jueves, 9 de noviembre de 2023

Jésus “el contador de historias”

                                                                                                             08 de Noviembre de 2023

Por desgracia no es la primera vez que en este blog, tenemos que despedir a un amigo que nos ha dejado, pero eso no lo hace mas fácil, ni menos triste y doloroso.



 Jesús Olarra Pértica, se ha ido de este mundo que en los últimos años tan mal se portó con él y que le golpeo una y otra vez hasta quitarle la ilusión de luchar.

Nos hemos quedado sin un gran amigo, una persona singular de las que te dejan rastro toda tu vida, de las que echas de menos en cualquier reunión o actividad, por que Jésus era muchas cosas, pero sobre todo era un gran “Contador de historias“. Su vida que aprovechó al máximo, estaba llena de anécdotas y experiencias, pero él sabia contarlas de una forma genial, que hacia que aunque te hubiera contado la misma historia varias veces, siguieras riendo y disfrutando de ella como si fuera la primera vez.




Mi relación con él empezó hace muchos años, cuando contempló como unos jóvenes inexpertos y con pésimo material repetíamos una de sus vías clásicas en la pared del Eco de Ramales, supongo que le dimos pena y nos adoptó.

Así se inició una relación en la que nos llevó a escalar vías singulares de la época y nos inculco su amor por las grandes paredes. Con él hicimos vías míticas como la Rabada en la Oeste del Naranjo y otras vías clásicas en la Este de esta montaña, la sur del Midi de Ossau o en Riglos.

Yo tuve la oportunidad de hacer con él, un viaje mágico a Yosemite, lugar que siempre le apasionó y al que hizo varios viajes y escaló grandes vías. Bajo esas enormes paredes de más de mil metros, me habló con pasión de cada paso y fisura que en su cabeza se almacenaban como si fuera un gran ordenador.

Aunque uno de sus males, como eran los cólicos de riñón nos impidió hacer grandes vías, para mi fue un viaje inolvidable que disfrute cada minuto. Su pelea en calzoncillos con un mapache, para impedir que nos robara la mochila de la comida, en un vivac al pie de una pared estará siempre en mi memoria.

Un verano decidimos abrir juntos una nueva vía en la pared del Eco, es uno de mis mejores recuerdos de escalada. Escalábamos todas las mañanas hasta que el sol apretaba y luego bajábamos al pueblo a tomar unas cañas y charlar. A la mañana siguiente volvíamos a subir y avanzar un poco más en una vía, técnica y delicada de la que nos sentimos muy orgullosos, por supuesto se llamó “Mañanas de Verano”.

Nosotros también conseguimos inculcarle el virus de la exploración de cuevas, a lo que se volcó con la ilusión que ponía en todas sus actividades. Participó con nosotros en todas las  exploraciones que convirtieron el sistema del Mortillano en uno de los grandes de España.





 Disfrutando de las pequeñas alegrías que tiene el explorador de cuevas, como cuando encontró una pequeña ventana en la sima del Chapeau, que nos condujo a nuevos pozos, por donde conseguimos unir la sima con el sistema de Cellagua. Él siempre recordaría en sus historias la “ventana del Chapeau”.

Su presencia en las exploraciones, vivac o en el campamento de Fuente Fría, era garantía de que lo pasaríamos bien con sus cuentos, chistes  y bromas.


 Las operaciones de rescate también contaron con tu esfuerzo, experiencia y solidaridad.

 

 Los últimos años en que su salud le apartó de estas actividades, se hicieron muy largas para nosotros, que aunque le insistimos y estimulamos por puro egoísmo para que nos acompañara, no pudimos contar con su presencia.

Joer Jésus por que te has ido tan pronto, esto ya nunca será lo mismo, siempre tuvimos la esperanza de volver a tenerte aunque sea en las cenas y campamentos. Joer Jésus,  joer,  la rabia, la impotencia y una tristeza infinita es lo que nos queda ahora.

Luego tendremos que digerir tu perdida y centrarnos en lo que nos has dejado, recordar los momentos, las risas, las manías que te hacían pasar horas ordenando el material o cualquier otra cosa a tu alrededor, pero hasta eso me hacia reír, con que gracia lo hacías “espera un poco..”


 Joer Jésus, no te tenias que haber ido, tal vez no te escuché lo bastante, no te ayudé lo suficiente, no me lo tengas en cuenta, ya se que nunca fuiste de reproches…

Adiós Jésus te quiero mucho amigo, compañero de cordada, camarada, confidente..




Solo me queda tu recuerdo, pero afortunadamente es muy muy extenso, y cada vez que vaya al monte, vea la pared del Eco o esté en Fuente Fría, nada podrá evitar que me acuerde de ti, seguirás vivo en m memoria, hasta que yo también deje este perro mundo que te ha maltratado.





 Aunque no soy creyente, si existe eso del Cielo, para ti será una hamaca colgada en una gran pared con una larga fisura sobre ella, en la que disfrutar para siempre metiendo cacharros.. Disfruta mucho…


 

Joer Jésus….

miércoles, 1 de noviembre de 2023

Entre troglobios y hormonas

 7 Octubre 2023  Cueva de Coventosa                                                      Por Marta Candel

 Que un chico de 14 años nos diga cada vez que nos ve que si le podemos llevar algún día de cuevas, no es algo habitual.

 Porque a esa edad elegir entre… Pasar un sábado con los amigos… Jugar algún partido… Ver alguna serie de moda… Ver vídeos de Youtube, Tik-tok, Instagram, mmm… y demás sitios web de nombres impronunciables que ni conozco, porque aunque me crea muy moderna ya voy tirando para antigua…  Y qué sé yo cuantas posibilidades más…


  Ante semejante abanico de posibilidades, elegir venir de cuevas con los amigos de sus padres, que le van a llevar a “no sé qué sitio”, “no sé cuantas horas”, donde la única certeza que tiene es que va a estar oscuro… Pues ya dice mucho de él. Este chico promete.

 Así que nos animamos a organizar una salida juvenil y para que no se sienta solo avisamos a Cristóbal para que venga con Maider, que también tiene 14 años y a esas edades uno se siente más a gusto con gente de su generación.


  Maider ya tiene experiencia en pasar días enteros bajo tierra acompañando a su padre y a los chalados de los amigos de su padre, que de vez en cuando, si van a sitios a los que pueda ir, la llevan con ellos. Desde que era un bebé ha estado compartiendo con nosotros memorables días de exploración; como aquel en que el canto de Barbie Sirena estuvo amenizando toda una jornada de intento de paso por un agujero estrecho.

 

Siempre nos preguntamos qué contaría esa niña en la escuela al día siguiente…

Cristóbal no pierde la esperanza de que acabe contagiándose con el “virus espeleológico” por mucho que ella le insista en que no tienen por qué gustarle las mismas cosas que a él.

Aún así, la cara de amor de ese padre cada vez que la ve vestida de espeleóloga derretiría al mismísimo Hulk. 


 Se ve que hace efecto, porque ella sigue volviendo.

 La madre de Bruno se despide de él hasta la tarde. Imagino que entre un: “Uy, qué bien el día entero para mí” y un: “Uy, a ver si me lo devuelven entero”.

 En cuanto se sube al coche nos da las gracias y nos dice las ganas que tenía de venir y vamos hacia Ramales en entretenidísima conversación.

¿Y eso de que los adolescentes sólo hablaban con monosílabos?

 La cueva elegida para su primera incursión subterránea es Coventosa. Que sin saber cómo va a funcionar, pues ésta la podemos adaptar a diferentes niveles según vayamos viendo cómo se desenvuelve. 


  Le vamos vistiendo como si fuera un “airgam boy”, digo un “Click de Famóbil”, digo un “Playmóbil”… (que al final va a ser verdad que soy una antigua). Vamos Poniéndole todos los complementos y explicándole para qué sirven y cuando acabamos con él parece un espeleólogo de verdad, da gusto verlo.

 Después de las fotos de rigor para inmortalizar su primera vez, vamos caminando hacia la boca.

 ¿Y hay muchos animales en las cuevas? es que a mí me encantan de todo tipo.

Sí que hay, pero son difíciles de encontrar. ¿Sabes lo que es un troglobio?

 A Maider le hace mucha gracia ver a Zape en plan profesor.

 El viento de la entrada nos peina el flequillo.

Instalamos la primera rampa de bajada. Empieza el juego.


 Bruno baja despacio, aprendiendo a controlar el descendedor y a caminar por la pared resbaladiza sólo con la punta de los pies.

 Primera prueba superada.

No tiene miedo, ni vértigo, sigue al pie de la letra las instrucciones que le vamos dando y viéndole avanzar a buen ritmo sin despegarse de Zape cuesta arriba, cuesta abajo, arrastrándose aquí, trepando allá, nos relajamos y vamos ampliando las miras de por dónde le llevaremos.

 Así que le hacemos bajar y subir un pozo en volado de 20 metros para que vea lo que es progresar por cuerda.


Le llevamos por grandes galerías de arena para que disfrute de hermosas playas de sombra, que con esto del cambio climático igual dentro de nada las vemos llenas de toallas.

 

Caminamos por bosques de estalactitas y estalagmitas tan grandes como él y Maider y entre formaciones excéntricas tan reviradas como sus hormonas en este momento.

Trepamos por grandes bloques y avanzamos por pasamanos sorteando las verdes aguas de un gran río y alguno prueba su temperatura en el ombligo sin querer.



 Entre todos le vamos enseñando muchas cosas a Bruno, queremos que se lleve una buena impresión de su primera vez. Y él nos enseña que un troglobio (que acaba de aprender lo que es) es más fácil de encontrar de lo que pensábamos. Sólo hay que estar un rato quieto y observar. 


 A cada parada que hacemos para montar una cuerda, hacer una foto, o comer el bocadillo… él encuentra un bicho.

 Y entre bicho y bicho, anécdotas y risas, el tiempo se nos echa encima y ya es hora de salir y enviar una prueba de vida a sus padres.

 Cuando le dejamos en casa se despide con una sonrisa de oreja a oreja.


  En el interior del coche brilla un colmillo ¿Habremos conseguido inocularle el virus?

 

lunes, 23 de octubre de 2023

El sonido del aire y las garras del tigre

 Torca de La calera, 30 septiembre de 2023

                                                            Por Marta Candel

El recuerdo del fuerte sonido del aire nos hace fantasear toda la semana con qué habría al otro lado.

A paso ligero Zape, Cristóbal y yo caminamos hacia la MR61 debatiendo sobre si sería aire o agua lo que escuchamos el otro día al otro lado de la pared.

Foto Marta

Llegados de nuevo al lugar, volvemos a pegar la oreja a cada uno de los agujeros separados entre sí unos 20 metros en planta y guardamos silencio… ¡¡Cómo suena!!

Las dos zonas son bastante incómodas, por lo estrechas y enrampadas, pero nos decidimos por la que pensamos nos será un poco más fácil conseguir pasar.

Nos ponemos enseguida manos a la obra con mucha emoción. Las corrientes de aire siempre vienen cargadas de sorpresas.

Nos llevará varias horas poder conseguir pasar por el pequeño agujero aspirante.

Cuando al fin después de varios intentos yo lo logro y me envuelve el silencio, el misterio queda revelado: Aire.

Lo que provocaba ese ruido al conectar dos grandes volúmenes por ese pequeño paso era sólo aire.

Foto Marta

 He salido a la base de un gran pozo. Recorro el perímetro buscando una posible continuación. Trepo hacia un meandro a unos 4 metros del suelo que se cierra pequeño; miro detrás de cada bloque; doy vueltas en todos los sentidos como tigre enjaulado buscando y buscando, pero nada; la única opción está en altura. A unos 20 metros chimenea arriba hay una repisa que pudiera tener una galería. Habrá que volver y escalar hasta ella.

Les cuento lo que he visto a los dos inquietos topos que me interrogan al otro lado de la pared y vuelvo a cruzar el estrecho portal “entre-mundos”.

Zape no se aguanta, le puede el nervio y no le vale con mis precisas explicaciones, quiere verlo con sus propios ojos. Así que se encaja en el agujero intentando licuarse y empuja y se retuerce y gime y jura y por fin logra pasar al otro lado.

No tenemos muy claro que vaya a lograr volver y bromeamos con la idea de tener que dejarle ahí y venir cada semana a abastecerle de tranchetes…claro que con su frugal comer no íbamos a dar abasto.

La cosa se queda en broma y logra volver a este lado.

A Cristóbal le valen mis explicaciones. Menos mal que alguien valora mi gran poder descriptivo ;) Así que salimos para la calle a darle el parte a Gelo, que hoy no ha podido venir.

Foto Marta

 

Ya en el coche, cuando Zape se quita el Butrón vemos las marcas. El sonido del aire quedó grabado en su piel como las mismísimas garras de un tigre.

sábado, 14 de octubre de 2023

Pedro y el lobo

 

Cueva del Carcabon jueves 12 de Octubre de 2023

Llevamos ya diez años trabajando en la cueva del Carcabon en compañía de los amigos franceses, pero hay algunos de nosotros que aún no han conocido los placeres de este agujero. Hoy viene Pedro por primera vez para conocer al “lobo”, del que nos ha oído hablar tanto.


 Llevamos bastantes días de buen tiempo, así que es ideal para ir a esta cueva tan delicada con los niveles de agua, pero el fin de semana vuelven las lluvias, así que aprovechamos el jueves festivo para juntarnos algunos y hacer una incursión breve a la cueva, para tratar de cerrar algunas de las incógnitas mas cercanas.

Quedamos a las 9:30, Wichi, Pedro y Ángel para recoger el material y tomar un café, tras lo cual, nos dirigimos a la boca y nos ponemos los neoprenos, que nos dan aire de robot al caminar. Son las 10:30 cuando entramos en la boca, que hoy no tiene mucho aire ya que las noches son frescas y aún no han subido las temperaturas.

Pedro descubre los tubos de la Colonoscopia, que con el neopreno se encargan de hacernos resoplar, hasta que el agua fría del primer lago nos baja la temperatura, que de nuevo asciende remontando las cuerdas y pasamanos. El segundo lago se encarga de volver a enfriarnos y quitarnos los neoprenos no ayuda hasta ponernos los monos interiores.

Pedro ya ha conocido al “lobo” y como suele ser habitual no es tan fiero como lo pintan.

 

Para llegar a nuestro objetivo de hoy, solo nos queda recorrer un corto tramo de galería amplia y subir y bajar unas cuerdas, para llegar a la galería del Cementerio de los Macarrones, donde la corriente de aire es clara a pesar de tener un buen tamaño.

Cuando llegamos a la base de la escalada que hicimos en la última visita, sacamos las viandas y reponemos fuerzas. Luego nos dividimos, con Pedro que revisará algunos agujeros del nivel inferior y Wichi y Ángel que subirán la escalada para  tratar de cruzar un amplio desfonde.

Arriba equipamos rápido la travesía con los pulse, pero al llegar a una curva, vemos que el desfonde sigue, hasta que la muy alta fisura parece cerrarse o estrecharse mucho.

Decidimos retirarnos y desequipar esta zona. Luego bajamos mejorando la instalación de la escalada y nos juntamos con Pedro, que ha vuelto de su reconocimiento.

Pensamos ir hacia la zona de punta de la galería inferior, aunque Ángel se queda en el primer cruce para topografiar una galería que parte de allí hacia el oeste. Llega hasta el punto en que es necesaria una corta escalada, para subir a un tubo y vuelve para dirigirse hacia el extremo de la galería.

En la punta Pedro y Wichi han subido una rampa de arena y montado cortos pasamanos, para esquivar algunos desfondes y pozos que en su fondo tienen agua profunda. Ángel les sigue con la topo, pero los desfondes sobre el agua nos inclinan a dejar la progresión por esta zona, que por otro lado tampoco presenta corriente de aire.



 

Nos retiramos, comprobando que la corriente de aire de la galería se va por un tubo ascendente, que balizamos y quedará para futuras exploraciones.

 

 

Volvemos hacia la salida y sobre las 18:00 estamos poniéndonos los neoprenos mojados, placer que recomiendo a todos los masoquistas y que se incrementa al entrar en el agua.

El relato de esta parte es el inverso al de llegada, pero igual de cansado y mojado.

 A las 20:00 estamos todos fuera quitándonos las ropas y material llenos de barro y arena.

Pedro ha conocido este Lobo y esperamos que aunque le ha mordido, le pique el gusanillo del Carcabón, a fin de cuentas le falta por conocer la parte más divertida de la cueva y sus numerosas incógnitas por explorar.