sábado, 24 de junio de 2023

Despedida y fiesta en Los Cubillones

Sábado 3 de Junio de 2023

Éste será el último artículo en el que hablemos de la Torca de Los Cubillones, aunque nunca se sabe con esta sima, ya que la hemos retomado tres veces a lo largo de los años.

Esta última salida la hemos dedicado a desequipar la cueva y completar la ficha de instalación para el artículo, que los interesados podéis bajar de nuestra web en el link:

 http://www.aer-espeleo.com/publicaciones.htm , donde incluimos el track de acceso a la boca, descripción e histórico de las exploraciones.

Pero lo mejor de este día, ha sido la fiesta que hemos montado con unos cuantos amigos de diversos clubes y procedencias, que nos suelen acompañar en diversas exploraciones por el mundo. El poder de convocatoria de Marta ha quedado patente y nos hemos reunido 14 individuos para la despedida de la Torca.

Parece el típico chiste… Un vasco, un gallego, un polaco, un portugués, un andaluz y uno de Castro van a …

En realidad han sido tres vascos (Loti, Teio, Jabi), dos gallegos (Currás, Nacho), tres portugueses (Pinto, Pessoa, Samuel), dos polacos (de Polonia sí.., Kasia, Pawel) y cuatro de los pringaos de siempre, Marta, Zape, Cristóbal y Ángel.

 

A continuación breve  relato de este día de risas y espéleo.

Marta ha llamado a asamblea y el personal ha llegado de todos los rincones de Europa para asistir al evento. Con el albergue de Rocío como punto de encuentro, empezamos el fin de semana poniéndonos al día de asuntos varios entre todo tipo de acentos, chanzas y risas.

El sábado conseguimos ponernos en marcha sobre las 10:30 de la mañana. Anuncian día de fuerte calor, cosa que se confirma cuando dejamos los coches en Ancillo sobre las 11:00 y tomamos el camino de subida. El sudor se nos mete en los ojos pero hay muchas cosas de qué hablar y el camino se hace ameno.

 

Cuando alcanzamos el collado que mira al Norte y contemplamos las vistas que llegan hasta la costa, sólo nos queda avanzar bordeando la peña, casi sin pendiente, hasta alcanzar el pequeño cordal en el que se sitúa la sima.

 

Nos dispersamos por los alrededores para equiparnos mientras seguimos con las bromas, puyas y risas.


 Cristóbal inaugura el descenso sobre las 12:30, con una larga fila de seguidores, algunos conocedores ya del agujero y otros que lo pisan por primera vez. 


Entro el último con idea de completar la ficha de instalación y al final voy solo por la sima, hasta que llego al pequeño agujero en el techo de la gran sala, donde veo las luces de los demás en el fondo de la gran negrura.

 

Cuando tomo tierra me dirijo al Sur para reunirme con un grupo que espera al pie de la escalada que sube a la galería en una de las paredes de la enorme sala. El resto ha subido ya, para conocerla, hacer alguna foto y desequipar las varias escaladas que tiene.



Poco a poco van volviendo y los últimos, Marta y Cristóbal, que son quienes la escalaron en su día, completan la desinstalación de esta zona. 

 Recogemos el material y subimos al pie de las cuerdas de llegada, donde sacamos las viandas y recuperamos fuerzas, mientras algunos pensamos en la larga subida que nos queda hasta llegar al techo de la sala.

 

Pawel, Pablito para los amigos, inicia la procesión y el resto le seguimos en peregrinación por las dos cuerdas que tenemos instaladas. Son las 16:00 y hemos ido bastante rápido para todos los que somos.

 

No sé que habrá pasado por la cabeza de cada uno al bajar a la enorme Sala Jose Gambino, pero creo que a ninguno le habrá dejado indiferente, tanto por lo inusual de su tamaño, como por los sentimientos que nos desata, al llevar ese nombre tan especial para todos nosotros.

 La fila de espeleólogos cargados con sacas llenas de material va ascendiendo poco a poco por la sima y aunque soy el más viejo no debo ser el más sabio, porque acabo cargado con una cuerda de 100 m. y algún trasto más, que arrastro por los tubos y pozos pensando que es la última vez que recorro estos lugares, aunque pensándolo bien esta sensación ya la he tenido más veces y no ha sido verdad.

 

Llego al exterior donde parece que la amenaza de tormenta que había no se ha cumplido. Todo está seco y el sol aún calienta con fuerza. Cristóbal es el último en salir y sobre las 18:30 la sima ha quedado completamente desequipada.

Contemplo las caras y pregunto por las sensaciones del personal y parece que todos han disfrutado mucho de la cueva.

 Algunas fotos de grupo y de nuevo tomamos el camino de bajada con algún trueno de fondo. Una hora después estamos en los coches soltando las pesadas mochilas.

 

 

La actividad espeleológica ha terminado pero ahora comienza la fiesta de despedida y cierre de la Cueva de Los Cubillones, que tantas esperanzas, alegrías, penas y trabajo nos ha dado; empezando por unas cañas en Vegacorredor, a la orilla de río, continuando con una riquísima cena en el Albergue de Roci y terminando con unas copas en la terraza del Willy como no podía ser de otra forma.


Fotos: Kasia Biernacka
 

lunes, 12 de junio de 2023

Cumpleaños feliz…

 Cueva de Rubicera 13 de mayo de 2023

Este artículo tendría que haber salido antes pero se había quedado en la bandeja de salida, así que lo sacamos ahora, mas vale tarde que nunca.

Nuestra última incursión a la gran cueva de Rubicera, sirvió básicamente para cerrar la revisión en un bonito meandro de badinas y una línea de pozos que exploró la SEII. También desmontamos el vivac que teníamos desde hace años y lo subimos hacia niveles superiores, donde pensamos trabajar en el futuro.


 Antes de abandonar esa zona, hacemos una última revisión de una amplia galería que sale de la gran sala.

La previsión del tiempo es mala pero decidimos ir de todas formas, esperando que la lluvia nos de tregua por lo menos en el viaje de ida. Tenemos suerte y comienza a llover justo cuando llegamos a la boca. Estamos cinco, los castreños, Cristóbal, Pedro y Ángel.

 

 



Cuando llegamos al río esta bastante alto, pero se puede avanzar sin problema y salimos de él hacia la galería de la cerradura donde tenemos el material de vivac. Decidimos sacar las viandas y comer.

Foto Marta

Foto Marta

Cristóbal saca una tarta típica de su pueblo y Marta unas velas, resulta que es su cumpleaños y donde más le gusta soplar las velas es en la cueva. Ya son varias veces que lo hace en la cueva de Rubicera.

 

Foto Zape

La felicitamos y ella sopla varias veces para disfrutar más del momento, mientras degustamos la rica tarta en el marco de esta galería tan excepcional.

 

 

Terminado el festejo emprendemos la marcha, hasta la gran sala, donde nos desplegamos revisando todos los rincones de la ancha galería, que sale de la sala con grandes bloques.

Foto Marta

 En la zona final se estrecha y una curva conduce a una sala completamente colmatada. Buscamos entre los bloques pero no vemos nada. Un pequeño tubo colgado precisa escalar y Zape y Marta empiezan el trabajo, mientras el resto seguimos buscando bajo los bloques de la galería.

Foto Marta

El tubo una vez alcanzado no continua y tampoco hemos localizado nada interesante en la revisión por lo que volvemos a la sala y Pedro se dirige hacia la red de tubos que conecta con los niveles inferiores, para terminar de desequipar un pasamanos que dejamos la última vez.

Los demás cargamos pesadas sacas de cuerdas y vamos ascendiendo hacia la galería de la cerradura. Cuando llega Pedro, deja un depósito de material en la sala y asciende a su vez, para continuar todos juntos por la galería hasta el depósito del vivac.

Bajamos al río que ha bajado algo y de camino arreglamos algunas de las instalaciones para evitar mojarse, que están deterioradas por los roces. Llegamos a las 21:30 a la boca con un tiempo lluvioso, que augura una marcha de regreso muy entretenida.

Foto Marta

Foto Marta

Foto Marta

 

Efectivamente el viento y la lluvia nos azotan en las aéreas terrazas y las rampas, para intensificarse cuando nos acercamos a los coches. La furgoneta del curro de zape ayuda un pozo a poder cambiarnos bajo la ventisca.


 Pedro se va para casa y el resto bajamos a cenar a Asón al bar de Margari, donde Marta vuelve a soplar las velas y celebramos también el cumpleaños de Cristóbal que será en los días próximos.

Seguimos la fiesta en Ramales, donde hay mucho espeleólogo en el Willy.

No ha sido una jornada provechosa de exploración, pero si un día divertido con los amigos y una bonita cavidad así que no nos podemos quejar.

lunes, 5 de junio de 2023

Los supertacañones.

 

Torca de La Calera, 20-05-2023

 Estamos algo perezosos y el viernes nos acostamos tarde, así que buscamos una actividad tranquila para el sábado, por tanto la opción evidente es ir al Moro a la Torca de La canal.

Quedamos los castreños, Cristóbal y Ángel a las 10:00 y pasamos por el Willy para un cafetito, antes de subir a Zorrocillas donde dejamos el coche, cargamos las mochilas y salimos hacia el monte.

El camino esta embarrado y los espinos han recuperado sus derechos con un gran crecimiento primaveral, por lo que nos arañan cuando cruzamos entre ellos.


 Una vez en la boca y equipados  entramos en el agujero sobre las 12:00, recogemos el material en la base del pasamanos de llegada a la galería del Reencuentro y subimos hasta la cabecera del largo pozo que esta pendiente en lo alto de esta galería. Este objetivo descubierto hace tiempo lo hemos postergado, ya que lo más probable es que nos conduzca a la galería del Rabu de Satanás, situada unos 70 m. mas abajo pero muy cerca en planta.


 

En esta cueva llevamos ya varias conexiones entre los distintos niveles que la forman, por lo que no somos muy optimistas en este caso, el sondeo del pozo dio bastante profundidad así que la conexión se antoja muy probable.

En la cabecera decidimos comer algo aunque es pronto y hemos desayunado tarde, pero en las exploraciones siempre es mejor aprovechar las oportunidades para comer, que luego nunca se sabe. Terminado el ágape, Marta toma los mandos del taladro, hijo predilecto de Zape, que no puede evitar montar los dos primeros anclajes, antes de despedirse de su retoño, además hoy queremos probar unos Multi de 8mm.

Tras una corta rampa Marta se asoma al pozo que es de amplias dimensiones, pero de mala roca por lo menos en la superficie cubierta de costras. Por lo menos los multi son los anclajes ideales para esta roca blanda.

Así vamos bajando poco a poco uno tras otro, yo voy el último con la topo y veo a Marta bastante más abajo, tratando de encontrar buena roca y con dificultades para poder apretar los gordos multi de 8mm.


 El pozo se va haciendo cada vez mas grande y al oeste parece que llega una galería o ancho meandro que desemboca a mitad el pozo. También cruzamos un estrato horizontal con rellenos que parece mostrar algunas continuaciones pequeñas en ambos extremos.

  Por fin alcanzamos el fondo del pozo, casi sin cuerdas ya que hemos bajado 75 m., bastante más de lo esperado. De frente arranca un alto meandro que abordamos con esperanza, aunque pronto se estrecha y hay que equipar un resalte de 7 m. con nuestra última cuerda, para seguir solo un poco más hasta que el meandro se estrecha mucho. Marta sube en oposición a un nivel superior, pero solo puede avanzar hacia atrás y llegar a la cabecera del pocete. Zape se cuela en la parte baja del meandro por donde llega algo de aire, pero es demasiado estrecho, mas adelante se intuye un poco más de tamaño, tal vez se puede desobstruir y avanzar algo, veremos.



 Damos la vuelta y comenzamos a ascender, mirando con los focos las posibles continuaciones de este pozo de Los Supercatañones, como hemos decidido bautizarlo, no se si me tengo que dar por aludido, pero el pozo no ha sido nada tacaño con nosotros y nos ha ofrecido una bonita exploración y nuevas incógnitas con las que jugar, en este laberinto que es la Torca de La Calera.

 La subida al exterior es rápida, sobre todo para los andaluces que les da un ataque de vigorexia y salen como motos. Yo como soy diésel llego un poco mas tarde, pero aun son las 18:00 así que disfrutamos de una cálida tarde y de nuevo un paseo espinoso hasta el coche.

Como no es habitual salir tan pronto de las entrañas de la tierra, estamos un poco descolocados, pero nos adaptamos rápido y hacemos una ronda de cervezas por el pueblo para terminar cenando en el Ronqui, lo que siempre es un buen punto final para esta historia.