jueves, 12 de mayo de 2022

Decepción y arte en Los Cubillones

 Sábado 07 Mayo de 2022 , Torca de Los Cubillones 

Esta semana tenemos la visita de una buena amiga polaca, Kasia Biernacka, que es una excelente fotógrafa y espeleóloga, con premios en muchos certámenes fotográficos y en revistas prestigiosas. Por tanto, no podemos desaprovechar la oportunidad de hacer unas buenas fotos de la sima de Los Cubillones y de su gran sala José Gambino. Aunque seremos pocos y no contaremos con los medios suficientes para captar el gran volumen de la sala, si esperamos que la magia de Kasia, consiga ofrecernos una bonita imagen de esta sala y de la cueva.

Muchos de los habituales no pueden estar este sábado, pero contamos con la ayuda de dos amigos de la Rioja, aventureros impenitentes y grandes atletas y espeleólogos, Olga y Pablo.

También nos acompañan hasta la boca Maider, Cristóbal y la perra de los riojanos, Menta.

El día es primaveral o casi veraniego con sol y calor, nosotros vamos con mucha calma, desayuno, material en el club, compra de comida.. etc.

Dejamos los coches y tomamos el camino entre bosquetes de encinas hasta alcanzar la sierra y después de una hora de marcha la boca de la sima.

 

Pablo busca un sitio para dejar atada a Menta, que deberá esperar estoicamente nuestro retorno de las profundidades. También nos despedimos de Cristóbal y Maider que de nuevo descienden a la civilización.

 



Tomamos las cuerdas que nos llevan al interior del lapiaz y recorremos los obstáculos que Marta y yo conocemos bien, pero que para el resto son nuevos.

 

 

La llegada al techo de la gran sala supongo que les impresiona, como nos ha pasado a todos y el niño que Pablo lleva dentro, disfruta mientras desciende en la gran negrura.

Una vez todos en la sala José Gambino, los estómagos se imponen y sacamos las viandas y damos cuenta de ellas con fervor.

Terminado el ágape, Kasia nos distribuye por la sala para hacer una primera evaluación de que podemos hacer en la sala. Hacemos algunas fotos y planificamos como hacer otras a la vuelta.


 

Nos dirigimos hacia la galería colgada sobre la sala y que hemos llamamos de Los Sueños de Cristal, siguiendo le criterio artístico de Marta, que es la única que lo tienen por otra parte.

Pero hoy ese equipo artístico esta muy reforzado y las fotógrafas se quedan en la galería haciendo fotos de las formaciones sin lugar a dudas muy bellas en esta zona.

Yo me adelanto para equipar algunos anclajes pendientes de la última vez, y cuando llegan Olga y Pablo con la cuerda y los anclajes, me dispongo a instalar el amplio pozo que nos detuvo la salida anterior.

 

Empalmo las cuerdas en el último fraccionamiento que puso Zape y desciendo para colocar un abalacov y mas abajo otro spit, que me permite llegar al fondo del amplio pozo. Aquí llega la gran DECEPCIÓN, la base del pozo es un tapón de piedras y barro, sin ninguna opción de continuación, ni agujero con aire ni nada de nada, solo unas bonitas excéntricas y flores de aragonito, alegran el panorama.

 

Es un bajón total, que aunque muy habitual en la exploración, nunca deja de machacarte la moral, después de depositar tantas esperanzas en un pozo y de todo el esfuerzo desplegado para llegar allí, que se acabe tan de golpe, sin ninguna esperanza, ni opción de continuación es un auténtico jarro de agua fría.




 Le digo a Pablo que solo baje el material de topo y cuando llega le hago alguna foto y preparo los trastos de medida. Ascendemos haciendo la topo y alguna foto más.

Marta que ha llegado a la cabecera quiere bajar el pozo, así que le dejamos la tarea de desequipar y terminamos la topo, mientras busco con desesperación algún agujero o tubo en el techo del pozo, que puede abrir la esperanza de una continuación.

 

Valoro una larga fisura que hay en el techo y que desde la cabecera parece muy estrecha, pero desde abajo puede darnos alguna oportunidad.


Mientras Marta desciende el pozo, Pablo y Kasia organizan un taller temático sobre fotos de excéntricas y yo miro con el foco, un agujero en el techo del amplio pozo chimenea, que unos 20 m. mas arriba, se presenta como la única incógnita a investigar, aunque con muy pocas posibilidades.


 Tras anotar el material, nos retiramos de la galería para hacer las fotos previstas de la sala, donde nos reagrupamos, para distribuirnos en los puntos previstos. Kasia nos va dando instrucciones y a pesar de solo contar con dos focos y dos flashes, creo que ha conseguido hacer alguna buena foto, de una parte de la sala José Gambino, que seguro disfrutaremos cuando las veamos en una buena pantalla.

 Pablo asciende algunos metros en la cuerda para hacer de modelo y disfruta como un acróbata en el trapecio

 Terminada la fase artística en esta zona, ascendemos todos por las cuerdas, unos peor que otras, pero nos encontramos de nuevo todos en la sala superior, para luego tomar el tubo y arrastrarnos por esta senda de gusano.

 

Sobre las 21:30 casi anocheciendo estamos todos en el exterior, para alegría de la perra, que una vez liberada, recorre todo el entorno, mientras nosotros hacemos algunas fotos más del grupo y la boca.

Cayendo ya la noche, emprendemos el camino de descenso escuchando las historias de cada uno y las espléndidas imitaciones que hace Pablo de Félix Rodríguez de la Fuente.

Llegado a los coches, bajamos a cenar al pueblo, donde se nos une Cristóbal y proseguimos la charla y comentamos la jornada.

Ha sido una salida de espeleo como muchas otros con buenas sensaciones y momentos divertidos, con la compañía de amigos que vemos pocas veces y donde el Arte ha primado sobre la sobriedad que nos es más habitual.

También ha sido un día de una gran decepción, para nuestras esperanzas de conseguir unir la sima de Los Cubillones, con la gran cueva del Carcabon que discurre bajo la sima.

Pero este negocio es así, y la única forma de conseguir resultados es no perder la esperanza  e insistir una y otra vez, aunque parezca que no hay opciones. Por tanto creo que volveremos y haremos las escaladas que he visto, aunque tengan muy mal pronóstico. 

Veremos..

viernes, 29 de abril de 2022

Rejos y Rafas

 Sabado 23 Abril de 2022

El fin de semana se presenta pasado por agua, por lo que decidimos pasar el día en la cueva Cullalvera, que tiene un acceso cómodo y rápido.

Nos juntamos seis, incluida la sección juvenil del AER, ya que nos acompaña Maider, que ya casi está más alta que su padre, aunque el reto no es muy difícil claro. Al final tenéis la versión de Maider de esta historia.

Tras recoger material en el club, la primera parada inevitable es en el Willi, para tomar un café o comer algo dependiendo de las necesidades de cada cual. A estas horas la actividad en el bar ya es importante pero nada comparado con lo que vendrá a medio día, con la afluencia de los clientes en busca de raciones de rejos y Rafas, perdón rabas.

Buscamos una lonja cercana a la cueva donde cambiarnos bajo la lluvia y nos vamos para la boca, con la dura aproximación de  cinco minutos. Allí hablamos con la guía de turno para que nos abr la puerta e iniciar nuestra excursión subterránea.

Terminada la pasarela turística llegamos a la zona del lago y nos encontramos con la sorpresa de que se ha instalado una piscina cubierta en la comarca, ya que parte de este lago está inundado.

 

Cada uno adopta su estrategia para superar el obstáculo, algunos decidimos tirar para adelante y que pase lo que tenga que pasar .Otros optan por el método mariscador, remangándose todo hasta la rodilla y quitándose los calcetines.

 Con todo formamos una procesión de individuos que patinan en el  barro líquido y que a duras penas consiguen no caerse al agua. La pobre Maider flipa con este ejercicio para locos en la que la hemos embarcado.

 Pasadas las zonas inundadas y estrujados los calcetines de los que los llevábamos, continuamos avanzando hacia la gran sala Dantesca, que es el objetivo para hoy.

Cruzamos zonas inestables de bloques y llegamos a la base de la amplia sala, con bloques de gran tamaño, entre los que hay que buscar algún paso que permita subir a lo alto de la sala.

 

La caravana alcanza por sin el centro de la sala, donde nos vamos a dividir en varios equipos.

Los andaluces se dedicaran a una larga escalada en travesía ascendente, que les debe de llevar a una amplia ventana, que podemos intuir en una de las paredes. Serán más de 40 m. de escalada. Maider de momento se queda con ellos en la base de la escalada, cuidando de la comida, lo que me temo es poner al zorro a cuidar las gallinas.


El resto ascendemos a lo alto de la sala, donde una larga diaclasa inclinada forma una galería, que se desfonda por la derecha. Hay que avanzar con cuidado para no resbalar en el barro y progresar por la zona intermedia de la diaclasa.

Más adelante, coladas y columnas en algunas salitas, hasta llegar a un muro de colada con un pozo al lado. Esta colada parece tener un posible nivel superior y no parece que nadie haya subido antes por allí, así que Pedro y Zape se preparan para hacer la escalada mientras yo saco los tratos de topo y me dispongo a topografiar la galería y la gran sala. Cuando empiezo, le oigo preguntar a Pedro como funciona el stop para asegurar.. Así que me voy corriendo antes de que alguno me caiga encima..

Terminada la topo de la galería, continúo con una rampa cercana, que marca el punto más alto de la sala y luego al bajar, prosigo por el centro de la sala hasta un gran bloque con forma de proa de barco que se sitúa en el centro de la sala.

 Voy junto a Maider para comer el bocata, cosa que ella aprovecha para recomer también. Luego vamos los dos para seguir topografiando la sala, aprovechando para que Maider aprenda los entresijos del mundo de la topografía, cosa que a su padre le ha llevado años y ella aprende rápido, esta claro que ha salido a su madre.

Vamos con calma, moviéndonos entre grandes bloques, que a veces forman pasillos por los que nos colamos hasta llegar a la zona derecha de la sala, donde largas coladas descienden desde el techo y donde también es posible que sea interesante hacer alguna escalada.

 

Topógrafa del AER en acción

Completamos un bucle en la zona superior de la sala, uniendo la topo con la entrada de la galería. Luego volvemos a la base de la escalada, donde Maider vuelve a comer un poco más, que la topo da mucha hambre.

Yo voy a completar la topo de la sala y conectarla con la topo anterior en la galería principal de Cullalvera, descendiendo de nuevo por rampas de tierra y cola entre grandes bloques. Una vez conectadas las topos, continuó topografiando la base de la sala y una gran galería que es la zona superior del cañón de la cueva.

Asciendo con la topo de la pared izquierda de la sala y justo llega allí la cuerda de los escaladores, que están equipando una vía de descenso desde la ventana, que han conseguido alcanzar tras una dura escalada, pero que no ha dado los frutos esperados, ya que no hay un amplio nivel horizontal, si no una chimenea-pozo, que se queda pendiente de bajar, pero que seguramente nos lleve de nuevo a la sala.


 Zape y Pedro han vuelto de su exploración y cuentan que la escalada terminó sin victimas, pero sin éxito, ya que no había ningún nivel, si no solo una larga y estrecha fisura. En cambio han revisado unos tubos en la base de la escalada y tras rebasar una cabecera de pozo y forzar una estrechez, han alcanzado una galería de tamaño razonable, que es preciso continuar explorando.


 Nos reagrupamos todos en la base de la sala, y tomamos el camino de regreso al exterior, ya que debemos salir antes de que cierren los guías. Llegados a la zona inundada esta vez nos lo tomamos con más decisión y nadie se remanga la ropa.

Algunos patinazos llevan los culos al suelo y Maider insiste en morder el barro varias veces, cuando trata de levantarse con poco éxito.

Foto Marta
Por fin salimos a la boca, donde los turistas flipan un poco con las pintas que llevamos. En el exterior llueve bastante y parece que ha estado así todo el día.

Foto Marta

 Nosotros hacemos la foto de rigor de la expedición y volvemos a la lonja a cambiarnos y pensar ya en la hidratación en el Willi, donde Rafa calma nuestras necesidades de hidratación y como le damos pena, nos obsequia con unos pinchos.. 

No le pedimos ni rejos ni rafas, que no es hora…

Ahora la versión de Maider de esta historia.

RAFAS Y REJOS

 

 Me comenta mi padre que mañana hay una salida de espeleo en la que puedo participar. Son las diez de la mañana, y estamos en la casa de Gelo para cambiarnos y ponernos los aparatos dentro, porque fuera llueve.


 Lo hacemos a toda prisa porque la guía de Cullalvera nos espera.

Una vez en la pasarela, Gelo comenta que el río está un poco subido y que nos vamos a mojar. Efectivamente, el agua llega hasta las rodillas. Y entonces a Zape se le ocurre la idea de quitarnos los calcetines y subirnos el buzo.

 ¡En que hora, que fría estaba el agua! Cuando escucho todo esto lo primero que pienso es darme media vuelta y marcharme. Pero no me dejan claro. Así que pasamos los tramos de galerías con agua con bastante frío en los pies. 


 Llegamos a la sala Dantesca y nos dividimos en dos grupos: Pedro, Zape y Gelo van ha hacer una pequeña escalada. Por otra parte Marta, mi padre y yo nos quedamos en la sala. Después de organizar todo el material empiezan con la larga escalada mientras yo me quedo sentada comiendo todo lo que pillaba. 

Después de un rato largo llega Gelo y me pongo con él a topografiar la sala. Previamente me da un cursillo acelerado de como hacer la  topo de la sala.

Son ya las cuatro y  media de la tarde, Marta y mi padre ya están llegando  a la ventana y comentan que hay una galería y un pozo. (Esto quedará para la siguiente salida).

Nos reagrupamos todos en la sala y vamos yendo de vuelta hacia la calle. De camino voy charlando con Pedro y me comenta que hay unas pinturas de la época  paleolítica.

Ya estamos otra vez en las zonas de agua en la que yo me caigo tres veces seguidas y una de ellas meto un poco la cabeza en el agua. 

Ya casi en la salida nos cruzamos con un grupo que está visitando la cueva. 

Una vez en la salida, nos hacemos la foto de grupo. 

 

Foto Marta

La verdad es que me lo he pasado muy bien, aunque al principio me haya costado un poco con el agua fría. Pero parece ser que esto es la espeleo…

 

 

miércoles, 20 de abril de 2022

Penitencia en el Moro

 

Domingo 17 Abril de 2022, Torca de La Calera

Estamos en Semana Santa y como buenos creyentes decidimos procesionar hasta la Torca de la Calera, en el Moro. Como el personal está de vacaciones podemos ir un domingo y con buen tiempo y calor.

Estamos cuatro para entrar en el agujero, Pedro, Wichi, Ángel y hoy nos acompaña un nuevo fichaje , El Pesca, soriano afincado en la comarca y que aún no ha aprendido cuales son las “malas compañías” en esta zona.

Nos acompañan hasta la boca, la flor y nata de la geología Española, bueno Paco y el Bui…, también los hijos del Bui y el Churri.



Una vez en la boca y rescatado Paco, que ha desaparecido en la foresta de espinos, sacamos los trastos y Wichi olfatea el chorizo soriano del Pesca y propone tomar un tentempié, cosa que es aprobada por mayoría. Así que le dejamos sin chorizo al pobre y aun así decide entrar en la cueva con nosotros, pobre hombre.

Sobre las 11:30 nos despedimos de los científicos, esperando que no se pierdan a la vuelta y entramos en el agujero. Bajamos con calma hasta llegar a la gran galería del Reencuentro, donde tenemos un nido de material y hacemos dos equipos.

Pedro y el Pesca se irán a la galería del Rabu de Satanas, en cuya punta quedo por revisara un caos de bloques y alguna cosa mas. El pobre Pesca no sabe lo que le espera con Pedro, que seguro que lo hará meterse con él, por todos los agujeros míseros que encuentre por el camino.

 

Wichi y yo, vamos a realizar una escalada –travesía sobre un pozo, que cortó la galería del Camino al Sol, para lo que tomamos un pasamanos sobre flores de calcita, que nos deja en el alto meandro con dos niveles separados por bloques, que poco después está cortado por un pozo chimenea, con algo de agua. 

Una corta escalada de 5 m. permite subir al nivel superior y un pasamanos bordea el pozo, hasta otra escalada corta, que llega a una ventana estrecha por la que llega aire y se accede a una amplia galería de 3 m. de ancha unos 5 m. de alta, con rampas descendentes y ascendente de arena.

Una rampa conduce a un amplio pozo de 10 m. que ya bajamos el día anterior y que mas abajo termina cerrándose en estrechos meandros. Pero enfrente, se aprecia una posible continuación de la galería, que precisa escalar para llegar al otro lado.

Clavo una reunión bastante alta y me ato la cuerda mientras Wichi me asegura, primero descendiendo la rampa hasta el borde del pozo, donde coloco un multi, y de allí asciendo en travesía colocando varios pulse sobre roca decente y un tramo final de colada sólida.

  

Pongo el pie en la posible galería, pero se trata solo de un nicho, en cuyo suelo un pequeño agujero conduce a un meandro estrecho y sin aire. En el techo unos tubos pequeños parecen volver hacia el pozo.. es decir una merde.. Miro hacia el pozo chimenea y veo que el agua no llega del techo si no que enfrente, desde unas coladas que parecen tener un hueco por el que pasar.

Dudo si merece la pena volver a atravesar el pozo en la zona alta con coladas, pero decido que si y le digo a Wichi que suba con el material y desequipe la escalada. Desequipar le cuesta bastante a Wichi ya que la travesía siempre es complicada de desequipar.

Cuando llega evaluamos como hacer la nueva travesía, pero nos damos cuenta de que nos hemos dejado la única cuerda que nos queda, en la base de la escalada. Bajo con un rapel guiado y recupero la cuerda y vuelvo a subir.

Durante el ascenso, veo que en la pared de enfrente del pozo, detrás de un panel de colada que casi lo tapa, hay un tubo a presión de mas de un metro de diámetro.

Cambio de planes, ahora el objetivo es el tubo escondido, por lo que Wichi baja equipando aunque se trata de una colada. Los multis agarran bien y podemos fraccionar sobre el tubo y pendulear para entrar en él.

Wichi avanza y llega a una amplia sala con un resalte y dice que se nota el aire, pero hemos gastado nuestra última cuerda, así que hago unos cambios en la instalación para aprovechar el sobrante de la cuerda de la escalada y liberar una cuerda, luego cojo el material de topo y foto y bajo hasta el tubo.

 Efectivamente se nota el aire y el tubo tienen al menos 1,5 m. de diámetro. Mientras Wichi equipa el resalte, yo arranco la topo y le sigo, por un tubo desfondado unos 2 m., con bonitas formaciones, que 15 m. después desemboca en una sala de 20 m. de alta, con el suelo a unos 5 m. por debajo.

 

Wichi alcanza el fondo y remonta al otro lado, donde una amplia ventana conduce a una galería de 8 m. de ancho y unos 30 m. de altura, que desciende en rampa con suelo de bloques durante unos 16 m. hasta un embudo estrecho, con un pozo de unos 8 m. por el que llega el aire. Encima a unos 6 m. se aprecia un agujero que parece la entrada a una galería sobre el pozo.

En el altísimo techo también podría haber un nivel, pero está muy lejos para confirmarlo, y en la sala de llegada, otra corta escalada en mala roca, conduce a un tubo de un metro de diámetro que no sabemos a donde va.

Como no tenemos mas cuerda volvemos haciendo alguna foto, completando la topo para unirlo a lo anterior y mejorando algún paso de la instalación.




 Para las 17:30 estamos de nuevo en el nido de material, donde nos separamos y quedamos en encontrarnos sobre las 16:00 o 17:00. Comemos algo y esperamos a los jóvenes que se retrasan, como era de esperar si está Pedro en el ajo. Wichi se echa una siesta y sobre las 18:30 aparecen sudorosos.


Al parecer la tecnología les ha fallado de lleno, tanto el taladro como la batería del disto, por lo que no han hecho topo, pero al menos han encontrado varias cosas que continúan, desde una galería paralela hasta un paso entre bloques que precisa desobstrucción. Como suponíamos no ha parado de mirar agujeros y el Pesca ha tenido un estreno digno de tal nombre, aunque lo lleva muy bien y es Pedro el que se queja de que esta flojo.

Ascendemos con mucha calma y para las 19:30 estamos en el exterior, aun de día y con buen tiempo, aunque ya llegan las nubes que traen la lluvia. Pero eso aun tardará y nosotros bajamos sin problemas al bar, para recuperar electrolitos como buenos deportistas de elite..


 Ha sido un día interesante, donde se han abierto nuevas opciones en esta compleja cueva, que no deja de presentar recovecos, sin desarrollarse en una dirección clara.