miércoles, 7 de junio de 2017

Cuando un amigo se va..




El día 1 de junio nuestro amigo Jose nos dejó, y lo hizo de acuerdo a su carácter en silencio, y desde donde más le gustaba estar.
Los que nos quedamos aún estamos asimilándolo, sacando la rabia, la impotencia y la enorme tristeza que nos ha quedado.
Los que han trabajado estos días por recuperar su cuerpo, han tenido la mejor terapia que puede tener un espeleólogo en esta situación y aunque no ha servido para sacarlo al exterior, si pienso que ha servido para descargar esa furia y trasmitir a la familia que se hacía todo lo posible. También ha sacado lo mejor del colectivo que más allá de rivalidades y discusiones en los momentos más duros es capaz de hacer piña y trabajar unido. A Jose estoy seguro que le gusta más la tumba que tiene ahora que cualquier otra que se le buscara fuera.

 

Como este es un blog de espeleo no voy a hablar de cómo era Jose como persona, que eso queda para los que le conocimos y tendremos siempre un recuerdo de su fuerte personalidad y la sensación de que es una de esas personas de las que te alegras de haber conocido.
Quiero hablar de cómo era como espeleólogo y aunque hay otros que pueden hacerlo mucho mejor y con más conocimiento, creo que puedo dar una idea de su trabajo y su legado.
Jose era una persona que cumplía sobradamente todos los criterios de lo que yo creo es un espeleólogo. Su dedicación a la exploración pura y dura era muy fuerte y lo hacia todo bien en los múltiples ámbitos de esta actividad. Todos conocemos su capacidad para la técnica, electrónica, informática, que actualmente se hace indispensable para poder manejar las herramientas. Su carácter perfeccionista lo aplicaba al resto de ámbitos de la exploración, tanto en instalaciones, topografía y organización de expediciones. En este último campo, se convirtió en uno de los impulsores de las expediciones en Picos de Europa, Méjico o Papua. Todo lo que hacía lo hacía bien, era una persona muy bien dotada para esta actividad tan variada y compleja en ocasiones.
Sus convicciones eran firmes y las defendía hasta las últimas consecuencias con aplastante lógica.
Por supuesto era una de las cabezas pensantes de las grandes exploraciones que durante años su club la Sociedad Espeleología Burnia, ha estado realizando en Galdames y que han convertido su sistema de cuevas en uno de los más grandes de Vizcaya.
Sé que fuera de este mundillo es difícil entender como alguien puede dedicar tanto tiempo y esfuerzo a meterse por agujeros estrechos y peligrosos. No creo que pueda dar explicaciones que se puedan entender desde fuera y solo cuando estas enganchado a la exploración subterránea, puedes entenderlo. Esa necesidad de comprender cómo funcionan las cuevas del macizo donde trabajas, desvelar sus secretos y sobre todo la satisfacción de encontrar nuevas galerías o pozos que nadie ha pisado antes. Pero todo ello acompañado de otras personas que como tu están enganchadas al mismo virus y con las que compartes, frio, cansancio, peligros y con las que llegas a tener un vínculo muy , muy fuerte, que hace que estés deseando que llegue el fin de semana para verlos y estar juntos. Esto mismo hace que sea tan duro perder a un compañero de la espeleo.

Muchas veces he pensado que queda de un ser humano después de la muerte y para los creyentes, supongo que es fácil, pensar que te espera un cielo, cientos de vírgenes y todas esas cosas que prometen. Pero para los que no creemos y tenemos claro que somos un cuerpo más de los muchos que se desintegran todos los días, creo que solo puede quedar un rastro de nuestro paso por el mundo. Este rastro es el recuerdo que dejamos entre los que nos conocieron y entre los que conozcan lo que hicimos. En ese aspecto no hay muchos ámbitos o situaciones en la que los humanos dejemos rastros de nuestro paso. La mayoría de las personas solo existen en el recuerdo de sus familiares o amigos.
En la espeleo aunque somos un colectivo muy pequeño, creo que todos hemos sentido alguna vez esa admiración o reconocimiento del trabajo realizado por nuestros antecesores, cuando hemos entrado en alguna cavidad que ha requerido mucho esfuerzo para ser explorada.

Por eso pienso que Jose con el gran trabajo que ha realizado estos años en muy diversos macizos, tendrá una larga vida en la memoria de todos los espeleos que antes o después recorran las galerías o pozos que el contribuyo a descubrir y divulgar.
 Nuestro amigo se ha ido,pero su recuerdo se mantendrá vivo entre los que le conocimos y entre aquellos que puedan disfrutar de su trabajo.

Jose , nos tomaremos a tu salud unas cervezas o mejor unos Kalimochos que te gustaban más, la próxima vez que nos juntemos para ir de cuevas y nos acordaremos muchísimo de ti y nos reiremos todo lo que podamos, recordando las situaciones que hemos vivido juntos..

Adiós Jose, espeleólogo , amigo…


9 comentarios:

  1. Noemí Euskadi Galicia (Casado)7 de junio de 2017, 12:55

    Impresionante... Buen trabajo chicos, gran verdad... Jose era único

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  2. Qué hermoso homenaje. Muchas gracias por descubrirme aspectos de mi hermano que, por lo especial de su afición (su vida, en realidad) a mí se me escapaban.
    Hoy conozco un poco mas quién era mi hermano, más alla del ámbito familiar. Un fuerte abrazo para todos los que fuisteis su segunda (y no por importancia) familia.

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  3. Muy buenas y bonitas palabras para despedir aun amigo aunque lejos a muchos kilómetro de distancia te echaré menos AMIGO

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  4. Las personas no nos dejan hasta que su recuerdo se borra. Y José vivirá con nosotros siempre, en cada recoveco de cada galería estará su sonrisa.

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  5. Asi es la vida del espeleologo descubriendo para dar a conocer lo que otros no conocen

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  6. Me ha gustado mucho este árticulo, me ha puesto los pelos como escarpias. Mi más sentido pesame a la familia.

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  7. Magníficas palabras para magnífico espeleólogo. Lo siento mucho por toda su familia, la biológica como la espeleológica. Un abrazo a todos.

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  8. Magnifico reflejo del sentir de un espeleologo y de la pasión que nos une... seamos de donde seamos!! Chapeau

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