viernes, 5 de julio de 2019

Buscando el humo

Soba 22 de Junio de 2019


Después de una temporada con actividades en otros macizos volvemos al Mortillano, donde la larga escalada que hemos realizado en la sima de La Maza, de casi 200 m. de altura, nos ha dejado a menos de 20 m. del exterior.

Muy cerca de esa punta localizamos una sima con corriente de aire que nombramos como FN69. En planta apenas 30 m. separan ambas puntas y la cota es similar.
La desosbstrucción que presenta la FN69 es grande, por lo que es importante tratar de confirmar la relación entre ambas cavidades, antes de afrontar este arduo trabajo.
Con ese fin montamos un ataque simultáneo a las dos cavidades, en las que vamos a introducir botes de humo, que esperamos se detecte en alguno de los extremos.



Los rápidos, Marta, Zape y Cristóbal irán por la Maza y los abuelos pasearemos hasta la FN69. Contamos con los Nicola de Zape así que esperamos poder hablar y sincronizar los trabajos.
De momento comenzamos con el habitual café en la Gándara, donde fijamos los horarios estimados, que creemos precisan de unas tres horas para llegar a la punta de la escalada de la Maza. Nos despedimos y cada cual para su coche.
Wichi y yo, subimos con calma hasta Entremazos donde ya calienta el sol, pero algo de brisa ayuda a mitigar el calor.
Vamos ascendiendo por los caminos entre las árgomas y llegamos a la gran dolina boscosa en la que se encuentra la 69. Una vez en la boca apenas se nota el aire lo que resulta preocupante para nuestras intenciones.
Wichi se equipa e instala la cuerda para bajar el pozo de 20 m. y comprobar como está la diaclasa que estamos desobstruyendo . Sube poco después y confirma que el aire es claro entrando por la fisura. Por tanto seremos nosotros los que introduciremos humo y el equipo de la Maza los que deberían detectarlo.

Tenemos aún casi dos horas de espera, por lo que extendemos las antenas del Nicola, buscando las zonas de roca firme que permitan una buena conexión. Conectamos las baterías y comprobamos que funciona bien nuestro equipo.
Hace calor pero a la sombra de las hayas se está bien y como somos unos tragantuas, decidimos que ya es la hora de comer, por lo que nos sentamos y sacamos los bocatas y conversamos sobre la actualidad de la comarca.
Cuando estamos pensando en la siesta, crepita el altavoz del Nicola y se oye la voz de Cristóbal, alto y claro. Están en la última punta equipada, pero quieren hacer unos trabajos de reequipamiento antes de que les ahoguemos con el humo, por lo que debemos esperar un rato más antes de soltar el humo.
Casi una hora más tarde nos llaman y Wichi desciende de nuevo el pozo con el bote de humo, yerbas y palos para hacer una buena fogata.

La espera es tensa, y yo me voy a dar una vuelta por los alrededores a ver si veo salir el humo por algún otro lado no previsto. De vez en cuando me acerco y llamo por la radio, pero la respuesta es siempre la misma, ni rastro del humo, ni visual, ni olorosa.
Tras más de una hora de espera, debemos rendirnos a la evidencia de que el aire de la FN69, no tiene vía directa con la Maza, o tal vez se haya quedado en alguna sala poco ventilada quien sabe.
La decepción es evidente, pero en este negocio de la exploración el fracaso está a la orden del día.
El equipo de la Maza se va a retirar, pero deciden lanzar su bote de humo por si ascendiera por algún lado hacia el exterior, aunque lo más probable es que descienda.

Tenemos la última conversación con ellos y desconectamos los Nicola.
Wichi y yo hacemos una batida por la zona en busca de rastros del humo, aunque la foresta crecida en primavera impide ver muy lejos.
Un hora más tarde recogemos los trastos y nos vamos alejando de la Maza del Cuivo, mirando de reojo en busca de restos del humo, que no vemos por ningún lado.
Wichi y yo nos bajamos para el pueblo a la espera de noticias del equipo de la Maza, que no llega hasta las 21:00, con la información que nos esperábamos, ya que su propio humo les ha seguido bajando los pozos.
Por tanto el fracaso de nuestro sondeo se confirma, y hay serias dudas de que la corriente de aire de la 69, esté relacionada con la sima de la Maza a pesar de los pocos metros que las separan. Ahora nos queda decidir si de todas formas realizamos la larga y compleja desobstrucción o lo dejamos correr.
Bueno si fuera fácil lo haría cualquiera y no precisaría de locos extravagantes que lo intenten..
 

jueves, 14 de marzo de 2019

Ni un paso atrás



"Ni un paso atrás" por Marta Candel 2 y 3 de Marzo de 2019


La roca era muy mala. Iba a costarnos un poco la instalación. Estábamos yendo por el estrato de arenisca, siguiendo el camino del agua.
Foto Zape
Los grandes cantos rodados nos hablaban de fuerza, de constancia, de tesón, de agua poderosa labrando las entrañas de este macizo. 

Nosotras, como el agua, avanzábamos con decisión, sin mirar atrás. Con sororidad, el agua nos abre huella para escribir juntas una página más en la historia de las exploraciones subterráneas.
-o-
Foto Zape
Cada vez cuesta más cuadrar las agendas, pero por fin, este fin de semana lo conseguimos algunos. No estamos los habituales, Gelo, Pedro Merino y Moisés no han podido venir y cuando acabamos el día con semejante descubrimiento pienso en ellos y con los ojos encendidos por la emoción quisiera que estuvieran aquí para disfrutarlo juntos.
A las 9 de la mañana hemos quedado en el local. Estamos 6: Wichy, Cristóbal, Olga, Pablo, Zape y yo. Repasamos listas del material que tenemos en la cueva y preparamos lo que falta. Intentamos organizar los equipos de trabajo que haremos dentro, teniendo en cuenta las incógnitas pendientes de la última vez, para llevar taladros y baterías necesarias. El tema de la comida ya está resuelto y sin tener nada más que hacer para dar tiempo a Cardín a que aparezca con su habitual puntualidad germánica, nos vamos hacia Asón a tomar un café.
Allí nos informa de que los dos amigos riojanos a los que invitó a venir todavía no han llegado, así que intentamos poner en práctica una cosa que se nos da fatal a algunos…eso que llaman… paciencia, y los esperamos cambiándonos.
Foto Zape

Finalmente dejamos todo atrás y relajamos cabezas en cuanto nos traga la oscuridad.
Vamos a intentar llegar a las incógnitas por otro camino, ya que la última vez que estuvimos aquí, se conectó la parte desconocida por la que se avanzaba con un punto de topo de hace tiempo. Y Gelo, que tiene una cabeza poderosa, enseguida predijo por qué camino llegaríamos antes hasta allí.
Foto Zape
El desvío es un poco antes de llegar al vivac. Hacía mucho tiempo que no pasábamos por aquí, vamos encontrando puntos de topo del año 2013 y 2014 y van viniendo a la mente recuerdos de aquellas exploraciones. Paramos en seco ante una hoja escrita por Jose Gambino en 2014. Acariciamos con los ojos cada línea, cada trazo seguro de su letra y seguimos adelante con una punzada en el corazón y un pensamiento compartido: joder, cómo se le echa de menos.
Conseguimos conectar por esta vía a la incógnita y nos dividimos en dos equipos para seguir explorando. Somos muchos y no hay trabajo para todos, pero la compañía y el llevar las sacas más livianas, repartido el material entre todos, son bienvenidos.
Olga equipará la vía activa, un  pozo de 16 m. al que llega una sonora cascada, ya que fue ella quien la encontró la última vez; y yo la sigo de cerca.  
Foto Zape

 Cristóbal, Zape y Jose el riojano, vienen detrás haciendo la topo.
El otro equipo, Wichy, Cardín, Pablo y Beatriz, explorará la vía fósil.
Aterrizamos en un río de suelo de cantos rodados resbaladizos y seguimos su curso. A los pocos metros un resalte de unos 7 metros nos frena. Pero al frente, se abre ante nosotras un enorme vacío negro que nos hace sonreír.
Foto Zape

Revisando las paredes para elegir cuál será la menos mala para instalar, vemos unas luces al fondo y escuchamos voces. Parece que el otro equipo llegó a la gran sala que se intuye por la otra vía.
Cuando llegamos a ella se nos pierden los ojos en un precioso meandro excavado entre dunas de 8 metros. Lo seguimos y el agua se pierde de repente entre bloques. Continuamos por el meandro que nos lleva hasta el borde mismo de la sala, pero el antiguo sumidero también es impenetrable.
Vamos recorriendo el contorno buscando continuación. Nos metemos entre bloques, nos arrastramos por arena, escalamos hacia ventanas superiores, trepamos por las enormes dunas creyéndonos en un desierto, hasta llegar a un pequeño lago desecado en forma de media luna desde donde nos paramos a contemplar las enormes proporciones de donde estamos ¡Esto es una preciosidad! y pienso en los amigos que hoy no han podido venir. 
Foto Zape

Los compañeros del otro equipo no pudieron bajar hasta aquí por falta de material, sólo pudieron asomarse desde un balcón  y están llegando poco a poco siguiendo nuestros pasos. Se ven aparecer sus luces muy lejanas. La sala tiene unos 100 metros de largo, 80 de ancho y 60 de alto.
Al fin, encontramos una posibilidad de continuación. Destrepamos hacia una galería de dimensiones más normales que  deja la sala. Con cuidado de no estropear más que lo estrictamente necesario, avanzamos juntas entre un suelo con poligonales de desecación inmaculado y un cielo de piedra, donde las estrellas son restos de un mar petrificado, queriendo atrapar este momento para la colección de recuerdos especiales. Cada una a su manera; una en silencio, con la mirada encendida deseando saber que habrá más allá. Otra, con una infinidad de interjecciones que se estrellan contra este techo abovedado rompiendo su silencio milenario. La emoción es lo que tiene, que a cada cual le sale de una forma.
La galería acaba cerrándose entre cantos rodados y barro, sin posibilidad de continuación. Nos duró poco la emoción pero qué bonita mientras la disfrutamos.
En la zona alta de la sala, Cristóbal encuentra otra más pequeña en forma de dolina. Se aprecia claramente corriente de aire que se marcha por una grieta que intenta forzar Pablo sin éxito pero que le lleva gran esfuerzo. Quedará como incógnita para otro día.
Terminamos con una escalada de 15 metros que tampoco lleva a ninguna parte.
Dejamos la sala con la ilusión de volver otro día a seguir buscando continuaciones posibles.
Foto Zape

En el vivac, los riojanos no han podido evitar hacer gala de la tierra en la que viven y nos deleitan con una cata de vino biológico.
Son las 2 de la madrugada cuando nos metemos en los sacos. Algunos dormimos como lirones, otros no tanto. Para unos y para otros, Wichy hace que amanezca demasiado pronto.
Con un sobao “el macho” entre pecho y espalda estamos en la calle a las 12 de la mañana, lo nunca visto. Cuando llegamos “adonde Margari” a la una y media, nos encontramos el bar lleno hasta arriba. Si es que es malísimo madrugar tanto, hombre.
Son las 4 de la tarde cuando podemos sentarnos a comer. El riquísimo cocido montañés nos hace olvidar las horas de espera.
-o-
Cierro los ojos con esfuerzo. Apretados unos contra otros en este vivac tanteo la puerta del mundo de los sueños sin ganas. Aún no quiero apagar el día. Pero no hay remedio, el calor que se apodera de mi cuerpo abre lentamente esa puerta, alguien apaga el último sol y la mente escapa, libre.
Foto Zape

Ni un paso atrás. Camino entre infinitas dunas de arena y cielos de piedra acompañada de todos los hombres y mujeres que inspiran día a día mi vida subterránea.
Ni un paso atrás. Todos. Todas.  Juntos y revueltos.  Mano a mano, como siempre en este mundo nuestro.
Sin más,  ¡¡Exploremos!!

Marta Candel


viernes, 1 de febrero de 2019

Reencuentro con el río de la Espeleogénesis




19 y 20 de Enero de 2019 
Hace justo un año  que no hemos vuelto por el vivac de Rubicera así que ya nos toca, pero los pronósticos son horribles con mucha lluvia y cotas bajas de nieve. Por lo que debemos pensar bien que hacemos.
Ya hemos tenido experiencias interesantes en el río de Rubicera, cuando ha entrado en carga y llegar o salir de la boca de Rubicera con nieve tampoco es muy agradable. Pero pueden más las ganas que el cerebro, que por otra parte no nos sobra y está bastante oxidado por falta de uso, así que allí estamos el sábado por la mañana seis mosqueteros, sin caballo ni plumas pero con casco y katiuskas.
Parada ritual en el bar de Margari para el último café y recordarle que prepare cocido para el domingo y seguimos hacia arriba, esperando que se cumpla el pronóstico para hoy, que predice una ventana de buen tiempo antes de mucha lluvia.
Tenemos suerte y solo debemos luchar con el frío, barro y la yerba mojada para llegar a la boca, nos cambiamos y sobre las 11:30 estamos entrando en el mundo oscuro que tanto nos gusta. Recogemos algo de material para instalar en el río si el volumen de agua lo requiere, pero una vez allí compruebo extrañado que no está muy alto, a pesar de que la cascada o la cueva del Agua escupen agua con fuerza.

Llegamos al vivac sin más novedad, viendo como Pablo disfruta de cualquier cosa en su primera excursión a la zona, a pesar de que dice estar algo griposo.
Sacamos las viandas que ha comprado Marta y nos sentamos alrededor de la cafetera devorando la comida. Una vez satisfecho nuestro instinto primario recogemos material y partimos por la galería de los Imputados, pasando junto a la cascada del rio Totxe, que llega bastante caudaloso. Les explicamos a Olga y Pablo que son de Logroño, que le pusimos ese nombre al río, en recuerdo de una persona muy querida en Logroño y que falleció en un accidente de bicicleta, en la época que exploramos esta zona.
Nos lleva una hora bastante sudorosa llegar a la primera zona de trabajo, avanzando en general por amplias galerías, con algunos pasos incómodos entre bloques, pero con una bonita galería de paredes blancas y algún misterioso esqueleto de felino.
El primer objetivo es una larga escalada en una alta sala, que se auto asigna el team andaluz, formado por Marta y Cristóbal, a los que dejamos preparando el material con la inevitable ilusión en los ojos de Marta.

Los demás seguimos adelante bajando al fondo de la sala, para seguir entre bloques en galerías de tubos con múltiples cruces, hasta llegar a un meandro perpendicular que se desfonda en un pozo. Un tramo intermedio estrecho nos deja en el techo de la gran sala de la Momia verde, a cuyo suelo de bloques bajamos. Para volver a subir una rampa de bloques que nos deja en el laberinto de tubos y gateras, donde se encuentra nuestro objetivo de hoy.





Durante las primeras exploraciones de este sector, Pedro dejó pendiente un meandro pozo de cabecera estrecha que nosotros no conocemos y no estamos seguros de localizar. Zape localiza lo que piensa puede ser el pozo y lo destrepa acompañado de Olga; mientras Pablo medita yo doy una vuelta por el laberinto de cruces y tubos que se entrecruzan y conectan. Veo un tubo descendente muy poco pisado que pronto pasa a nada pisado.
En el suelo hay unos bonitos algodones de delicada textura y costras de cristales que trato de no romper al pasar. El tubo desciende y desemboca en otro tubo mucho mas grande de más de 6 m. de ancho,  aunque relleno de fina arena que solo deja 1, 5 m. de altura. El suelo esta virgen y da pena pisarlo, por lo que me aseguro de hacer solo una huella. Desciendo esperando que esta bonita galería continúe, pero 50m. más allá un tapón de piedras y arena cierra el paso.


Vuelvo en busca del resto y los encuentro saliendo del meandro, que ha bajado hasta llegar a la galería que se extiende bajo la sala de la Momia, pero sin más transcendencia.
Les comento que hay que topografiar la galería que he encontrado y que estará bien revisar los cruces, que hay muchos y no esta todo bien mirado. Mientras Pablo y yo dejamos nuestro material de vertical y vamos a topografiar, Olga y Zape revisan un tubo lateral que lleva a una salita, con una rampa estrecha que conduce a un pozo.
Van a buscar el material e instalan el pozo de 20 m., mientras nosotros terminamos la topo y les seguimos como podemos por la cuerda compartiendo el material. Abajo varias diaclasas se cierran, pero Olga destrepa una grieta vertical de 5 m. y sigue por una gatera descendente informando de que continua.


La seguimos con la topo, pasando algún paso arrastras hasta un cruce. A la izquierda se cierra unos 40 m. mas adelante, pero a la derecha bajando y pasando entre bloques, se llega a una amplia galería de más de 6 m. de diámetro.
Avanzamos por la galería con el suelo cubierto a tramos de barro seco y cuarteado, algunos hundimientos reducen los volúmenes, pero de nuevo la galería coge tamaño y se oye correr un río. Olga y Zape se han adelantado y no los oímos.
Bajamos a un cruce y a la derecha una rampa nos deja en un río que desciende con suavidad. Lo reconozco ya que es exactamente igual que el río de la Espeleogénesis, que conocemos en varios tramos más al este. Pablo hace un paso bajo y continúa por una zona amplia, tarda un rato en volver muy contento con lo que ha visto. Ha llegado a una cascada de unos 10 m. con una galería fósil lateral.


Volvemos a la galería fósil, cuando vuelve el equipo de punta, que nos informan de que han seguido un buen tramo, hasta una zona de hundimientos con gateras. Olga ha forzado un paso y ha encontrado un punto de topo antiguo. Esto confirma que estamos en el nivel de la Espeleogénesis. Mientras ellos se van a ver el río, Pablo y yo seguimos con la topo, que se vuelve penosa por las gateras de bloques.
Llegamos al estrecho puntual que forzó Olga y nos alcanzan de nuevo para indicarnos el paso, pero solo pasan por el los menudos y cuando Zape lo intenta y no pasa, yo ni lo intento. Olga y Pablo terminan la topo hasta enlazar con la topo antigua.
 Nos retiramos haciendo alguna foto, que ya llegamos tarde a la cita con los escaladores, pero nos entretenemos un rato en la sala de la Momia, para limpiar la rampa de bloques inestables, que derriba Pablo con gran estruendo.
Llegamos a la cita con los andaluces, que han terminado una larga y peligrosa escalada que les ha llevado a “ninguna parte”, como suele ser habitual en estos casos.
 Recogemos todo el material de la zona y tomamos camino al vivac, bastante sedientos y hambrientos, de forma que para las 23:30 llegamos al vivac. El río Totxe está bastante crecido, por lo que se cumplen los pronósticos de fuerte lluvia que promete animar la salida del día siguiente.
El día ha sido muy largo con más de 13 horas de actividad y nos sentamos a la mesa mirando como se hace la pasta y deseando entrar en los sacos. Pablo nos ameniza con las historias de sus peripecias por el pueblo, donde se ha convertido en un niño más de los que hay por la comarca. Nos vamos a los sacos montando tetrix para entrar seis en la tienda y casi necesitamos sincronizarnos para movernos al unísono. Eso si calentitos vamos a estar.

Durante la noche el ruido de la cascada del río Totxe aumenta considerablemente, lo que nos da idea de que el pronóstico de fuertes lluvias se debe estar cumpliendo.
Sobre las 08:00 nos vamos levantando y saliendo de la tienda, cargando la cafetera y concentrándonos alrededor de la comida. Unos buenos sobaos El Macho siempre ayudan a recuperar fuerzas y nos dejan listos para equiparnos y hacer recuento de material y comida.
Sobre las 10:00 salimos hacia el exterior dejando un nido de material en la sala del atajo y acercándonos poco a poco al río de la travesía, que al final encontramos bastante crecido, pero menos de lo esperado. Con unos cuantos ejercicios de oposición y saltos, conseguimos librar la caída al agua.


Foto Marta


Yo he pasado la noche con tos y ahora los síntomas de una gripe incipiente aparecen y avanzo como puedo, arrastrando mi cuerpo por las cuerdas, rampas y estrecheces, pensando en las cuestas de salida de la cueva.
Al llegar a la boca nos recibe una cortina de viento, lluvia y granizo que nos garantiza una excursión muy entretenida hasta los coches.
Foto Marta
Nos cambiamos y ascendemos las rampas de piedra y yerba mojadas esperando que la borrasca nos de un poco de tregua. Llegamos por fin a los coches y nos cambiamos bajo la lluvia para salir disparados hacia el bar de Margari, donde un buen cocido montañés nos ayuda a entrar en calor.
Con los estómagos llenos nos vamos para el pueblo y nos despedimos llevándonos cada uno sus virus a casa para incubarlos.
A pesar del tiempo ha sido un buen fin de semana de exploraciones, con más de 450 m. de nuevas galerías topografiadas y algunos cientos más explorados. Se ha confirmado la idea de que el río de la Espeleogénesis tenia que tener una continuación bajo las galerías fósiles y se han abierto de nuevo incógnitas de hacia donde nos llevará este nivel activo, que será complejo de explorar.