 y es hora de comer, por lo que paramos 15 minutos para alimentar el cuerpo.
Mientras Cristóbal sube más arriba a revisar la zona, yo recojo el material allí depositado y comienzo el descenso de la vía, que ya exploramos parcialmente Zape y yo en el pasado hasta unos pozos amplios, que desequipamos para usar el material en otras partes de la sima.



 


💀💀Llego a un resalte que destrepamos la otra vez, pero que finalmente decido equipar por más arriba. Cristóbal se me ha unido con el resto de cuerdas y seguimos bajando por un meandro, estrecho pero transitable, hasta la cabecera de un pozo de 18 m. que ya bajamos con anterioridad. Lo reequipo y más abajo añado un fraccionamiento hasta llegar a la base del amplio pozo, donde otro corto resalte precisa ser equipado.
Hasta aquí llegamos la última vez y en frente veo una pared lisa, con inclinación bajo la que se ha generado una línea de pozos, que tiene pinta de ser una falla.
Instalo varios resaltes con cuerdas muy justas, aprovechando como puedo el escaso material disponible, hasta que 30 m. más abajo llegamos a un meandro que parece muy estrecho y que me temo se cierre.
Nos acercamos y el meandro es penetrable lo que nos anima mucho. Más adelante se abre y hay que destrepar un poco, hasta la cabecera de un amplio pozo de 17 m., para el que no tenemos cuerda, así que es el fin de nuestra exploración por el día de hoy.
 

Ascendemos topografiando,  haciendo alguna foto y para las 18:15 estamos de nuevo en el inicio de la vía, comemos un poco más y comenzamos el descenso, para llegar a la gran sala sobre las 19:45, bebemos un poco y de vuelta para el exterior por la gincana de meandros y pozos.





 






domingo, 15 de septiembre de 2019

Fuente Fria 2019

19 al 26  del 07 de 2019


De nuevo este año hemos realizado la 18 edición del campamento de Fuente Fría .Los años pasan y cada vez somos menos los motivados para pasar una semana entre las nieblas y lapiaces de la zona.
Pero el viernes 19 de Julio con buen tiempo, nos juntamos unos 10, para subir y montar el campamento y cenar juntos en el paraje incomparable de la fuente que nace bajo el haya.
El fin de semana aun contamos con bastantes miembros para hacer varias actividades, de prospección y exploración en la FO1, en la que llevamos trabajando ya desde hace dos años.
El resto de la semana solo quedamos 5 personas para trabajar, por lo que las actividades se reducen y concentran.
Por otro lado el tiempo no ha sido bueno del todo, con tres días de lluvias que han reducido mucho los días de actividad en el campamento.
Nataly

Como decimos el principal objetivo era continuar la exploración en la FO1, una sima situada en lo más intrincado del lapiaz al sur de Peña Rocias y que precisa hora y media de marcha desde el campamento, por un terreno complicado.














Empieza con un bonito pozo de 80 m. de amplias dimensiones, en cuyo fondo una rampa de piedras termina en un cruce y de nuevo en rampa, a la izquierda llegamos a un hueco, sobre el que una pequeña chimenea, fue escalada hasta una sala alta de suelo cubierto de piedras. Al fondo de la salita una fisura descendente tragaba aire claramente.


Llevamos tres años trabajando en la ampliación de esta fisura y finalmente este año se alcanzó un pozo vertical de 10 m., en cuyo fondo de nuevo otra fisura cerraba el paso.
Los trabajos se vieron finalmente detenidos por la avería del taladro, lo que puso fin a las actividades en esta sima por este año.
Se desequipó la sima y quedará pendiente para el próximo año.

Los trabajos de prospección este año se centraron en la ladera sur de Peña Rocias, donde en el pasado trabajaron grupos franceses y el Niphargus.
Revisamos la sima RC2, con un gran pozo de 80 m. y otro paralelo que resultó tener solo 25 m.






 





Se localizan algunas simas más que se descienden, pero no superan en ningún caso los 40 m. 

Tuvimos que adelantar el final del campamento debido al pronóstico de fuertes lluvias, así que el viernes desmontamos y descendimos a la civilización.

















Nataly