Maza del Cuivo 24de Enero de 2026
Una de las cuevas que tenemos entre manos desde hace años es
la Sima de La Maza del Cuivo, cuya exploración en la zona lejana del rio que
asciende hacia en Norte, se ha facilitado mucho tras unir una cavidad sobre la
parte alta de este río. La torca del Yermo, nos permite ahora acceder a la
punta en unas 2 h.
La última salida nos llevo a avanzar por una red de tubos de
tamaño mina o inferior en algunos tramos, con una clara corriente de aire. Nos detuvimos
en un paso estrecho al final de una sala.
Hoy sábado nos planteamos volver a ese punto para ver que
nos depara. El pronóstico del tiempo no es claro, y aunque no dan mucha precipitación
si hay alerta por nieve por la tarde, teniendo en cuenta que hay que remontar
un río y varias cascadas, nos asaltan algunas dudas.
Como las alternativas implican sacar piedras una vez mas, nos decidimos y planeamos una salida a esta cavidad. Estamos cinco sujetos, para esta actividad, Zape, Marta, Cristóbal, Pedro y Ángel, tomando café en el Willy tras recoger el material en el club.
Subimos con la fregoneta de Zape y aparcamos en la pista después
de cruzar un arroyo, que esperemos no crezca mucho. Cuando salimos de la furgo
a pesar de un día soleado, viene un viento muy frio, que nos impulsa a andar rápido
para entrar en calor.
El acceso a la Torca del Yermo es fácil y rápido, pero
cambiarse en la boca con este viento no es agradable y nos movemos con rapidez.
Son las 12:00 y uno tras otro entramos en el agujero, llegando enseguida al primero de los ríos que encontraremos hoy ya va mas crecido de lo habitual, mas abajo se juntan otros afluentes y todos ellos caen por un gran pozo de 65m.. Afortunadamente la instalación nos aleja de la caída de agua y solo el estruendo nos avisa de su presencia.
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| Foto Marta |
Tomamos la cuerda y pasamanos que esquivan la cascada y
seguimos ascendiendo por un estrato arenisco, resbaladizo y cubierto por el
río. Pasos por el meandro calizo excavado sobre la arenisca y llegamos a una
nueva cascada sobre un amplio gour, que se evita por una cuerda de mas de 15
m., varios pasamanos y mas escaladas para esquivar otra corta cascada.
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| Foto Marta |
Finalmente estamos en una galería horizontal por la que el río corre tranquilo, con forma de cerradura. Algún gour mas profundo puede ser evitado por zonas superiores, con lo que no hay que mojarse los pies. Subimos a una amplia sala y pronto nuevas cascadas deben de ser evitadas con cuerdas y solo algunas salpicaduras nos mojan las piernas. Veremos si por la tarde el nivel del río sigue igual.
Llegamos a otra zona horizontal formada por un amplio meandro con varios gours que evitamos con pequeñas cuerdas o en oposición, hasta que dejamos el meandro y llegamos a una amplia galería fósil en rampa de piedras. Allí recogemos cuerdas y anclajes y nos metemos en los tubos, por los que avanzamos de pie al principio con algunos pasos bajos y más a gatas en la zona final.
Hacemos dos equipos con Pedro y Ángel que se quedan a
revisar algunas incógnitas y hacer la topo. También tipografían una amplia sala de
derrubios que vio Pedro la vez anterior, Unos finos estratos manchados de algo
parecido a Azufre llaman la atención.
El resto se dirige a la sala de la punta donde trabajan ampliando el paso descendente hasta que el taladro deja de percutir, afortunadamente permite abrir lo suficiente para llegar a la cabecera de un corto pozo sobre una amplia sala.
Son las 15:30 cuando se juntan los dos equipos y decidimos
comer, antes de tratar de bajar a la nueva sala. Con el hambre saciada Zape y
Pedro tratan de utilizar el taladro sin martillo para clavar algún multi que
permita bajar.
Cuando lo consiguen descienden y el resto les seguimos con la topo y más material.
A otro extremo de la alta sala arranca un meandro que Zape
recorre durante varias decenas de metros con algún desfonde a niveles
inferiores. Llega a un punto que no puede avanzar y donde oye el ruido del río.
Vuelve y nos informa, con la consiguiente decepción, ya que aunque nos lo temíamos
por la dirección Sur de las nuevas galerías, teníamos la esperanza de avanzar
hacia el Oeste y adentrarnos en terrenos vírgenes.
En el fondo de la sala arranca un nivel inferior del
meandro, por el que se cuela Marta seguida de Pedro, que vuelven al cabo de un
rato anunciando que han llegado sobre el río y ven una de nuestras cuerdas unos
10 m. más abajo.
Dudamos sobre que hacer, pero finalmente vamos por ese meandro
haciendo la topo, tras recoger todo el material
y sacas. El meandro combina zonas estrechas, con algunas salas más amplias y
con niveles superiores.
Por fin este nivel se ve cortado como por un cuchillo, por
el meandro activo por el que hemos subido hace unas horas. Zape coloca unas
cuerdas con algo de imaginación y las ultimas fuerzas del taladro y bajamos
todos al río.
Ha sido una bonita exploración pero no nos ha aportado las ansiadas nuevas galerías hacia Rubicera. Dejamos material para completar la revisión de este sector el próximo día y emprendemos el regreso al exterior.
El río no parece haber subido de nivel, así que las lluvias
no han debido de ser muy fuertes. Pronto estamos en la base del gran pozo y
subimos rápido con sus múltiples fraccionamientos.
Nos reagrupamos en la cabecera y nos dirigimos a la salida,
donde hacemos tiempo para no tener que esperar al último en la calle. El goteo
en la entrada no es muy alto así que mucha lluvia no habrá.
Efectivamente una vez fuera comprobamos que no llueve si no
que nieva o al menos agua nieve, con un viento helador. Mientras terminan de
salir los demás, Cristóbal y Marta se ponen detrás de Ángel, que con su amplio
volumen les corta bastante el viento. Nos reímos recordando a los pingüinos
Emperador de la Antártida.
Cuando todos han salido y sin quitarnos los monos, salimos disparados hacia la fregoneta, que afortunadamente no está muy lejos. Al llegar metemos las mochilas y tal como estamos entramos en la caja apilados como ganado, para bajar hasta la hernita de Socueva donde podremos cambiarnos en sus soportales.
Efectivamente allí es mas amigable quitarse la ropa y
ponerse algo seco, aunque el frío sigue siendo intenso.
Bajamos al Colina en la Gandara donde el dueño nos ofrece caldo caliente, que nos sienta muy bien. Y para terminar de recuperar fuerzas nos vamos a cenar unos entrecot.
Las opciones en La Maza del Cuivo se están cerrando, aunque
en este negocio “hasta el Rabo todo es Toro”.
Los pingüinos del Mortillano volverán otro día esperemos que
con menos frío.
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