martes, 1 de febrero de 2022

El retorno de la Niña..

 

Torca de la Calera 22 y 29 de Enero de 2022.

Llevamos algunas semanas de frío intenso, heladas matutinas y a veces sol a medio día.

Con este contexto hemos realizado dos salidas de sábado a la Torca de la Calera en el macizo cercano del Moro, donde hemos cerrado algunas incógnitas y abierto otras. Pero lo mejor ha sido este último finde, el regreso de Carmen de.. , perdón de Marta. Que llevaba siete meses sin poder disfrutar de nuestra compañía, en el interior de las grutas y nos echaba de menos la pobre.. Pero somos nosotros los que hemos echado de menos su ilusión y positividad en todo lo que hace.. Así que ya estamos casi todos..

22 enero de 2022.

Hace frío en Ramales que es un hoyo donde se acumula el frío de la comarca. Estamos tres Zape , Pedro y Ángel tomando algo caliente en el bar Cantabria, antes de subir.



 En Zorrocillas que está más alto, hace ya menos frío y con la mochila en la espalda, vamos calentando un poco. Para las 11 estamos en la boca, hay 8 grados y traga muchísimo aire frío, que nos acompaña en el primer pozo, pero que aún se nota claramente en las grandes galerías. A las 12:00 estamos en la punta de la galería de las Espinas, después de recoger material en la Encrucijada.

Nos repartimos el trabajo en las dos incógnitas de esta zona, mientras Zape equipa el gran pozo, Pedro y yo iniciamos la escalada al tubo colgado.

Pedro me asegura mientras coloco algunos pulse y aunque la roca es muy mala, voy subiendo de repisa en repisa recuperando algunos pulse. Llego arriba, clavo una reunión y sube Pedro, retirando el material de la escalada.

 

En lo alto, el tubo a presión se cierra con coladas, pero un pozo mas abajo se abre un amplio desfonde de unos 8 m., que no tiene buena pinta. 

Instalamos y bajamos a una salita, en la que por un lado llega la gatera que intento forzar Marta y de frente sigue el tubo de 1,5m.  de diámetro con formaciones hasta llegar a otra salita. A la izquierda, sigue un poco hasta una trepada de colada que Pedro sube a mitad, pero no parece merecer la pena, hay un esqueleto de lirón.

Oímos a  Zape, que sale del pozo y hablamos a través de la gatera, que conecta el inicio y final de la escalada. Hacemos topo, alguna foto y salimos desequipando. Dejo dos placas y un trozo de cuerda y me descuelgo en doble.


Zape ha bajado unos 70 m. y se ha quedado sin cuerda, le faltan unos 30 m., aunque parece que el amplio pozo se va estrechando.

 

Es pronto aún, así que pensamos que podemos hacer sin liarnos mucho, decidimos subir a un meandro que se aprecia en la cabecera del P20, haciendo una travesía escalada bastante corta,  pero antes comemos, en la galería principal, pero rapidito que el aire frío de la sima se hace sentir.

 

Pedro comienza la travesía asegurado por Zape, y yo voy a dar una vuelta por la galería ascendente. Llego a la punta superior donde hay tres incógnitas, abajo en el tubo de punta llega algo de aire pero mucho menos y no tan frio. Luego subo a la parte superior y confirmo que a ambos lados del desfonde, se ven amplias galerías o bases de pozos, sobre todo a la derecha, que precisa travesía fácil de unos 6 m. pero con muy mala roca. A la izquierda hay que subir 7 m. por coladas y se oye mucho goteo.

 

Bajo a la galería y me piden una cuerda, ya que hay un meandro y un pocete. Les paso el material y voy haciendo la topo. Tras un corto pasamanos de 4 anclajes, se llega a meandro alto con un falso techo de bloques. En la punta, un pozo por el que cae agua y en el que baja Pedro unos 7 m., abajo se estrecha y hay un tubo muy pequeño.



 

Zape ha subido el nivel superior y fija una cuerda. El agua llega del techo por pequeño agujero y cae al pozo, pero el meandro sigue al otro lado del pozo, aunque hace un giro y no se ve bien. Se precisa hacer travesía fácil hasta el giro y ver si sigue meandro al otro lado del pozo.

 

Dejamos el tema para otro día y salimos con calma, llegando a la boca para las 18:15, aun con luz y 8 grados de temperatura.

Zape nos ameniza con música de un nuevo grupo y unos bailes o espasmos no se bien..




 

Cuando llegamos al coche hay 2 grados y es noche cerrada.

 

29 enero de 2022.

Siguen los días de frío en Ramales y hoy encima esta nublado, con lo que el efecto nevera se incrementa, pero ni eso nubla la sonrisa de Marta, que hoy viene decidida a entrar en la cueva y probar su maltrecha rodilla, después de siete meses de abstinencia espeleológica.

También está Cristóbal, que hoy no tiene que currar, pero un accidente de ski lo ha dejado con las costillas tocadas y no se atreve a retorcerse en la cueva. Las disculpas del personal para no explorar están aumentando, no se como vamos a terminar..

Recogemos material en el club y vamos a visitar a Willi, que nos reconforta con café y pinchos. Luego subimos a los coches y ascendemos,

comprobando que la capa de nubes es fina y baja y encima ha helado más pero ahora hay sol.

Subimos con calma con las tertulias habituales y viene Cristóbal que nos acompaña hasta la boca.

A las 12:00 entramos de nuevo con aire frio bajando por la sima, y con Marta cantando y muy contenta de volver a sentir el vacío bajo sus pies. Llegamos al P20 y Zape baja a buscar las cuerdas que tenemos en la base del pozo, luego hacemos dos equipos.

 Marta y Zape van a seguir bajando el pozo grande del final de la galería de Las Espinas. Pedro y yo al Meandro del “Camino al Sol “.

 Una vez en la punta del último día en el meandro, monto una cabecera y desciendo por la repisa al borde del pocillo. En la curva veo que el meandro esta tapado de coladas y tierra y parece no seguir. Dudo, pero decido clavar algo y pasar al otro lado, a una repisa alta. Monto reunión y llega Pedro.

Asegurado por Pedro hago una escalada de 5 m. por colada y mierdas varias, hasta unas formaciones, entre ellas un hueco y lo mejor, hay aire que sale .

Instalo dos anclajes e intento pasar entre las formaciones pero con los trastos voy muy justo. Sube Pedro y pasa sin problema, hay una amplia galería de más de 5 m. de alto y 3m . de ancho, con un desfonde con suelo y una curva. Poco después un pozo corta el paso.

Yo me quito trastos y consigo pasar, comprobando el tubo a presión bien marcado en el techo y que prosigue al otro lado del pozo que corta el camino.

 

Pedro equipa el pozo y baja unos 8 m.,abajo en un lateral, otro pocete que se cierra, pero entra mas arriba en un meandro estrecho, que conduce a otro paralelo que se estrecha, sin aire.. Casi no puede salir de lo estrecho que es y lo oigo gruñir y protestar, hasta que aparece cubierto de barro. Para subir y desequipar el pozo tienen primero que lavar el material en un charco.

Hago alguna foto mientras desequipa y también la topo, una tirada al tubo colgado me da 13 m. de travesía y escalada que será el próximo objetivo.

Dejamos algo de material pero nos damos cuenta de que la maza se ha quedado abajo y Pedro vuelve a equipar el pozo, mientras yo voy saliendo haciendo la topo.

 

Cuando terminamos oímos la voz de Zape que nos dice que ellos han terminado y que van saliendo poco a poco. Yo reaseguro un poco la cuerda de subida a la parte superior del meandro y tomamos el camino de salida, contactando con los castreños en el primer resalte de subida.



 

Marta y Zape ha bajado el pozo que debe de tener casi 100 m. pero se cierra y desequipan todo, hacen la topo y  dejan el material en la galería principal.

 

Salimos todos y estamos fuera para las 18:30 con buena luz, que ya se nota que se alargan los días, aun así llegamos a los coches casi a oscuras y nos encontramos con Cristóbal, que ha estado prospectando por la zona y ha intimado con los espinos, zarzas y demás habitantes del lugar.


 

Ha sido un buen día de espeleo y sobre todo lo hemos pasado bien y disfrutado de nuevo de la alegría de Marta, que está muy contenta y piensa ya en ponerse fuerte para darnos caña.

 

Luego vamos a cenar al mejicano de Lierganes..

viernes, 21 de enero de 2022

Días de barro.

Cueva Cullalvera, Moro, Ramales

Cullalvera es la cueva de nuestro patio trasero, donde podemos aprovechar cualquier día para hacer actividad y quitar el gusanillo.

Esta cueva ha sido ampliamente visitada por numerosos espeleólogos desde los años 50, pero fue el Esparta de Baracaldo, quien realizo un amplio trabajo de exploración y topografía, pero desgraciadamente este trabajo no está publicado y parece que se perderá en la noche de los tiempos.



 Por tanto en nuestras salidas, en muchos casos encontramos nuevas galerías o pozos, que ya están pisados, pero desconocemos exactamente por quien, aunque suponemos que por este grupo. Es una labor ingrata repetir escaladas o bajar pozos, que sabes que ya están explorados, para topografiarlos y darlos a conocer. Afortunadamente de vez en cuando nos da una alegría y encontramos alguna zona virgen.

 En este artículo hablamos de dos salidas a Cullalvera en estas labores de revisión, topografía y exploración. Ambas con un denominador común el barro.

28 del 12 de 2021

Estamos Pedro Merino y yo, para una corta excursión en la cueva ya que tenemos que entrar y salir con el horario de los guías y hoy cierran a las 15:00.

Las semanas de lluvias anteriores, han hecho que el lago se cargara de agua y aún tenemos dudas de que nos vamos a encontrar cuando lleguemos.

Afortunadamente no hay agua, pero si una capa fina de barro muy resbaladizo que nos obliga a hacer equilibrios para no sentar el culo.

El sitio de trabajo está cerca y se trata de una larga escalada, situada bajo una sima conocida en el exterior y con la que pensamos esta relacionada. En salidas anteriores comenzamos esta escalada que ya tiene más de 40 m. y que transcurre por una fisura vertical de colada blanda que se ha convertido en barro pegajoso. Encontramos restos de algún descuelgue, que confirmaba que alguien ya había estado allí, aunque no se ven anclajes en la fisura.

El último día Rubén subió un tramo más de fisura y desde allí se intuía un posible tubo lateral.

El ascenso por las cuerdas es aún más barroso. Una vez en la cabecera que monto Rubén veo un amplio tubo en un lateral y no veo huellas. Sube Pedro y me asegura para hacer la travesía al tubo, coloco un par de anclajes por si acaso y alcanzo el amplio tubo. Veo huellas y compruebo que han llegado por un tubo vertical que sube desde la repisa inferior.

El lado izquierdo del tubo está colmatado y en dirección contraria hay un desfonde y luego se amplia con rampas de colada sin que se vean huellas.

Hago la travesía asegurado por Pedro y comienzo a subir por las coladas, que son puro barro húmedo. Con algunos multis en la pared consigo llegar al primer tubo que esta cegado.

 Luego sube Pedro y me asegura otro tramo más vertical, para superar otra colada a otro hueco relleno y con formaciones. Pero detrás de unas estalactitas se oye eco, por lo que  sube Pedro, que consigue pasar y continuar por un laminador de barrillo hasta un desfonde.

 

Recupero material y voy donde él, que equipa el desfonde de la izquierda que se cierra poco después. Luego mira otro a la derecha y detrás se amplia y hay una galería.

 

Vamos por ella muy bonita con formaciones y coladas blancas, pero unos 30 m. después se cierra sin aire ni nada. Iniciamos la retirada ya cubiertos por completo de barro, que no nos deja ver los aparatos. Voy desequipando todo, utilizando algunos puentes de roca y destrepando la travesía. Desequipamos también la última escalada de Rubén y nos vamos ya, que hoy cierran  los guías a las 15:00.

 

Aun nos queda por revisar una zona donde hay un esqueleto de algún zorro o similar y se aprecia algo de aire, pero será otro día.

8 del 1 de 2022

Ha llovido bastante los días anteriores, pero hoy sábado el día esta despejado y fresco. Hemos quedado tres para hacer algo en Cullalvera, pero aparece Cristóbal por sorpresa y decidimos hacer dos equipos para terminar las incógnitas de las galerías olvidadas.

Café en el Botija y vamos para llegar a la visita de las 10:30, de los guías. El lago esta seco, pero poco después hay una zona con agua profunda, afortunadamente es justo donde un gran bloque permite esquivar el agua por allí. El Cuerno también tiene mucha agua pero pasamos sin problemas.

En la galería de las Pozas ascendemos por los bloques y nos introducimos en la zona de galerías que se ocultan tras un laminador vertical muy escondido y con aire. El camino pasa por amplias galerías y salas hasta una sala con una gran columna, donde se toman varias cuerdas ascendentes en rampas y tubos. Una rampa descendente nos deja en una sala lateral de más de 30 m. de diámetro.

En lo alto de la sala una chimenea entre bloques tienen aire y precisa una pequeña desobstrucción para ver si continúa. En una zona bajo la sala hay una chimenea con huesos en su base, lo que nos anima a escalarla.

 



Para las 11:45 estamos en la sala de la punta y Cristóbal y Pedro van a la desobstrucción de lo alto de la sala. Zape y yo haremos la escalada de la chimenea de los huesos.

Zape comienza la escalada, pero pronto oímos por encima a Pedro que se aburre y está mirando unos tubos, en la pared izquierda de la sala por una rampas y allí es donde llega la chimenea.

 Zape se va con Pedro a revisar esa zona y yo voy con Cristóbal, que ha abierto un paso y llegado a un hueco entre bloques y de nuevo tapón de bloques. Se desequipa y vamos detrás de los otros con la topo.

Hay algunos pasos estrechos hasta una escalada corta que hace Zape y deja la cuerda, mas estrecheces y mucho barro, que parece que en esta cueva es una constante. Por una estrecha fisura, salimos a una alta galería en diaclasa de más de 25 m. de altura en algún punto y unos 4 m. de ancha.

Es una fuerte rampa con grava, muchísimos caracoles y algunos huesos, en la parte alta los chicos de Esparta que tienen una pintada.

Al fondo hay un pozo que baja Pedro en unos 30 m. hasta un meandro estrecho. También un paso bajo con un amplio gours que Zape ha cruzado mojándose y hay un poco mas de galería y sala pero nada mas.




 

Parece que los del Esparta han hecho un fuego supongo que para buscar el humo en la calle que tienen que estar muy cerca.


Decidimos hacer la larga escalada hacia el techo, pero tiene pinta de cerrarse y vemos que ellos ya la han hecho así que decidimos dejarlo y desequipar todo.

 A la salida a la gran galería de Cullalvera dejamos las sacas y vamos a ver la galería colgada de la sala Dantesca, que puede ser uno de nuestros próximos objetivos.

De nuevo bastante embarrados salimos de la cueva con el horario de los guías, y sobre las 17:20 estamos en la calle.

martes, 4 de enero de 2022

En busca de la Galería Perdida

 

Sima de Cubillones, Ancillo, 20-12-2021

El diluvio universal ya pasó y los amigos franceses han regresado de uno de sus numerosos viajes por el mundo, así que es buen momento para intentar buscar alguna continuación en la gran sala José Gambino hacia las profundidades del macizo.

Solo estamos Patrick y yo y quedamos a las 9:30 en Vega, con una buena helada en Ramales. Subimos con calma poniéndonos al día de viajes y actividades y con un ligero sur, que hace que la temperatura sea mucho más agradable. Por lo que poco después de iniciar la caminata paramos para quitar ropa y una hora después llegamos a la boca sin novedad.

Para las 11:15 entramos en el agujero y al llegar a la salita comprobamos que la obra hidráulica funciona bien y no cae agua por el pozo del Toldo, lo que nos permite llegar bien secos hasta los aéreos pasamanos y perdernos en la negrura de la sala.

Llegamos al suelo de la sala sin novedad sobre las 12:30 y tras coger algo de material, vamos a buscar la incógnita que vio Patrick la última vez. Descendemos hacia el sureste por los bloques y mientras yo recojo algo de material del nido, Patrick localiza el punto concreto de descenso, que se sitúa debajo de unos grandes bloques hasta llegar a la pared, donde se continua bajando por un hueco pequeño unos 10 m. de caída.

Patrick equipa una cabecera y desciende a una zona mas amplia, pegada a la pared de la gran falla, yo le sigo pero todo s



e cierra al fondo y recorremos pegados a la pared de la larga fisura buscando algún paso, sin encontrar ningún paso, aunque si hay bonitas excéntricas en la pared. No hay nada que hacer y debemos tachar un punto más de la lista de posibles, que se va reduciendo dramáticamente.

Subimos y vamos a la zona revisada por Zape donde hay instalada una cuerda. De camino vemos un tubo muy evidente de 1x3 m. con formaciones en la entrada, justo al final de un marcado estrato horizontal situado unos 12 m. por encima de la pared lisa de la falla. Se precisa una escalada pero tiene buena pinta.



 

Llegamos a la cuerda que fijó Zape y comemos algo, luego cogemos material y para abajo. No esta claro por donde es, pero instalo por la zona mas ancha, una primera vertical que conduce a zona ancha en rampa, hasta otra vertical que instalamos en unas formaciones.

Desciendo al fondo y veo las huellas de Zape en la entrada de un hueco, entre grandes bloques y coladas. Llega Patrick y vemos el paso horizontal que forzó el oso de Castro, lo cruzo como puedo y paso sobre un tubo vertical. Luego doy unos mazazos para ampliar el paso y me sigue Patrick. La continuación del camino de Zape es colarse por el tubo bastante estrecho y con giro al fondo, por lo que le cedo el honor a Patrick que esta mucho mas estilizado que yo.

 

Mientras el trabaja en el fondo para mejorar el tamaño con la maceta yo instalo una cuerda corta para salir. Poco después todo queda en condiciones para que pase mi cuerpo serrano y llegamos a una sala de bloques con el techo plano, donde la única continuación es donde van las huellas del Castreño que finalizan en una pequeña vertical de 4 m. 

 

Instalo una cabecera en la pared lateral que parece sólida y desciendo hasta el borde para colocar otro anclaje, pero todo suena muy hueco y coloco un desviador en el techo y bajamos, pero desde abajo comprobamos que la pared es en realidad una gran placa adosada que no ofrece demasiadas garantías.

 

Abajo no vemos nada que permita tener esperanzas y por un lado solo un tapón de bloques y por abajo un agujero con formaciones que baja aun hueco lleno de barro. No hay rastro de aire, aunque el día no es muy propicio. La zona tiene unas excéntricas con aragonito muy bonitas pero nada más, por lo que de nuevo hay que sacar el lápiz de tachar incógnitas, que empieza a ser una mala costumbre. Sabíamos que no iba a ser fácil encontrar un camino en esta enorme sala, pero esto ha sido un duro golpe para nuestras expectativas.

Desequipamos todo y dejamos algo de material en la cabecera y el resto a medio camino, casi enfrente de la escalada, que se ha convertido en nuestra nueva y por ahora única esperanza de encontrar la ansiada ruta hacia el Carcabon.

 Ascendemos por los bloques hasta la base de la cuerda y sobre las 17:00 comienza a subir Patrick, que hoy dice que está flojo y ha tenido que parar dos veces y aun así a las 17:10 me da el libre. Pero hay que comprender que le han puesto la tercera dosis al pobre, menos mal..

Yo paro cuatro o cinco veces y eso que no me ha drogado, pero alcanzo el techo como puedo y cruzo el pasamanos, la estrechez y asciendo el pozo del Toldo. Para las 17:50 o así, salimos desde la salita hacia las gateras y a las 18:45 estamos en la calle, con viento sur y buena temperatura. Como premio tenemos de fondo una luna roja espectacular y buena temperatura, que nos acompañan en el camino de descenso.

Llegamos al coche sin novedad, envueltos en nuestros pensamientos a veces pesimistas con el cierre de todas las incógnitas, hasta hora revisadas y a veces esperanzados en el nuevo tubo colgado que hemos localizado.

En fin otro día será…

jueves, 23 de diciembre de 2021

Después del Diluvio vino la sima

 

Torca de La Calera, Moro, Ramales  18-12-2021

Por fin terminó el diluvio que nos ha tenido encerrados casi un mes y ha impedido el acceso a las cuevas y mucho menos penetrar en ellas.

Salimos de esta cuarentena acuática, más gordos y torpes si eso es posible. Además llevamos un tiempo con las tropas diezmadas por las lesiones, las obligaciones laborales y hasta por la caza.. A qué extremo, hemos llegado, así que hoy solo estamos, Zape, Pedro y yo, para volver al mundo subterráneo.

No hemos perdido las buenas costumbres y tomamos un café matutino en el Willy’s Bar, con una buena helada en el pueblo, pero según ascendemos hacia Guardamino, el sur muestra sus síntomas y la helada desaparece y la temperatura es mucho mas agradable. Pedro atiende las últimas llamadas de su nuevo cargo de coordinador covid, que no le deja vivir.

Cargamos las mochilas y tomamos la ruta de los espinos, que nos atacan una y otra vez por el camino, pero llegamos más o menos indemnes a la boca, donde nos ponemos los trajes de Superhéroe o de superbobo como diría alguno, y nos colamos por el agujero que conocemos bien.


 

Los pozos están bastantes secos y llegamos a las grandes galerías sin novedad, recogemos algo de material y tomamos el camino de la Montaña Rusa con sus escaladas, descensos, largos pasamanos, mas escaladas, mas pasamanos..Hasta llegar al pozo que cierra esta zona, en cuyo fondo exploramos la vez anterior un estrecho meandro que se cerró sin aire.

En su cabecera enfrente hay una alta fisura, que no parece seguir, pero en la pared izquierda y en altura se aprecia una posible entrada de meandro, que es nuestro objetivo de hoy. A la entrada de la sima hoy no había mucho aire y en la cabecera aún se nota menos, pero hay que tratar de buscar por donde se pierde.

 


Zape se prepara para iniciar la escalada y el resto ni nos lo planteamos, ya que hoy ha traído juguetes nuevos y no se le puede quitar el caramelo de la boca. Efectivamente vamos a usar los Pulse que ha traído, para hacer la escalada y arranca trepando en libre por las coladas hasta que coloca el primer seguro y luego un segundo. Esta claro que son cómodos y rápidos de poner, pero como nos temíamos, en roca blanda tienden a salirse, como comprueba Zape al colgarse y ver como se sale hasta la mitad.

Sigue ascendiendo bastante rápido con la nueva tecnología y cuando está a la altura del meandro, cambia a sus queridos spitinox, para hacer un pasamanos de acceso. Me da el libre y voy subiendo, retirando los carísimos utensilios, mientras él se cuela por el meandro excavado en areniscas. Cuando llego a la entrada, el sale informando que ha llegado a un pozo chimenea, con un aporte, que tiene poco que ofrecer.


 

La cosa no da para más, pero aún vamos a intentar llegar a la fisura del otro lado del pozo, por lo que desciende y coloca algunos juguetes más, para acercarse a la base de la fisura. Un nuevo fiasco nos deja sin alternativas y no vemos mas posibles opciones para seguir buscando el camino del aire, por lo que asumimos que solo nos queda desinstalar y retirarnos con las orejas gachas y las sacas muy cargadas, además para fastidiarnos mas, ahora el aire en la cabecera es muy claro..

Comenzamos la penosa tarea de desequipar, dejando algunas reuniones en las cabeceras de las escaladas y viendo como las sacas cada vez pesan más y más. Para colmo mi Croll, dice que esta en la reserva y empieza a fallar cada vez mas a menudo, lo que deja a mis brazos a punto del motín.


 Avanzo hasta el final del largo pasamanos por el meandro desfondado y dejo mi saca al otro lado, para volver y esperar a que lleguen los otros y desequipar ese aéreo paseo. Cuando los chicos han pasado con sus petates, comienzo el desmontaje procurando no resbalar y caerme por el meandro hasta que se tense la larga cuerda. Termino el trabajo sin novedad y solo nos quedan una rampa y una escalada por desmontar, pero Pedro piensa que puede haber algo en la parte alta del meandro y Zape se cuela por un estrecho paso entre formaciones, para subir al siguiente nivel, que aunque no aporta nada nuevo, sale mas arriba en el pozo chimenea que forma esta parte de la cueva.


 

Decidimos equipar una cuerda en ese tramo y dejarlo equipado, por si algún día nos da por escalar las chimeneas. Solo hay que conseguir lanzarle una cuerda a Zape en la ventana por la que ha salido y pasarle el material. Hago dos o tres lanzamientos con mi brazo malo, pero consigo la canasta y la cuerda llega a sus brazos.

Se equipa la cuerda y nos vamos para la calle, dejando un gran depósito de material en la sala de la Encrucijada con las de 250 m. de cuerda y 40 anclajes, que necesitaremos para las múltiples incógnitas que aún nos quedan en esta cueva.

Para las 17:00 iniciamos el ascenso, un poco deprimidos por el fin de las opciones de continuación, en la zona de hoy, pero pensando ya en próximos objetivos. El croll me putea cada vez mas en la subida, pero con todo estamos en la calle sobre las 18:30, con buena temperatura.


 

Confirmamos con Marta nuestra cita de nuevo en el Willy, a la que se une por sorpresa Cristóbal que no ha podido resistir más su encierro en Llodio. Por su parte Pedro reanuda su actividad de control remoto de la epidemia en su instituto, colgado del teléfono.

Bajamos al pueblo que sigue mucho más frio que las alturas, donde se nos une también Rubén, para cenar y charlar, poniendo así fin a esta jornada bastante suave de reencuentro tras la tormenta..