lunes, 21 de septiembre de 2026

Picando Piedra

 
 Sierra del Hornijo                                                         verano de 2026

En este artículo vamos a resumir varias entradas  realizadas durante este verano en la cueva que denominamos FU44, en la sierra del Hornijo, sobre el pueblo de Valle.

Estas salidas no dan para un artículo en si mismas ya que resultarían monótonas y repetitivas, por que se repiten las secuencias de una larga y pesada aproximación de mas de una hora de marcha bien cargados, el descenso al fondo de la cueva unos 150 m. mas abajo y las duras horas de trabajo en el fondo moviendo piedras y mas piedras, tratando de ampliar el paso por el que corre el aire.

Como ya hemos indicado en otros artículos, el atractivo de esta cueva y lo que nos hace seguir trabajando en ella, a pesar de lo complicado que nos lo esta poniendo, es su ubicación en la vertical de las galerías finales de la gran cueva del Carcabon, que con mas de 12 Km. de desarrollo es uno de los objetivos mas codiciados de nuestras exploraciones, pero que tiene un acceso complicado y muy limitado por los niveles del agua, lo que hace muy importante encontrar otro acceso que evite este problema. En ello llevamos años trabajando con más decepciones que alegrías, aunque también nos ha permitido encontrar bonitas cuevas o salas como la gran sala de la Torca de Cubillones y alguna que otra bonita cueva.

La cueva que marcamos como FU44, empieza con una bonita boca adaptada por los pastores para el ganado y tras un pozo rampa, se continúa por galerías de suelo de arena y cúpulas de disolución hasta que un laminador ventilado complica el camino.

En su fin, una estrecha cabecera conduce a un amplio pozo de 50 m., que nos motivó mucho, pero a partir de allí se ha sucedido una cadena de meandros estrechos y rellenos de piedras intercalados de pozos entre 10 y 20 m., que nos ha dado mucho trabajo.

En la cota -127 un pozo cegado, tenía cerca del fondo una fisura con aire, en la que trabajamos durante meses, por un largo meandro que finalmente se abrió a un nuevo pozo con un nuevo meandro, en el que hemos trabajado este verano con la cercanía y esperanza de un eco que nos hacia presentir la existencia de un nuevo pozo. Finalmente se hizo realidad y ese pozo existía y nos llevo a otro nuevo pozo y al inevitable meandro estrecho, que de nuevo nos ha parado  en la cota – 150 y que promete tenernos entretenidos durante el otoño y esperemos que no el invierno.. Veremos..

La primera salida de la que vamos a hablar se produjo el 13 de Junio y nos juntamos tres de nosotros Cristóbal, Pedro y Ángel:

La previsión para este sábado es de 36 grd., así que buscamos un agujero donde meternos. Como solo estamos tres decidimos subir a la FU44.

Quedamos a las 9:30,  tomamos un café y  salimos para Valle, donde iniciamos el camino sudando mucho con bastante calor ya.

En la zona de arriba, encontramos a un vasco jubilado que anda un poco perdido. Le acompañamos hasta el camino y le decimos que baje por los prados.

Nos cambiamos con calma y entramos con la boca soplando.

En una hora estamos en la punta que sopla bastante. Son las 12:20 y trabajamos hasta las 19:00, batiendo el record de piedras sacadas del agujero.

Un gran bloque que finalmente se desgaja nos da trabajo para tirarlo y partirlo a mazazos.

Al final podemos tirar bastante material fino por el fondo del meandro que cae más de 15 m. El eco se oye bastante fuerte y nos da esperanza.

Pedro intenta meter la cabeza aunque no consigue ver mas allá de la curva dice que las piedras ya no rebotan tanto.

Salimos y para las 20:30 estamos en la boca aún con mucho calor.

Bajamos y nos encontramos con Zape en el aparcamiento, que ha pasado el día con Jean Paul en el Gándara.

Unas cervezas en el Willy y cena en el Ágora, para finalizar la jornada.

La siguiente salida será el 20 de Junio y nos juntamos un equipo más numeroso formado por Marta, Zape, Cristóbal, Pedro y Ángel

Se propone ir a La Maza pero el personal esta muy ilusionado con el Oso por el eco que se oye. Da bastante calor para este sábado así que la subida promete ser sudorosa. Wichi mas sensato dice que se va al Sanvi fest.

Quedamos a las 9:30 y Cristóbal y Zape llegan poco motivados por una dura semana de trabajo, pero cogemos doble de casi todo para hacer algunos trabajos de ampliación por el camino.

Café ritual en el Willy y subimos para Valle en la furgo de Zape. Cargamos las mochilas y para arriba, con el día muy nublado y unos 23 grd. con mucho bochorno. A medio camino se pone a llover ligeramente. Llegamos a la boca empapados pero de sudor, la boca tiene bastante frescor.

Comemos en la boca y bajamos, con Pedro y Ángel en cola para ampliar algunos pasos del camino, el resto a la punta.

Los de cola trabajan en salientes incómodos, sobre todo en los tramos horizontales entre pozos y en una cabecera, los de punta comienzan a sacar piedras.

Una vez todos agrupados en la punta, seguimos trabajando con el aire cambiando a veces de sentido aunque básicamente sopla.

Por fin aunque en el techo sigue de frente en un pequeño tubo, hacia abajo, parece que es mas ancho y finalmente vemos un pozo mas amplio de unos 5 o 6 m. con una rampa en su fondo sobre la que ruedan piedras otros tantos metros o mas.. No podemos ver bien como es.

Aun queda al menos medio día de trabajo para poder pasar, pero al menos el objetivo ya está claro. Sobre las 19:00 comenzamos a subir y para  las 20:00 estamos en la boca con otra sudada y la tarde sigue nublada y bochornosa.

Vamos al Camping a tomar algo y cenamos allí, bastante bien con las vistas de la terraza.

Luego al willy para la última.

El mes de Julio estuvimos entretenidos con el campamento anual de F.Fria y algún que otro agujero, de forma que no volvimos a esta cueva hasta el 8 de Agosto, esta vez en compañía de tres colegas franceses amigos de Patrick:

Solo estamos Pedro y Ángel, ya que el resto esta de campaña en Picos, pero contamos con el refuerzo de algunos colegas de Patrick que están por la zona. Thibault Van’t Veer, Johan Triloff y Jean Noel Rumeau.

Quedamos en Valle, donde siempre y tras las presentaciones, empezamos el camino comprobando que han pasado la pala por la pista y la han dejado regular aunque muy revuelta.

Subimos hablando y nos pasamos el cruce hacia la cueva de valle y cuando me doy cuenta, estamos casi en la finca donde termina la nueva pista, así que decidimos subir por los prados hasta llegar directamente a la boca. Supongo que los colegas franceses pensaran que estamos resacosos con tanto bar que hay en España.

Una vez en la boca nos equipamos y vamos entrando comentando a los colegas las características de la cueva.

Llegamos al fondo, donde trabajamos ampliando la cabecera del pozo que se intuía la última vez, pero nos da más trabajo de lo esperado y la cadena humana sacando piedras hacia atrás, trabaja intensamente. Se nos hace tarde y aunque aun no está muy bien la cabecera, equipamos una cuerda, bajamos el pozo que resulta tener unos 10 m. y comprobamos que hay una montaña de piedras, en una repisa sobre otro pozo de unos 10 m.

La cabecera es estrecha y con las piedras peligrosamente encima. Instalamos la cuerda con algunos naturales y baja Pedro pasando bastante justo. Abajo se ve una base de pozo amplia, que da paso a un meandro estrecho de un palmo. Trabajo abundante de nuevo..

Salimos con calma y llegamos a la boca sobre las 20:00, luego bajamos por el camino normal y nos despedimos de los franceses en Valle, que esperemos hayan “disfrutado” de los placeres que ofrece esta cueva o al menos hayan pasado un día entretenido con los exóticos españoles.

Algún finde dedicado a otras cosas y otras cuevas y para el 12 de Septiembre estamos de nuevo en la mina:

Cristóbal ya se ha recuperado y quiere hacer cueva, pero solo estamos dos Cristóbal y Ángel.

Quedamos en el club a las 9:30, preparamos el material, tomamos café y para Valle. Subimos bien cargados y sudando como locos. La temperatura no es muy alta pero si el bochorno, la boca sopla pero no mucho.

Bajamos en una hora y nos dedicamos a ampliar el pozo del fin del túnel, que nos lleva bastante trabajo, pero queda muy bien. Luego comemos con el aire por el tubo cambiante.

Bajamos a la repisa y trabajamos en ampliar la entrada, que queda mejor pero aún le falta.

Clavamos dos spit y bajamos el último pozo que tiene un montón de escombro en su base.

El meandro es muy estrecho y es seguro que nos dará mucho trabajo. Hoy el aire es poco claro y a veces cambiante. Afuera la temperatura debe de estar cambiando.

Subimos este pozo y armamos un muro con piedras grandes para frenar la caída sobre el pozo, queda bien pero habría que subirlo aun más.

Empezamos a salir y llegamos a la calle aun de día sobre las 20:00.

Bajamos y vamos a cenar al Mesón.

La última salida de la que hablamos en este artículo se ha producido el 19 de Septiembre:

Zape se ha ido a bucear con Loti, así que solo estamos tres para hacer algo este sábado, Cristóbal, Marta y Ángel. Marta quiere ir a FU44, así que tras el café y comprar algo de pan, salimos para Valle, con una mañana fresca.

Como han arreglado un poco la pista Cristóbal se anima y consigue subir un tramo que nos ahorra unos 10 minutos y bastante cuesta.

En la boca no se nota mucho aire, cosa normal ya que la temperatura no es muy alta. Pero parece ser un buen lugar para que los lirones se coman las nueces que llena el suelo.

Entramos y una vez en la punta, trabajamos un poco para mejorar la cabecera del último pozo de 10 m.. Marta baja y fracciona en un lateral, para esquivar las piedras, si caen.

Mientras Ángel arma un muro de piedras, para evitar que las que rueden desde la rampa de piedras caigan por el pozo.

Una vez en el fondo que es un estrecho meandro, comienzan a trabajar sacando las piedras, con una breve parada para comer y disfrutar de la tortilla de la madre de Zape, que ha traído Marta.

Trabajamos hasta las 18:00 mejorando la primera parte del meandro y un poco mas adentro la cosa aún se pone mas estrecha, lo que nos garantiza bastantes días de trabajo en ese lugar.

Salimos y para las 19:30 estamos en la boca, cargando las mochilas y viendo el atardecer sobre las sierras y cruzando el bosque que une las pistas.

El día termina con una hidratación en Valle y cenando en Ramales, en compañía de Alfredo.

 

miércoles, 16 de septiembre de 2026

Fast and furious // Slow and flaccid (5-9-26)

 Fast and furious Slow and flaccid

 


Las masas se preguntan que qué hostias hacemos, que no publicamos nada.  Pues la respuesta es sencilla: nos hemos pasado a pilates. Sí, sí: a pilates: es decir, a sacar PIedras, LAstras y TESteros. Y claro, eso no da para muchas crónicas interesantes (pero sí para consumir ibuprofenos en cantidades industriales, y cambiar de rodilleras y mono cada tres meses).

Pero bueno, algún día recordamos que la espeleo -en tiempos- no era solo arrastrarse cual cucaracha de BOX, desempolvamos el arnés, y nos vamos a alguna cuevilla. Y eso es lo que hicimos el otro día, cuando nos conjuramos para retornar a la Sima del Yermo, la última cavidad que hemos unido al Mortillano.

Quedamos a las 10:00 porque uno de los miembros del club auguraba noche toledana. Sin embargo, el perjudicado fue otro de los habituales. Y es que el Milagruco de milagruco no tiene nada, pero deja resacas tamaño familiar.

 


Así que nos encaminamos hacia la cueva Marta y Zape, Gelo, Pedro, Cristóbal y Maider (estos últimos, para alivio de Maider, solo hasta la boca). Entramos y pronto estamos en el bello pozo de 70 (bueno, si es que un pozo puede ser bello, cosa que dudo). Ya en el río, remontamos varias cuerdas hasta que llegamos a la zona de la punta. Allí, Zape hace una trepada y se mete por un meandro superior, muy desfondado (con un potencial tabanazo considerable) y acaba llegando a la sala fósil que ya conocemos. Pero allí mismo llega un pequeño aporte. Haciendo de tripas corazón me arrastro por el agua, intentando no empaparme, y accedo a un estrecho meandro sobre arenisca. Lo sigo unos 70-80 metros hasta una bifurcación; me asomo a ambos ramales, y parece que sigue (el derecho, con mucho aire). Vuelvo con el resto, y decidimos dejarlo para la vuelta.

Ellos han mirado un par de incógnitas pendientes (se cierran), y ahora toca el plato fuerte: escalar a lo que parece una sala superior, en una zona de bloques inestables. Zape se pone al tema asegurado por Marta, mientras Gelo topografía y yo me echo en una esquina, intentando pasar desapercibido para que no me manden hacer nada.


 

Tras unas cuantas cabriolas, Zape llega a la parte de arriba: es una sala con muchas formaciones, y hacia arriba parece cerrarse en cúpula. De nuevo, vemos restos de hojas (la topo nos dirá luego que apenas tenemos 20-30 metros de roca entre nosotros y la calle), pero parece cerrado. Revisando los laterales, aparece un laminador de arena con una fortísima corriente de aire. Hocamos un poco, pero no podemos pasar (habrá que volver). 





Bajamos y comemos, y nos dirigimos hacia el meandro que hemos dejado pendiente. Zape nos anima a ir por donde ha ido él porque “está fácil”. Evidentemente, “fácil” y “difícil” son conceptos muy subjetivos. Mecagoenlosputosmuertos es un concepto menos subjetivo, pero que utilizo con profusión cuando estoy a mitad de meandro desfondado, sin cuerda, y con un patio de 8 metros. Esto no se le hace a un señor mayor con resaca, joder. Menos mal que Marta y Gelo vienen a mi rescate (o todavía estaría allí).

 


Nos metemos por un nivel intermedio, que resulta ser una vía fósil del meandro que he recorrido antes. Tras avanzar un rato llegamos al mismo cruce: a la derecha, por arriba, se estrecha demasiado; a la izquierda, tras forzar varios pasos, consigo llegar a una zona un poco más ancha, pero vuelve a estrecharse. Aquí el aire apenas se nota. Gelo aparece un poco más atrás (ha ido por un tubo paralelo). Es una zona que no parece tener mucho interés, y solo apta, en su zona final, para gente de talla reducida (vamos, lo que antes llamábamos putos enanos).

De vuelta vuelvo a intentar forzar la parte derecha, esta vez por abajo. El aire es muy fuerte, y avanzo unos metros más mojándome un poco. Finalmente, me quedo en una estrechez que quizá podría evitarse trepando unos metros antes. Pero dado el estado en el que nos encontramos mi resaca y yo, paso. 


 

Tras topografiar Gelo este tramo (que va claramente hacia el Este) nos encaminamos hacia la calle. Pese a la seca que hay el río mantiene su nivel, lo que nos parece muy llamativo. Llegamos en un rato a la base del 70 y para arriba, a ritmos muy variados (el mío, very slow). Poco después salimos por la torca, con la última luz del día, llegando al coche ya con la frontal. Terminada la jornada, unos se van a alternar y otros a la cama, que no tienen edad ni cuerpo para ná…



 

jueves, 21 de mayo de 2026

Cumpleaños subterráneo.

  Sierra del Hornijo                                                         16 de Mayo de 2026

El viernes ha diluviado y los ríos y cuevas están bastante cargados, el pronóstico para el sábado no es claro y da lluvia por la mañana, así que para este sábado tenemos dudas de a donde ir.

Finalmente pensamos en volver a la FU44 en la sierra del Hornijo, donde llevamos mucho tiempo trabajando, siguiendo una corriente de aire, que soñamos con que nos lleve a la gran cueva del Carcabon que se encuentra 250 m, mas abajo.

Foto Marta

Sobre las 9:30 quedamos en el club, con medio equipo, poco motivado para la tarea, ya que Cristóbal ha estado de fiesta la tarde anterior y a Zape, la lluvia que aun cae esta mañana, le produce mucha pereza.

Marta y Ángel se muestran más motivados y finalmente la balanza cae en el lado de la exploración, frente a la idea de ir a comer cocido. Eso si esperamos un rato a ver si los pronósticos se cumplen y deja de llover.

 Al fin salimos para valle y allí encontramos a Pedro, que también llega perjudicado por una fiesta con sus alumnos.

Recogemos las mochilas y subimos con el terreno muy embarrado, pero librándonos de la lluvia hasta que llegamos a la boca mas de una hora después.

Allí decidimos comer aunque sea pronto, ya que en la punta es más incómodo.

Cristóbal saca un postre de su pueblo, que ha traído para colocar las velas del cumple de Marta, que ha sido esta semana y que con su ilusión habitual sopla varias veces.

Nos comemos el pastel y nos preparamos para entrar en la cueva que traga aire, ya que en el exterior no debe de haber más de 11 grd.

En los pozos, el goteo es fuerte y nos moja un poco pero nada excesivo.

Comenzamos el trabajo en la punta, que se sitúa en la base de un pozo de 10 m., donde una zona estrecha con corriente de aire, nos obliga a quitar piedras para poder pasar.

El eco que se oye al otro lado, nos motiva para trabajar tirando de las piedras hasta la base del pozo.

Trabajamos varias horas hasta que conseguimos llegar a un punto, donde podemos tirar piedras al otro lado y las oímos caer más de 15 m., pero revotan mucho, lo que puede ser un síntoma de que delante no tenemos un espacio amplio… Ya se verá..

Se hace tarde y estamos cansados, sobre todo Cristóbal que ha trabajado toda la semana y no ha descansado bien, así que se sube el primero, mientras los demás terminamos de sacar las últimas piedras.

La próxima vez esperamos resolver esta incógnita y ver que nos espera al otro lado, hoy de momento hemos celebrado el cumpleaños de Marta, como le gusta a ella, bajo tierra y con la ilusión de nuevos descubrimientos.

Cuando llegamos al exterior, sobre las 20:30, el día sigue nublado y descendemos resbalando por el camino embarrado.


Al llegar a los coches nos despedimos de Pedro, que solo piensa en meterse en la cama y recuperarse de la noche anterior.

El resto nos vamos al Casa Montaña para cenar y seguir celebrando el cumpleaños..

viernes, 6 de marzo de 2026

El día de Andalucía.

  Sierra del Hornijo                                                         28 de Febrero de 2026

Por fin el buen tiempo ha llegado a Cantabria y a pesar de que anoche viernes, llovió un poco y dan algo de lluvia para este sábado, quedamos para volver a la Cueva del Valle del Oso, en la sierra del Hornijo.

Estamos cuatro especímenes, Zape, Ángel, y los dos andaluces del equipo Marta y Cristóbal, que tras recoger el material en el club y tomar un café en el Willy, tomamos la carretera de Ruesga.

Sobre las 10:30 cargamos las pesadas mochilas y por la pista embarrada, empezamos el ascenso, que nos llevara más de una hora de marcha y sudor, a pesar del día frío que hoy tenemos.

Foto Marta

Una vez en la boca, decidimos comer aunque apenas son las 12:00, pero aunque el aire es frío hace sol y apetece comer en la calle.


Marta se acuerda de que hoy es el día de Andalucía, y pone en el móvil la música del himno y acompañada de Cristóbal comienzan a cantar el himno, alguno con menos éxito que otra.

Nos reímos y nos entra la pereza de entrar en el agujero, sobre todo a Cristóbal que ha trabajado de noche y está medio dormido. Pero la realidad se impone y nos equipamos para entrar.

Con esta temperatura la cueva traga bastante aire, que notamos en nuestros cogotes según avanzamos por las galerías y en las estrechas cabeceras de los pozos de la cueva.

A pesar de que la cueva escurre algo de agua de las últimas lluvias, llegamos sin mojarnos a la punta de exploración. Allí la ultima vez, se oía el eco de un posible pozo, al otro lado de una obstrucción de piedras, que nos lleva bloqueando desde hace mucho tiempo. Además el tramo a recorrer para sacar las piedras hasta el último pozo, ya se estaba convirtiendo en un martirio, con una yincana de pequeños obstáculos.

Foto Marta


Hoy solo somos cuatro, un poco justos para tanto trabajo, pero nos organizamos y tirando de una cuerda en algún tramo recto, conseguimos ir sacando el material hasta una zona intermedia.

Zape toma las riendas ya que la última vez no le dejaron tocar el taladro y aun tiene mono. Cristóbal casi se queda dormido en medio del tubo.

Poco a poco vamos avanzando con algún corto relevo, en el que Zape deja pasar a Marta a la punta, eso si con una ristra de indicaciones sobre lo que tiene que hacer, lo que provoca, el enfado de Marta y el cachondeo de Cristóbal, que le dice irónico, “Tu tienes DIGI no?”. Me da un ataque de risa, ante la extrañeza de Zape que no conoce este anuncio de la TV.

Pronto de nuevo Zape esta en cabeza mientras Marta, pone de nuevo música andaluza en el móvil mientras hace alguna foto y la cadena de sacar piedras se pone de nuevo en marcha.

Por fin el pozo que llevamos tiempo esperando e intuyendo por el eco de nuestras voces, se materializa y podemos tirar piedras por él, evitándonos sacarlas hacia atrás.

Es bastante tarde y el espacio para poder bajar el pozo es aún muy justo, pero la ilusión de Marta nos supera, y se equipa para tratar de bajar, por una cuerda provisional que coloca Zape desde un puente.

Forcejea y apenas puede pasar pero finalmente lo consigue. El pozo se amplia y baja casi 10 m. con una anchura de unos 5x2 m.. Los demás esperamos expectantes sus noticias, con la ilusión de que nos hable de nuevos pozos o un ancho meandro.

Pero este negocio nunca es fácil, y en la base del pozo no hay otra cosa que un estrecho meandro, que por un lado llega debajo de la fisura que hemos estado ampliando y por el otro sigue llevándose el aire, que hoy corre con fuerza por la cueva.

Es frustrante, pero ya estamos acostumbrados a estos golpes que nos dan las exploraciones y nos centramos en ver lo positivo de la situación, ya que para seguir avanzando, ahora podremos dejar las piedras en la base del pozo y no tendremos que cargar con ellas durante decenas de metros.

Todavía falta ver si Marta puede salir del pozo, cosa que consigue con bastante esfuerzo.

Foto Marta

Recogemos el material e iniciamos la salida primero por el largo tubo, luego por los pozos y finalmente por la cueva. Para llegar a la boca sobre las 20:45, donde el frío es intenso y Zape se pone el poncho MTDE para guardar el calor.

Nos queda una buena caminata en la oscuridad, hasta llegar al coche.

Nos cambiamos de ropa y vamos a cenar.

Pero la jornada aun no ha terminado y vamos hasta Arredondo donde hay fiesta. Llegamos cuando casi no queda nadie, pero aún hay música, y los achaques y dolores que traemos de la cueva se nos pasan pronto y bailamos hasta que se termina la música, cuando volvemos a recordar nuestras heridas de guerra.