Fast and furious Slow and flaccid
Las masas se preguntan que qué hostias hacemos, que no publicamos nada. Pues la respuesta es sencilla: nos hemos pasado a pilates. Sí, sí: a pilates: es decir, a sacar PIedras, LAstras y TESteros. Y claro, eso no da para muchas crónicas interesantes (pero sí para consumir ibuprofenos en cantidades industriales, y cambiar de rodilleras y mono cada tres meses).
Pero bueno, algún día recordamos que la espeleo -en tiempos- no era solo arrastrarse cual cucaracha de BOX, desempolvamos el arnés, y nos vamos a alguna cuevilla. Y eso es lo que hicimos el otro día, cuando nos conjuramos para retornar a la Sima del Yermo, la última cavidad que hemos unido al Mortillano.
Quedamos a las 10:00 porque uno de los miembros del club auguraba noche toledana. Sin embargo, el perjudicado fue otro de los habituales. Y es que el Milagruco de milagruco no tiene nada, pero deja resacas tamaño familiar.
Así que nos encaminamos hacia la cueva Marta y Zape, Gelo, Pedro, Cristóbal y Maider (estos últimos, para alivio de Maider, solo hasta la boca). Entramos y pronto estamos en el bello pozo de 70 (bueno, si es que un pozo puede ser bello, cosa que dudo). Ya en el río, remontamos varias cuerdas hasta que llegamos a la zona de la punta. Allí, Zape hace una trepada y se mete por un meandro superior, muy desfondado (con un potencial tabanazo considerable) y acaba llegando a la sala fósil que ya conocemos. Pero allí mismo llega un pequeño aporte. Haciendo de tripas corazón me arrastro por el agua, intentando no empaparme, y accedo a un estrecho meandro sobre arenisca. Lo sigo unos 70-80 metros hasta una bifurcación; me asomo a ambos ramales, y parece que sigue (el derecho, con mucho aire). Vuelvo con el resto, y decidimos dejarlo para la vuelta.
Ellos han mirado un par de incógnitas pendientes (se cierran), y ahora toca el plato fuerte: escalar a lo que parece una sala superior, en una zona de bloques inestables. Zape se pone al tema asegurado por Marta, mientras Gelo topografía y yo me echo en una esquina, intentando pasar desapercibido para que no me manden hacer nada.
Tras unas cuantas cabriolas, Zape llega a la parte de arriba: es una sala con muchas formaciones, y hacia arriba parece cerrarse en cúpula. De nuevo, vemos restos de hojas (la topo nos dirá luego que apenas tenemos 20-30 metros de roca entre nosotros y la calle), pero parece cerrado. Revisando los laterales, aparece un laminador de arena con una fortísima corriente de aire. Hocamos un poco, pero no podemos pasar (habrá que volver).
Bajamos y comemos, y nos dirigimos hacia el meandro que hemos dejado pendiente. Zape nos anima a ir por donde ha ido él porque “está fácil”. Evidentemente, “fácil” y “difícil” son conceptos muy subjetivos. Mecagoenlosputosmuertos es un concepto menos subjetivo, pero que utilizo con profusión cuando estoy a mitad de meandro desfondado, sin cuerda, y con un patio de 8 metros. Esto no se le hace a un señor mayor con resaca, joder. Menos mal que Marta y Gelo vienen a mi rescate (o todavía estaría allí).
Nos metemos por un nivel intermedio, que resulta ser una vía fósil del meandro que he recorrido antes. Tras avanzar un rato llegamos al mismo cruce: a la derecha, por arriba, se estrecha demasiado; a la izquierda, tras forzar varios pasos, consigo llegar a una zona un poco más ancha, pero vuelve a estrecharse. Aquí el aire apenas se nota. Gelo aparece un poco más atrás (ha ido por un tubo paralelo). Es una zona que no parece tener mucho interés, y solo apta, en su zona final, para gente de talla reducida (vamos, lo que antes llamábamos putos enanos).
De vuelta vuelvo a intentar forzar la parte derecha, esta vez por abajo. El aire es muy fuerte, y avanzo unos metros más mojándome un poco. Finalmente, me quedo en una estrechez que quizá podría evitarse trepando unos metros antes. Pero dado el estado en el que nos encontramos mi resaca y yo, paso.
Tras topografiar Gelo este tramo (que va claramente hacia el Este) nos encaminamos hacia la calle. Pese a la seca que hay el río mantiene su nivel, lo que nos parece muy llamativo. Llegamos en un rato a la base del 70 y para arriba, a ritmos muy variados (el mío, very slow). Poco después salimos por la torca, con la última luz del día, llegando al coche ya con la frontal. Terminada la jornada, unos se van a alternar y otros a la cama, que no tienen edad ni cuerpo para ná…







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