Hornijo, 12-Febrero de 2022
Llevamos meses que las visitas a las cuevas en las que
trabajamos, nunca superan los 3 o 4 espeleólogos, así que hoy casi podemos
decir que hoy tenemos una autentica aglomeración en la expedición a la Torca de Cubillones.
Hasta ha venido Moisés, que ha tenido que buscar su material
perdido en el trastero dese hace años y ver un tutorial de internet para
recordar como se usa. Marta también vuelve a la sima después de meses de
morderse los labios sin poder venir por sus lesiones, y lo hace loca de alegría y muy motivada.
El resto lo formamos Zape, Pedro, Cristóbal y su costilla
lesionada y yo mismo.
El día anterior ha llovido aunque en Ramales no parece que
mucho y el día amanece con nubes en el valle que se van levantando poco a poco.
Tras un briefing de esos para ver que material llevamos a la
sima, que se resuelve como siempre si concretar mucho, vamos al Willy a tomar
café, pinchos, copas.. a no eso al salir..
Subimos todos al carromato de Zape y tomamos camino de Ancillo,
donde las nubes ya no tapan el cielo y hace sol.
Cargamos las mochilas e iniciamos el ascenso por los caminos
más embarrados de lo esperado, lo que indica que ha llovido más por esta zona y
que es posible que nos mojemos en la sima.
Moi que no ha estado nunca por este lapiaz, observa lo
salvaje de la zona y lo lejos que está la sima, lo que le plantea la duda de si
no es mejor entrar por Carcabon.
Llegamos a la boca y se plantean opciones más inteligentes
como no entrar en la cueva y comer el bocadillo al sol. Pero la motivación de
Marta y la falta de criterio que tenemos los que nos dedicamos a esta actividad
masoquista, se imponen y para las 12:00 todos nos enganchamos a las cuerdas y
tomamos el camino vertical.
Por el camino recogemos un bidón cortado para recoger agua
en la sala, ya que solo hay un goteo y tras la arrastrada en los tubos,
llegamos a la sala superior, que Marta y Moi no han visto nunca. Bajamos a su
fondo y recogemos la cuerda de 40 m. que había allí y que pensamos usar, para
equipar una segunda vía de ascenso en la gran sala, que agilice el ascenso, ya
que con seis individuos, la cosa se puede alargar mucho.
Llegados al Pozo del Toldo, comprobamos que las
modificaciones solo desvían parte del agua que cae en el pozo y el resto sigue
por la colada, empapando nuestra ropa mientras bajamos y seguro que mucho más
al subir. La estrechez de la cabecera también ayuda a mojarnos, hasta que el
pasamanos nos aleja lo suficiente del agua, hasta dejarnos caer en la negrura
de la sala.
Marta y Moi disfrutan por primera vez de la sensación de
ingravidez que produce bajar de una fina cuerda, rodeados de oscuridad en todas
direcciones.
Le pasamos a Zape la punta de la cuerda que hay en la base y
la ata a la de 40 m que ya cuelga del pasamanos, completando así una segunda vía
de ascenso, aunque con un nudo que siempre incordia. Pedro y su miedo a las
alturas bajan en último lugar, lo que le da mas merito a que quiera estar allí
y dice poco de su sentido común.
Una vez todos reunidos en la base de la cuerda, nos sentamos
a comer y charlar un poco, para a continuación recoger el material que hay allí
y dirigirnos hacia la base de la escalada, a un tubo colgado que vimos Patrick
y yo en la última salida a esta cueva.
Nos acompaña el eco de las gotas de agua al caer sobre el bidón, que hemos
colocado en la base del goteo y que resuenan por toda la gran sala José Gambino.
El objetivo de hoy es encontrar el extremo del hilo, que
siguiendolo nos lleve a la madeja que buscamos desde hace años con los colegas
del SCD, en el fondo del macizo del Hornijo donde se encuentra la cueva del
Carcabon.
Desde que hace algunos meses llegamos a esta impresionante
sala y las primeras revisiones no mostraron la esperada galería, que nos facilitará
la progresión, sabíamos que la exploración iba a ser larga y trabajosa,
tratando de encontrar un oculto paso entre las montañas de bloques y piedras
que contienen este gigante.

Y así ha sido, varios
descensos a la sala, numerosos resaltes y pozos bajados no nos han aportado la
deseada continuación de la cueva. Pero si algo nos caracteriza aparte de nuestra
falta de vida social y de sentido común, es la tozudez, así que de nuevo hoy
recorreremos la sala, mirando debajo de los bloques mientras el equipo andaluz,
escala en busca de un posible tubo oculto, en el extremo de una fisura
horizontal en la pared sur de la sala.
Los escaladores inician su trabajo comunicándose en ese
lenguaje lleno de Z que utilizan, mientras el resto nos dividimos en dos equipos.
Zape y Moi con otro taladro, cuerdas y anclajes bajaran algunos resaltes que
están pendientes, Pedro y yo, seguiremos la revisión de los bloques.
Localizo un pozo de boca amplia en mitad de los bloques y Zape
y Moi se quedan bajándolo. Voy dejando papeles en los puntos revisados para no
repetir.
Luego marco y bajo algunos huecos en la pared suroeste.
Pedro se mete en una fisura horizontal y se cuela entre bloques hasta
un desfonde, que parece tener un poco de aire.
Llegan Zape y Moi que han bajado unos 25 m. pero se cierra sin
mas. Bajan al fondo del gran hueco entre paredes y bloques que ya había mirado
Zape y que se puede bajar destrepando pero en el fondo, hay pasos entre bloques
que revisan sin que tengan continuación.
Luego miran la fisura de Pedro, y el pozo que hay cerca,
ambos se cierran.
Yo he subido por la pared oeste, reviso algunos pasos y
marco otros entre bloques que ya están mirados por Patrick o Pedro. En la zona
más alta de la sala hay varios esqueletos de Lirones, que no me explico como
han llegado hasta allí.
Frente a la puerta que forman dos grandes bloques apoyados,
la pared está cubierta de colada y entre bloques marco un paso vertical entre
piedras, que precisa cuerda, pero de poco interés. Algún paso más entre bloques
con entrada y salida y desciendo por el lado este de la sala.
Nos reagrupamos todos de nuevo en la base de la escalada que
están equipando en fijo los intrépidos exploradores, que nos informan de sus
resultados a voces desde lo alto.
La escalada que empezó con buena roca, se ha complicado en
su tramo final de mala roca, que ni los pulse, ni los dbz, han asegurado con
fiabilidad, pero que el Cañetero ha resuelto lazando una formación con un
depurado estilo de Yosemite.
Lo mejor ha sido el resultado de este esfuerzo, ya que
parece que el tubo si se trata de una galería horizontal, de casi cinco metros
de diámetro, que pronto está cortada por un pozo con varias vías y en frente
del cual, se aprecia la continuación de la galería.
No parece haber corriente
de aire clara, lo que sería la guinda del pastel. Pero también es verdad que
los 12º que había el la boca esta mañana, se parecen mucho a los 12 o 13º que
hay en la sala, por lo que en la sima hoy apenas se notaba corriente de aire.
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Foto Marta
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Foto Marta
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En cualquier caso se trata de un gran descubrimiento que nos
devuelve la moral y la esperanza de haber encontrado el extremo del hilo y de
paso darle una gran alegría a Marta en su encuentro con la gran sala y la
espeleo de exploración.
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Foto Marta
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Ya es hora de volver, así que dejamos y contamos el material
que nos queda y emprendemos el ascenso por las dos cuerdas, lo que agiliza
bastante el tiempo necesario.
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Foto Marta
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Marta cronometra al escalador para ver el estado de forma de
Moi y este no defrauda subiendo los 63 m. de la sala en solo seis minutos, que
es lo que tardo yo en pensar como subo.

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Foto Marta
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Ella tampoco lo hace mal y a pesar de
la lesión y la convalecencia, sube en un periquete, lo que aumenta su alegría y
nos espera en el pasamanos para hacernos alguna foto.
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Foto Marta
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Subo el último parando
mas veces que un caracol y resoplando como una locomotora, por lo que los poses
de la fotos me vienen bien para afrontar el pasamanos.
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Foto Marta
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Luego una buena mojadura
en la estrechez y el pozo del Toldo y de nuevo alguna foto de Marta en la sala
superior, antes de arrastrarnos por los tubos y remontar las cuerdas que nos
devuelven al exterior sobre las 19:45.
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Foto Marta
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Nos quitamos los trastos y hacemos foto de rigor de la gran
muchedumbre, que acudió hoy a la cueva. Luego descendemos rodeados de la niebla,
tratando de encontrar el camino que no siempre está bien marcado. La cuesta
final hasta los coches siempre requiere de un último esfuerzo, pensando ya en
la cerveza que tomaremos con Wichi en el Willy.
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Foto Marta
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Ha sido un buen día de exploración y sobre todo gusta volver
a ver un grupo numeroso de locos y mejor aún ver a Marta recuperada… que mas
podemos pedir..
Ahora solo seguir el hilo que hemos encontrado y esperar que
no se rompa. Veremos..